¿Una paz blindada con armas de EEUU pagadas por Europa? La cumbre con Zelenski constata la débil estrategia de Trump
De izquierda a derecha: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer; los presidentes de Finlandia, Alexander Stubb; Ucrania, Volodymir Zelensky; Estados Unidos, Donald Trump, y Francia, Emmanuel Macron; la premier de Italia, Giorgia Meloni; el canciller alemán, Friedrich Merz, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, antes de la toma de la fotografía oficial en la Casa Blanca. Foto Ap

La reunión en Washington con el presidente ucraniano muestra las limitaciones de las tácticas del estadounidense, el doble juego europeo, pacificador y belicista, y una paz utópica si no se pactan las anexiones rusas.

19/08/2025. De nuevo, el presidente estadounidense, Donald Trump, mostró su destreza para el espectáculo político y su incapacidad para avanzar en la solución de una crisis. Su cumbre con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, este pasado lunes evidenció la carencia de una estrategia sólida para Ucrania, con medias promesas, ningún compromiso y la negación del problema principal: qué pasará con los territorios ocupados por Moscú, una quinta parte del territorio ucraniano que Rusia no está dispuesta a devolver.

La cumbre constató el hastío de Trump con el enmarañado conflicto ucraniano y también el doble juego de los países europeos, que acudieron en masa a Washington para arropar a Zelenski con la bandera de la paz y, a la vez, con su apuesta para desplegar tropas en Ucrania e insistir en un alto el fuego previo a cualquier tratado de paz. La oferta de Zelenski a Trump, a modo de zanahoria susurrada por Europa, de comprar masivamente armas a EEUU con dinero europeo, confirma que la estrategia de Bruselas y Londres pasa por una paz armada en Ucrania, pagada a Washington con miles de millones de dólares.

Al igual que hizo en la cumbre que celebró el viernes pasado con el presidente ruso, Vladímir Putin, en Alaska, Trump dejó en manos de otros la iniciativa del proceso de paz, pero también el riesgo de alargar sine die la guerra. Ni Trump ni Zelenski ni los líderes europeos presentes en Washington (de Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Finlandia la Unión Europa y la OTAN) dieron una sola explicación sobre cómo resolver la insalvable brecha de la posible cesión de territorios a Rusia por parte de Ucrania. Sin un acuerdo al respecto, Moscú no silenciará sus cañones ni dejará sus drones y misiles en tierra.

Trump sí mostró su confianza en que, en dos semanas, pueda organizar una nueva cumbre sobre Ucrania, esta vez trilateral con Zelenski y Putin, o al menos asegurar que los dos enemigos se puedan reunir bajo los auspicios de la Casa Blanca. Este anuncio, claro, pone a Putin en la palestra y deja la pelota en su tejado.

Si Putin acepta asistir a esa cumbre, es probable que se produzca una confrontación nada amigable con Zelenski, sin que se llegue a acuerdo alguno. Si no acude a la reunión, el agravio es para Trump, quien sigue insistiendo en que la guerra se termine de la noche a la mañana y que tres años y medio de combates, ocupación y centenares de miles de víctimas se arreglen con un rápido apretón de manos.

Rusia acepta la cumbre con Zelenski

De momento, Rusia ha dado una respuesta ambigua. Se muestra favorable a una reunión al máximo nivel con Ucrania, pero considera que habrá que prepararla “minuciosamente”. Es decir, al ritmo de Moscú, marcado por sus avances en el campo de batalla. El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, señaló este martes que Moscú “no rechaza ningún formato de trabajo, ni bilateral, ni trilateral”, pero que tales negociaciones han de comenzar “al nivel de expertos y después seguir todas las etapas precisas para preparar una cumbre”.

Antes de que se produzca esa eventual reunión entre Putin y Zelenski, EEUU y sus aliados deberán concretar las garantías de seguridad para Ucrania prometidas en los múltiples encuentros de este lunes. Los aliados europeos de Washington reclaman el aval de que Kiev tendrá una protección similar a la de cualquier miembro de la OTAN, pero sin ingresar en la Alianza Atlántica, es decir, con el derecho a recibir ayuda militar si es atacado de nuevo por Moscú.

EEUU no desplegará tropas en Ucrania

También se planteó, y este martes se reiteró en la reunión de la llamada Coalición de los Voluntarios, la apuesta de desplegar fuerzas occidentales en Ucrania una vez se alcance un alto el fuego para asegurar la paz. De momento, Trump ya señaló este martes en unas declaraciones a Fox News que EEUU no contribuiría con tropas a ese despliegue.

La reunión de la Coalición de Voluntarios había sido convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, dos de los mandatarios europeos que participaron la víspera junto a Zelenski en una posterior reunión con Trump.

No se mencionó en Washington que semejantes garantías ya han sido rechazadas reiteradamente por Rusia. Pese a todo, los países europeos aliados de Ucrania consideran prioritarios esos puntos en su agenda y los ondean para presentarlos en la eventual cumbre entre Zelenski y Putin en la que reclaman participar.

Mal asunto. El Kremlin acusa a los europeos de hipócritas, por reclamar una y otra vez el fin de los combates, mientras siguen demonizando y sancionando a Rusia, y enviando armas a Ucrania.

El cansancio de Putin… y de Trump

En esas declaraciones a Fox News, Trump apuntó la posibilidad de que Putin no acceda a un acuerdo en un tono en el que reveló también su propia fatiga ante la guerra. “Para ser honesto, no creo que vaya a ser un problema. Creo que Putin está cansado. Creo que todos están cansados, pero nunca se sabe”, aseguró el mandatario estadounidense.

