La cumbre del G-20 que arranca este fin de semana en Toronto (Canadá) está llamada a ser el gran autoexamen de la economía mundial y, quizá, el lugar donde se tomen decisiones globales que permitan remontar la crisis financiera y económica. Sin embargo sobre la cita planea la divergencia en las premisas de las que parten Estados Unidos y la UE (dos de los principales actores de esta cita que acoge al grupo de países que acumulan el 85% de la riqueza mundial). Washington quiere que Europa se preocupe de estimular el crecimiento y no sólo en efectuar recortes de gasto.
Lejos de manifestantes y mirones, y antes de que el sábado y el domingo se sumen otras 12 naciones (entre ellas España, con el presidente Rodríguez Zapatero al frente de la delegación), los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Japón y Rusia (el G-8) almorzarán hoy en un gran hotel de Huntsville, 200 kilómetros al norte de Toronto. No habrá que esperar al fin de semana. Casi todos los analistas y medios coinciden en que será ahí, en ese hotel, donde aflorará la discordia que estos días divide a la Unión Europea y a EE UU. Una discordia sobre la estrategia económica a la que el mundo debe de acogerse en estos tiempos; una disputa sobre si priorizar el crecimiento (y por ende los estímulos) o la austeridad (dolorosos planes de ajuste mediante).
El veterano titular de Hacienda alemán, Wolfgang Schaüble, desenvaina hoy las cartas que Berlín llevará al G-20: “Para lograr un crecimiento sólido hay que reducir el déficit público”. Un argumento discutible entre economistas, pero que Alemania ha logrado que apliquen casi todos los países de la UE, aun a riesgo de lastrar el crecimiento en el Viejo Continente.
El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, responde por su parte en la BBC que Europa debe concentrarse en el crecimiento tanto como en los recortes. Asegura que el mundo no puede seguir apoyándose en la economía estadounidense tanto como en el pasado.
Las claves de la reunión
De la cita del G-20 se esperan decisiones reales que deberían cambiar para siempre el funcionamiento de los mecanismos financieros y económicos mundiales y mejorar la llamada gobernanza de la economía. De fondo, el cóctel de descalabros en entidades financieras, planes de rescate millonarios, cobros de bonus por parte de directos de grandes empresas, estallido de la burbuja inmobiliaria en EE UU y España, la montaña rusa de las principales Bolsas, los tijeretazos al Estado de bienestar… y aquella propuesta de Sarkozy lanzada en 2008, “es necesario refundar el capitalismo” , que entonces sumó urgentes adhesiones, hoy menos entusiastas.
En este G-20 se debe, en principio, decidir la instauración (aunque no necesariamente en todos los países) de una tasa a las actividades financieras (FAT, en sus siglas inglesas) y una tasa a las transacciones financieras (FTT, en inglés); mecanismos estos que ha diseñado el Fondo Monetario Internacional (FMI), a petición del propio G-20.
En algunos casos, parte del dinero obtenido mediante estos mecanismos iría destinado a crear fondos de miles de millones de dólares para que los bancos no tengan que recurrir al dinero público a la hora de afrontar situaciones de crisis. Según publica hoy The Financial Times, esta última medida habría quedado descafeinada en el borrador final elaborado por la comisión encargada de redactar la norma.
El euro y el yuan
Otro de los debates que centrará la reunión es el de la fortaleza del euro. El presidente del Consejo Europeo (CE), Herman Van Rompuy, ha insistito hoy desde Toronto, en declaraciones recogidas por Efe, en que la necesidad de consolidación fiscal en Europa no tiene que ver con un problema de confianza en el euro o de dificultad para financiar los déficits.
Por otra parte el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, alabó ayer que China haya permitido una mayor flexibilidad del valor de su moneda, aunque aseguró que aún es muy pronto para afirmar si la apreciación del yuan, que durante años ha sido reclamada por Washington para reducir su déficit comercial con Pekín, es suficiente, informa Europa Press.
Los activistas se movilizan contra el G-20
Cientos de activistas y manifestantes comenzaron el martes a ocupar la ciudad de Toronto con vistas a las Cumbres del G-8 y G-20 que se celebrarán a partir de hoy en protesta por sus políticas económicas, sociales y medioambientales. Uno de los grupos más combativos, la Red Comunitaria de Movilización de Toronto (RCMT) advirtió durante una rueda de prensa de que los activistas empezarán a aumentar sus protestas a medida que se acerca la fecha del inicio de las cumbres. La reunión de líderes del G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) se iniciará el viernes en la localidad de Huntsville, a unos 200 kilómetros al norte de Toronto, y finalizará mañana. A su conclusión ese mismo día, en el centro de Toronto, se iniciará la Cumbre del G-20.
RCMT ya organizó el lunes la primera manifestación en el centro de Toronto, durante la que la policía arrestó dos personas. El grupo ha organizado más movilizaciones para solicitar “la desaparición del G20 y el G8 y dar preferencia a las personas y no a las Cumbres”. Otro grupo que ha convocado movilizaciones durante los próximos días es la ONG Oxfam que, como en las cumbre anteriores del G8, ha traído a Toronto ocho cabezas gigantes que representan los líderes de los ocho países del grupo. El director de Oxfam Canadá, Robert Fox, declaró que los activistas de la organización están en la calle “para llamar la atención de todo el mundo sobre los retos a los que se enfrentan los líderes durante la cumbre”. El martes, Oxfam recibió la última de las ocho cabezas del G8, la del nuevo primer ministro japonés, Naoto Kan. Oxfam envió ayer a la localidad de Huntsville, las efigies de Kan, Stephen Harper (Canadá), Barack Obama (Estados Unidos), Angela Merkel (Alemania), Silvio Berlusconi (Italia), Nicolás Sarkozy (Francia), David Cameron (Gran Bretaña) y Dimitry Medvedev (Rusia).
Mañana, los cabezudos’ volverán a Toronto para participar en la gran manifestación que ha sido convocada para ese día por los principales grupos sindicales y sociales con motivo del inicio de la Cumbre del G20. A diferencia de RCMT, Oxfam considera necesaria las celebraciones de Cumbres como la de Toronto y, a pesar del incumplimiento de algunas de sus promesas, valora como positiva su existencia. Otro de los mayores grupos involucrados en las protestas es el Congreso Canadiense Sindical (CCS), que agrupa a las organizaciones sindicales del país. CCS ha solicitado que la población salga a las calles para “decir a sus líderes” que se niega “a pagar todas las facturas de la crisis financiera y la recesión” causadas por otros, pues, según el presidente de ese grupo, Ken Georgetti, “‘brokers irresponsables y banqueros avariciosos” lo provocaron.
EFE


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