Este es el Suplemento Cultural Cuerpo de letras, del periódico desde abajo, otra posición para leer, escribir y pensar la realidad. Es un medio propositivo detonador de conciencias frente a una sociedad pragmatica, hedonista y utilitaria, cuyos valores de vida solo son competir, producir y acumular.
“Cuerpo de Letras” es una publicación trimestral. El (¿ella, más bien?) quiere ser el hijo pródigo de múltiples deseos aplazados. La distancia entre su anhelo y la circunstancia de su primera circulación apenas cabe anticipar como promesa contenida. “Cuerpo de Letras” se forjó, como invención crítica, quizá ya hace dos décadas. Quizá solo hace unas pocas semanas era una quimera, un conjunto de ideas encontradas y no del todo razonablemente definidas por su directora y el consejo editorial. Entre imaginables aciertos y una improvisación, dada por descontado, se fue definiendo su perfil provisional, sus secciones imaginadas, el bestiario que la componía, y todos los factores conjeturales y controversiales, para empezar su registro nominal, “Cuerpo de Letras”, con que se decidió bautizar a la creatura literaria. Nada parece más fácil que poner en desacuerdo a media docena de amantes de la literatura que, por azar y necesidad, se juntan para intercambiar las más difusas opiniones de qué debe contener un magazín de esta naturaleza y sacar en conclusión que todo lo que se haga o se deje de hacer o se haga a medias, tiene estos o aquellos efectos o consecuencias colaterales. Asunto no menos natural. Luego viene la consideración de que el tiempo hará que el Sujeto –que es solo papel entintado- se dispone a morirse en el parto, víctima de su enredo umbilical, o tener vida propia, sea por efecto de sus felices malformaciones congénitas o a causa y caridad del público, indulgente y hasta arbitrario, que decide ser padre putativo del “Emilio”, mecido en los brazos de este Rousseau colectivo.
Hablando sin metáforas, de engañosa factura, “Cuerpo de Letras” quiere ser lo que aquí esbozamos: un Magazín cultural que se ofrece como una aventura intelectual, en que se comprometen varias personas, que desean exponer y divulgar, y compartir y reproducir, con un amplio público lector de literatura, de artes, de ciencias, una nueva experiencia en este tipo de publicaciones literarias en nuestro medio colombiano. Nos guía, si así cabe y se permite decir, una intención pedagógica, una intención crítica y una intelección intelectual compartida. La tarea de la crítica literaria, las funciones del intelectual, los grandes problemas y debates de la cultura intelectual-literaria colombiana, latinoamericana, europea encuentran en estas páginas su espacio privilegiado.
“Cartas del Lector”, “La Entrevista”, “Letras Universales”, “Pajinas Libres”, “En Obra”, “Las Otras Voces”, “Proyecciones” son, entre otras secciones, que en principio diseñamos y que esperamos que con la marcha y avance de los números siguientes ampliemos, modificamos o rectifiquemos. La oruga de letras que se mueve lentamente tiene en su caminado lento y de mil patas –unas que se estorban a otras, por el momento– sus metamorfosis inéditas. Esa oruga esperanzadora es este “Cuerpo de Letras”, que hoy el “indulgente, distinguido y normalmente impaciente lector” tiene entre sus diez dedos y lo extiende sobre su mesa y se ajusta las gafas y, como en buena compañía, le precisa de un café fuerte, del cigarrillo para el que lo fuma, y de concentración, silencio y su tiempo.
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