“Los ejes del modelo de
ciudad”
Tres son los ejes
estructurantes de un ente territorial(Distrito Capital), como lo determina la Carta constitucional
colombiana y loratifica el Estatuto Orgánico de Bogotá (Decreto-Ley 1421 de
1993):Político-administrativo, Territorial, y Fiscal y Financiero, a los cualespodemos agregar otros
dos: Étnico-cultural, y del Conocimiento y laInformación. Sobre estos dos últimos no nos ocuparemos
en este análisis.
Al revisar el
desarrollo de estos ejes, nos damos cuenta deque el modelo de ciudad predefinido por el capital
internacional no sólo no havariado sino que asimismo continúa asentándose y profundizándose. Haremos
aquíun pequeño examen al respecto.
1. Eje o
dimensión político-administrativo.
Al revisar los cambios al respecto, constatamos que lapropuesta originaria de
reforma administrativa, gestada y pensada desde elBanco Interamericano de Desarrollo, elaborada
desde la primera Alcaldía deAntanas Mockus, perfeccionada en las subsiguientes administraciones
(Bromberg,Peñalosa, Mockus) y sancionada en la Alcaldía de Luis Eduardo Garzón, nopresenta avances
reales en lo concerniente a la descentralización y laparticipación con decisión de los ciudadanos.
La “Bogotá Positiva” de SamuelMoreno queda también en deuda a este respecto, ya que la consolidación
de unsistema de gestión pública participativa (Sistema Distrital de Participación)queda ligada de
manera prioritaria a la estructura institucional. Los“Presupuestos Participativos” (contenidos en el
Acuerdo de Reforma Administrativa),parte nuclear del Sistema Distrital de Presupuesto Participativo,
se mencionanúnicamente en 20 proyectos piloto dentro del presupuesto de las Localidades, elcual
equivale al 9,6 por ciento de los Ingresos Corrientes y sólo el 3,5 delpresupuesto distrital. No hay
referencia a los “diagnósticos participativos” ydel Sistema de Indicadores de Impacto Social:
tampoco quedó nada.
En lo referente a
la Descentralización, quedamos también conel sabor de otra “promesa incumplida”. Las acciones
realizadas se dirigen más ala racionalización de responsabilidades y funciones de las Localidades,
eigualmente a la desconcentración del nivel central.
Podemos entonces afirmar que, en lo político-administrativo,el Plan de Desarrollo
de la actual Administración sigue siendo centralista,excluyente y sin participación ciudadana
decisoria.
2. Eje o dimensión territorial
No se encuentra referencia directa al Sistema
Distrital dePlaneación (Acuerdos 12 y 13) en el Plan de Desarrollo de la actualAdministración. En
igual forma, la tan anhelada revisión al Plan deOrdenamiento Territorial (POT), por parte de la
ciudadanía, en el Plan deDesarrollo se limita a la “consolidación del modelo de ordenamiento
territorialexistente”. El “Programa de transformación urbana positiva” busca habilitar elsuelo para
consolidar el ordenamiento de las áreas de tratamiento de desarrolloy renovación urbana
exclusivamente, como, por ejemplo, el Plan Zonal Centro, elPlan Parcial Sabana, el Centro Histórico,
el Centro Internacional y losterrenos del antiguo Country Club. Los Planes Parciales, en lo que
atañe a lospobladores originarios, termina siendo en la mayoría de los casos unanegociación
desfavorable, ya que se avalúan sus predios según precios fijados apartir de la sanción del Decreto
de “Anuncio de Proyecto” correspondiente, elcual, por norma, congela el valor del suelo y por lo
general se sanciona sieteu ocho años antes de la ejecución del Plan (ej., Plan Centro).
Posteriormente,son los constructores privados quienes a través de organizaciones fiduciariasagrupan
a la mayoría de los propietarios (51%) y ejecutan el Plan con el apoyoy cofinanciación del Distrito,
a través de la habilitación de serviciospúblicos y vías. Se pueden mencionar, entre otros: Calle 26,
Fontibón; AeropuertoEl Dorado, Engativá y Guaymaral; Nuevo Usme y eje de integración con losLlanos,
Río Tunjuelo y Centralidad del Danubio; Eje integración Sur,centralidad Las Delicias y El Ensueño;
Eje de Integración Norte, centralidadToberín-La Paz, Centralidad Suba, Centralidad Corabastos,
CentralidadQuirigua-Bolivia.
