“Están buscando una bala de plata contra Dilma (Rousseff)”, razonó un curtido miembro del Partido de los Trabajadores el jueves. Ese día Brasilia era un hervidero político y la fuente, que solicitó anonimato, me respondió una llamada telefónica desde el directorio del partido, donde seguramente estaban evaluando los destrozos causados por la caída de Erenice...
