Última oportunidad en Ginebra para lograr un acuerdo mundial contra la pandemia del plástico

La ONU, los científicos y las organizaciones ecologistas alertan a los gobiernos y a la industria de las consecuencias medioambientales y sobre la salud humana de no reducir la producción de basura plástica.

Representantes de los gobiernos de 180 países, así como de organizaciones ecologistas y de la industria química y del petroleo, negocian desde este martes en la ciudad suiza de Ginebra un acuerdo global que permita combatir la contaminación por plásticos, convertida, junto al cambio climático, en uno de los principales problemas medioambientales del planeta y que amenaza también seriamente la salud humana. 

Las conversaciones son una prórroga de la quinta ronda de negociaciones auspiciadas por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, celebrada el pasado mes de diciembre en Corea del Sur y que concluyó sin acuerdo: ni para poner freno a la fabricación de plásticos y prohibir el uso de determinados productos, como defienden muchos gobiernos y recomiendan la mayoría de expertos; ni para financiar programas de reciclaje y reutilización, la solución por la que se ha apostado hasta ahora y que, pese a no haber servido para contener el incremento anual progresivo de los de residuos, es la que propone la gran industria.

“Queremos un acuerdo vinculante y ambicioso para reducir un 75% la producción de plásticos de aquí al año 2040”, sostiene Julio Barea, responsable de Biodiversidad de Greenpeace España. “Tenemos que atacar el origen del problema, no se trata de legislar más sobre reciclaje porque la producción ha crecido de manera exponencial. El 40% del plástico que se fabrica en Europa y en Estados Unidos se destina a envases de usar y tirar. Esto es una pandemia y si no hacemos nada, se nos va a echar encima”, afirma.

Relacionado con este tema

El plan europeo para la industria química: ¿equilibrio imposible entre salud y beneficios económicos?

Naciones Unidas estima que el consumo mundial de plástico alcanzará este año los 516 millones de toneladas –más del triple de la cantidad de pescado que se consume anualmente en todo el planeta–, y que, de aquí a 2040, 37 millones de toneladas de basura plástica acabarán en los mares, donde tardan en descomponerse décadas e incluso siglos: desde los 55 años de las bolsas de la compra, los más de cien de las pajitas para líquidos que Estados Unidos acaba de relegalizar, hasta los 450 de las botellas y los 600 del nylon de los sedales de pesca.

“Nos estamos asfixiando con los plásticos”

En junio pasado, durante la cumbre de la ONU sobre los océanos celebrada en Niza, la secretaria ejecutiva de la ONU para las negociaciones del acuerdo sobre los plásticos, Jyotri Mathur-Flipp, advirtió: “Nos estamos asfixiando [con ellos]. Si no actuamos, no quedarán ecosistemas intactos, ni en la tierra ni en el mar”.

La ONU ha alertado de que desde que el químico belga Leo Alexander Baekeland sintetizara la baquelita a partir de elementos sintéticos en 1907, no sólo no es que no quede prácticamente un rincón de la Tierra a donde los plásticos no hayan llegado, sino que su lento proceso de descomposición ha facilitado su introducción en el cuerpo humano a través de la cadena alimentaria, del aire y del agua, como demuestra el hecho de que se han hallado fragmentos microscópicos en la sangre, en los pulmones y en cerebros humanos, e incluso en el semen, los óvulos y la leche materna.

Información adicional

Autor/a: Juan Oliver
País: Suiza
Región: Europa
Fuente: Público.es

Leave a Reply

Your email address will not be published.