La
implementación de los Planes Maestros sancionados en sumayoría en la Administración anterior, sin
una nueva revisión con participaciónciudadana, reafirma y mantiene el esquema territorial que se ha
venidoimplementando desde hace más de 12 años, que no es otro que el ordenamiento delterritorio para
la productividad deseada y exigida por el mercado. En Bogotá,lo que se ha hecho en el nivel
territorial es pasar de la reforma del suelourbano, como atributo físico del modelo de ciudad, a la
gestión del suelourbano como mercancía financializada, donde prima el valor de uso sobre elvalor de
cambio. No se han desarrollado otros instrumentos de gestión de suelo,como son: las plusvalías, el
ajuste de suelos, la cooperación entre partícipesy el banco de tierras, contenidos en la Ley 388 y
que pudieran ayudar a superarla segregación e inequidad territorial de la ciudad, expresada en
ladistribución de la pobreza, así: Usme: 78,3%, San Cristóbal: 70%, Candelaria:50%, Santa Fe: 58%,
Puente Aranda: 31,5%, Kennedy: 46%, y Fontibón: 38%, con unalta concentración accionaria de la
propiedad de la tierra urbana. El 0,2 delos accionistas tiene el 80 por ciento de la propiedad
bursátil. Igualmente,desde 1938 hasta 2000, el desarrollo urbano de la ciudad se financió mediantela
valorización; es decir, la gente pagó con su dinero lo que hoy tenemos comourbe: la gente construyó
la ciudad (en el estrato 6, el valor del metrocuadrado de suelo es $1´900.000; mientras en Bosa es
de $ 170.000, en elestrato 1).
La única
reforma al POT, contenida en el Plan de Desarrollo“Bogotá Positiva”, hace referencia a la gestión de
suelos para el metro, laszonas de alto impacto (zonas de tolerancia o mercado sexual) y un gran
proyectode vivienda para reinsertados. En tanto que el Plan de Desarrollo se ocupatangencialmente
del territorio rural (cerca del 79% de todo el Distrito), eséste un Plan fundamentalmente urbano y
su mirada regional atañe a las demandasy necesidades urbanas, y no a una mirada integral
rural-urbana. Pudiera serinteresante retomar propuestas sugestivas como la del doctor Alberto
MendozaMorales, de la “región agropolitana para la cuenca alta del río Bogotá”.
De igual manera, podemos entonces afirmar
que, en loTerritorial, el Plan de Desarrollo de la actual Administración essegregacionista,
fundamentalmente urbano, y profundiza la gran inequidadterritorial de la ciudad.
3. Eje o dimensión fiscal y financiera
La inversión en salud y educación propuesta
en el PlanDesarrollo, 49,4 por ciento, mantiene en parte la tendencia a priorizar lainversión social
que había definido el Plan anterior, “Bogotá sinIndiferencia”. Hay un énfasis en la movilidad, 25,8
por ciento, ligado al PlanMaestro de Movilidad, en cuyo centro está el metro y que contrasta con el
1,1por ciento dejado para Ambiente.
En
el modelo fiscal y financiero encontramos algo muyparticular con respecto al presupuesto, el cual,
como todos sabemos, seconstruye a partir de los ingresos corrientes, los recursos de capital,
losrecursos de la deuda y las transferencias. En el presupuesto de 38,8 billonesde pesos, su
estructura se calcula así: por Ingresos corrientes (37,09%),Valorización (4,55%), Transferencias
(31,62%) Recursos de Capital (17,73%),Recursos de Crédito (5,64%) y Fondos de Desarrollo Local
(3,35%), dentro de locual lo que más pesa son los ingresos corrientes, que a la vez se componen
delos ingresos por impuestos: impuesto a vehículos, predial, delineación urbana,e industria y
comercio. Parece que sigue primando el enfoque impositivo de unaHacienda Pública principalmente
alcabalero. Del año 2000 hacia acá, fueron lavalorización y la descapitalización de las Empresas de
Servicios Públicos loscaptadores primordiales de recursos adicionales a los corrientes. Esto
últimoparece no cambiar en la actual estructura presupuestal, más la polémicarecaudación anunciada
del cobro de alumbrado público. Al revisar la estructurade Impuestos, llama la atención el exagerado
énfasis en el de Industria ycomercio, que contrasta con las propuestas de competitividad de la
ciudad y laregión que buscan atraer capital. Una de las maneras para lograrlo esprecisamente
ofreciendo exenciones tributarias a las grandes empresas, lo quequiere decir que se sobrecargará a
los pequeños comerciantes e industriales,así como a las ya escasas empresas familiares.
Adicionalmente, en la Empresa de
Telecomunicaciones deBogotá se van a emitir bonos por 300 millones de dólares, convertibles
enacciones, y la venta será de hasta un 20 por ciento inicial de las acciones,para luego llegar
hasta el 49. A través de dos socios estratégicos. El aportede la Empresa al presupuesto de la ciudad
será de 800 mil millones de pesos.Nos preguntamos si no hay una peligrosa privatización por la
puerta de atrás,mediante la tercerización de los servicios.
