• La visión clara de un sueño que convoca y reúne.
• La sencillez, la transparencia y el buen humor.
• El reconocimiento del colectivo como un ser que exige cuidado, atención y respeto pleno.
• Las alianzas, como energía de vital importancia que nos permite experimentar otros sentidos de vida alternos a la productividad, el consumismo y la acumulación, y nos abre las compuertas del hacer mucho con poco.
• El privilegio no excluyente de lo local y las raíces. Construir experiencias de vida colectiva en torno al reconocimiento y cuidado de lo local que no excluye la comunicación y la cooperación con otras colectividades de otros territorios.
• La mirada que sabe valorar más allá del precio.
• La no instrumentalización de las personas.
• El amor por la verdad y las artes en la canasta que nos sostiene cada día.
• El amor propio como sentir colectivo que nos reúne en la larga batalla por la soberanía y la dignidad.




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