Los sindicatos griegos anunciaron huelgas en todos los transportes colectivos de Atenas a partir de ayer y se extenderá hasta el miércoles, día en que es convocada una huelga general, en tanto los empleados bancarios cesarán de trabajar el martes y el miércoles.
Mientras que el jueves, los transportes cumplirán una huelga de 24 horas.
Para hoy, en el Parlamento, se presentará, en procedimiento de urgencia, la controvertida ley sobre la reorganización de las sociedades de utilidad pública (transportes, correo, electricidad, industria de armamentos), que prevé reducciones salariales.
El voto para la adopción de dicha ley está previsto para mañana, día en que los sindicatos llamaron a manifestarse en Atenas.
Durante el día de ayer, el metro, los autobuses, los tranvías y los trenes de cercanías declararon una huelga de seis horas a partir de las 10:00 locales (08:00 GMT).
Hasta el momento los principales sindicatos griegos manifestaron su decisión de sumarse a la protesta que, de acuerdo con fuentes oficiales, tendrá negativas consecuencias para la actividad económica del país.
Las impopulares medidas de austeridad son la moneda de cambio del gobierno de Atenas para obtener ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial valoradas en 110 mil millones de euros.
El congelamiento de salarios, la subida de impuestos y el incremento de la edad de jubilación, entre otros, cuentan entre los sacrificios impuestos a los griegos como eventual salida a la crisis financiera.
Tensión por medidas económicas
La “guerra de las monedas”, la tensión en torno a la tasa de cambio del dólar y el yuan, y la incertidumbre sobre el futuro del euro, ilustraron este año la creciente brecha entre las economías desarrolladas en crisis y los países emergentes, líderes en crecimiento.
China, con un crecimiento anual de 10%, se mostró molesta ante las “presiones extranjeras”. Su presidente, Hu Jintao, consideró que su política es “coherente y responsable”.
El FMI sigue considerando al yen como “netamente depreciado”. Pero como el dólar también ha bajado ante el resto de monedas, el yuan se depreció un 4% respecto al euro y más de un 5% respecto al yen.
En la zona euro, los países inmersos aún en la recesión, como Grecia o Irlanda, sufren porque tienen la misma moneda que Alemania, en plena expansión, y por ello recurrieron al FMI. Mientras que países como Brasil empezaron rápidamente a tomar medidas, como la imposición de un arancel a la entrada de capitales extranjeros, que subió en octubre a 6%.
AFP /EFE
Grecia


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