En lo referente a la Empresa de Acueducto y
Alcantarillado,sólo basta indicar que el incremento tarifario ha sido de: para 1996, $ 175 pormetro
cúbico; y para 2008, de $ 1.951. Es el agua más costosa de América Latinay el Caribe.
Los recursos de crédito, que pasan de 133.000
millones poraño a 1,03 billones, incrementa de manera sustancial la deuda y el valorestratégico de
la ciudad, quedando ésta como codeudora ante el gran capitalfinanciero internacional.
Podemos afirmar que en lo Fiscal y
Financiero, el Plan deDesarrollo de la actual Administración es alcabalero por su énfasis
impositivoy por su creciente proyección de endeudamiento, al servicio de los interesesdel capital
financiero.
Amanecerá y veremos. Sólo
nos queda la veeduría permanente,las exigencias de participación y el acompañamiento desde las
organizacionessociales, así como desde la calle, para construir otro modelo de ciudad.
“Un
modelo de ciudad a la medida del mercado”
Si bien se reconocen y aplauden los avances que la ciudad hatenido en los últimos
años, tanto en la inversión social como en la culturaciudadana, el desarrollo urbanístico y la
organización financiera, aún quedan3´585.875 bogotanas y bogotanos por debajo de la línea de pobreza
(52,6%) y997.627 indigentes (14,54%), según reporte de la Secretaría de PlaneaciónDistrital.
Igualmente los reportes sobre el crecimiento económico referidos ala competitividad de las empresas
e industrias de la ciudad, el crecientenúmero de empresas de intermediación financiera, el
permanente auge de laactividad inmobiliaria en la ciudad, la variada y creciente
actividadexportadora y el aumento en los activos de las empresas en todos los sectoreseconómicos,
nos hacen pensar que la ciudad va bien. Sí, va bien para elcapital, pero va mal para la población
mayoritariamente pobre. ¿Cuantos añosmás tendrán que esperar los pobres para que el crecimiento
económico, comodicen los especialistas, redunde en calidad y dignidad de vida para ellos?
“Bogotá, cruce de caminos”
La
posición geoestratégica de la ciudad la ubica en el“sistema mundo capital”, con envidiables
condiciones de competitividad. Alrevisar los tiempos de transporte, por las diversas vías y medios
posibles comocarreteras, ferrocarriles, aeropuertos, puertos fluviales y marítimos,oleoductos,
mineraloductos, cableado óptico, satélites, etcétera, Bogotáadquiere un valor incalculable. Se
encuentra ubicada en lo que pudiéramosllamar “nueva estrella cardinal del mercado”: en el corazón de
la Cordillera delos Andes y con vinculación geográfica con el Amazonas, el Orinoco, el MarCaribe y
el Océano Pacífico. Esta posición le permite distribuir, de maneraágil y equidistante, mercancías,
valores, recursos ambientales, recursosenergéticos, bienes y servicios, información y recursos
financieros haciadiferentes regiones del mundo. Asia, Norte América, Europa, África y SurAmérica son
entonces puntos terminales de esta nueva estrella cardinal.
“América del Sur: la gran mercancía”
Esta porción del continente, con la mayor
oferta directa deagua potable del planeta, incalculables recursos biogenéticos, energéticos
yminerales, suelos planos y la posición geoestratégica antes mencionada, se convierteen una “gran
mercancía”. $ 60 billones de dólares, como inversión aprobada parael IIRSA (Iniciativa de
Integración Regional Sur Americana) que buscaimplementar grandes megaproyectos en tres de los ejes
estratégicos del sistemamundo capital: Infraestructura, Telecomunicaciones y Energía. Colombia,
ubicadaen la esquina nororiental del continente, con su capital Bogotá, relativamenteequidistante de
todas sus fronteras, se perfila como nodo de integración ydistribución de recursos, bienes,
servicios y valores. El Distrito Capital,puerto seco, será la capital integradora de América del
Sur. Por ello,cualquier Plan de Desarrollo para la ciudad deberá tener como condición básicaesta
premisa. Al revisar el Plan de Desarrollo Nacional del presidente Uribe,vemos cómo los tres ejes
estratégicos antes mencionados siguen siendo laslíneas directrices. Por tanto, IIRSA, Plan de
Desarrollo Nacional y Plan deDesarrollo Distrital (para el caso, “Bogotá Positiva”) son partes de un
mismorompecabezas diseñado hace varias décadas y proyectado otras tantas haciaadelante, y el modelo
de ciudad que se ha venido consolidando responde a susdeterminantes.
A los
ciudadanos nos queda decidir si este es el modelo quequeremos. Decidir ¿qué, cómo, con quién,
cuándo, con qué y para qué utilizamoslos recursos y condiciones que nos posibilita esta bella ciudad
enclavada en elcorazón de los Andes, y proyectada a la región y el mundo entero?


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