No solo el cansancio podría hacer que Putin rehusara a una cumbre trilateral, sea en Moscú, como propuso el propio líder ruso, o en Suiza, que se ha ofrecido como anfitriona. La anexión rusa del 20% de la superficie ucraniana es un hándicap para el diálogo promovido por Trump. No habrá paz si no hay un acuerdo sobre los territorios ocupados por Moscú. Ucrania reclama su devolución sin condiciones y Rusia reclama incluso más territorio para asegurarse la posesión del Donbás. Las  fuerzas rusas controlan el 100% prácticamente de Lugansk y un 70% de Donetsk, la otra región del Donbás donde combates son más encarnizado.

Zelenski abordará con Putin el tema de los territorios ocupados si hay cumbre. Y es ahí donde el líder ucraniano teme que Trump pueda ponerle de nuevo contra las cuerdas, desvaneciendo el buen talante de la cumbre de Washington, muy diferente al de la encerrona que le tendió en febrero pasado en la Casa Blanca. En sus palabras a Fox News, Trump hizo algunos comentarios que seguramente alarmaron a Zelenski.

“No es una guerra que debiera haberse iniciado. No se hace eso, uno no se enfrenta a una nación diez veces más grande”, dijo Trump, de nuevo acusando aparentemente a Ucrania de provocar a Rusia. Trump también tuvo palabras si cabe más preocupantes sobre el Donbás y su futuro: “Ahora hablan del Donbás, pero el Donbás, como saben, ahora mismo es propiedad y está controlado en un 79% por Rusia. Así que entienden lo que eso significa“.

Trump conserva su cercanía a Putin

En la cumbre de Alaska del viernes, el presidente estadounidense hizo una serie de concesiones a Putin que flotaron ominosas el lunes en Washington. Trump aceptó el punto de vista ruso de que es prioritario un acuerdo de paz, sin alto el fuego por delante. También mostró su aquiescencia con la reclamación rusa de todo el Donbás, a cambio de que las tropas del Kremlin paren su avance en las otras dos regiones invadidas parcialmente, Zaporiyia y Jersón. También rechazó la incorporación de Ucrania a la OTAN, lo que complica la forja de garantías de seguridad para ese país y que deberán delimitarse en diez días.

Este martes, viajó a Washington el jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, almirante Tony Radakin, con el fin de analizar con el Pentágono los aspectos básicos de esas garantías de seguridad que se comprometieron en la cumbre entre Trump y Zelenski.

Europa insiste en mandar tropas a Ucrania

El Gobierno británico también indicó a través de un portavoz que los equipos de planificación de la Coalición de Voluntarios por Ucrania (formada por una treintena de países, la inmensa mayoría europeos) se reunirán estos días con funcionarios de EEUU “para reforzar los planes destinados a ofrecer sólidas garantías de seguridad [a Ucrania] y preparar el despliegue de una fuerza pacificadora si cesan las hostilidades”.

Es decir, a pesar del rechazo ruso a la presencia de militares de países de la OTAN en Ucrania, los principales aliados europeos, liderados por Reino Unido y Francia, ven indispensable ese despliegue sobre el terreno una vez se detengan los combates. En la cumbre de Washington, el canciller alemán, Friedrich Merz, insistió ante Trump en que es indispensable un alto el fuego antes de negociar la paz definitiva. Sería entonces cuando, según los planes de Londres, Berlín y París, se enviarían esas fuerzas europeas para impedir que Rusia dé marcha atrás en la negociación.

Un cebo de 90.000 millones de dólares

También se ve la mano europea tras la propuesta que hizo el propio Zelenski en el marco de la cumbre de Washington, que despertó más si cabe la codicia de Trump y sus adláteres de la industria de defensa estadounidense, pero que puede suponer un escollo insalvable al tratar con Rusia.

El líder ucraniano propuso a Trump, como rama de olivo para evitar disgustos como los de febrero, comprar a EEUU más de 90.000 millones de dólares en armas. El dinero lo pondrían, claro está, no los contribuyentes ucranianos sino los amigos europeos de Ucrania.

La compra a EEUU de tal volumen de armamento constata varios puntos. Tal idea solo puede haber partido de Bruselas y Londres, y entra en la estrategia global de rearme del viejo continente de la Comisión Europea, con su presidenta, Ursula von der Leyen, como principal adalid.

Por otra parte, recuerda los planes de Zelenski de convertir a Ucrania, al terminar la guerra, en uno de los pilares militares de Europa, llegando a sustituir (así lo propuso) a las fuerzas estadounidenses en muchos de los estacionamientos europeos que ahora ocupan.

Semejante partida armamentística, con un ejército de cientos de miles de soldados, no redundaría en más garantías de seguridad para Ucrania. Convertiría a este país en una preocupación para el resto del continente y en un desafío para Rusia, entre cuyas demandas para negociar la paz se incluye la neutralidad de Ucrania, sin un ejército que Moscú perciba como una amenaza.

Si finalmente Ucrania cede a Rusia parte de su territorio y no lo hace voluntariamente, un Ejército sobredimensionado para el papel geopolítico que ese país puede jugar en Europa más tarde o más temprano evidenciará su auténtico destino: una nueva guerra con Rusia para recuperar esa tierra arrebatada.

Información adicional

Autor/a: Juan Antonio Sanz
País:
Región: Euroasia
Fuente: Público

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