Ambientación espacial y temporal de la novela de Kafka El Proceso

Apesar de que nunca se menciona explícitamente su nombre, es bastante probable que toda la novela El proceso tenga un único lugar de ambientación: Praga.

A este propósito, cabe destacar que Kafka tenía una relación ambivalente con su ciudad natal, de la cual solo se alejó por breves viajes y en el último año de su vida, aunque la permanencia en la metrópoli bohemia lo agobiase profundamente. Por ejemplo, ya en diciembre de 1902, a sus 19 años, le escribía a su compañero Oskar Pollak: “Praga no suelta. A ninguno de los dos. Esa madrecita tiene garras. Hay que someterse o… Deberíamos prenderle fuego por dos lados, por Vyšehrad y por el Hradschin, entonces sería posible zafarse”. Para entender plenamente estas líneas, conviene recordar las palabras de Marek Nekula, quien, con respecto a dicho texto comenta que: “Al referirse al castillo y a las colinas de Vyšehrad, Kafka evoca los símbolos contradictorios de la lucha checo-alemana por la igualdad étnico-nacional en Bohemia y el dominio asociado sobre el territorio de Praga, una lucha que preocupaba también a la población judía de la zona”1.

A pesar de la vasta extensión de la ciudad, la rutina diaria del autor se desarrolló prevalentemente en un pequeño círculo, que comprendía el centro histórico y sus alrededores, tal como se lo comenta a su enseñante de judío, Friedrich Thieberger: “Mi colegio estaba aquí, la universidad estaba allá, en el edificio que mira hacia este lado, y un poquito más a la izquierda había mi oficina. En este pequeño circulo […] está encerrada toda mi vida”.

Estas muestras son bien representativas de la relación ambigua que Kafka desarrolló con su entorno urbano. Ahora bien, esta sensación se encuentra en todas las obras del autor con una ambientación que reenvía a Praga (como El proceso) y, en parte, explica la impresión de extrañamiento que muchas de ellas provocan en el lector. Este concepto –que se deriva del siniestro freudiano (unheimlich)– se usa, entre otras cosas, para definir aquellas situaciones en donde una persona entra en contacto con un ambiente que debería serle familiar, pero que igualmente le causa unas impresiones de desconfianza, como si algo raro se celara debajo de la capa de lo familiar y estuviese listo para salir en cualquier momento, provocando en el sujeto una percepción de incomodidad debida a la falta de un amparo seguro justamente en el contexto que más confianza debería suscitarnos. 

Esta sensación es prácticamente omnipresente a lo largo de todo El proceso y se manifiesta desde el inicio del relato, en donde el protagonista, Josef K., es sacado de su cama por dos hombres que quieren detenerlo. Entonces, la cama de la propia habitación, el lugar que, en esencia, representa la seguridad –en donde nos refugiamos cuando el mundo exterior nos molesta con todas sus fealdades–, aquí se transforma en un lugar de vulnerabilidad, en cuanto nos expone a las garras del tribunal que quiere acosarnos. Bajo esta misma lupa, la cual va de la mano con la desorientación y el desarraigo, podemos leer todos los malentendidos “ambientales” en los que se tropieza el protagonista luego de su detención como, por ejemplo, los tribunales que no parecen tribunales, sino habitaciones cualquiera de un barrio pobre o los cuartos útiles de un banco (el banco del que el protagonista es uno de los directivos) que en realidad no sirven para guardar escobas, sino que son cuartos de torturas que sirven para castigar a los hombres que lo habían detenido y de los cuales él se había quejado con los jueces, que no parecían miembros del tribunal, y sí comunes espectadores de su audiencia. 

A diferencia del mismo Kafka, Josef K. no se mueve solo en el pequeño círculo de la ciudad vieja, sino que es obligado por las dinámicas de su pleito a visitar las periferias pobres de la ciudad, ya que buena parte del tribunal está ubicado allá. Sin embargo, toda la historia se desarrolla en el marco de los confines urbanos.

Por lo que concierne a la ambientación temporal, en el texto no hay rastro de fechas que puedan brindarnos una ubicación temporal exacta. Empero, por los objetos y aparatos que se encuentran en las descripciones se puede situar la historia entre la última década del siglo XIX y los primeros 15 años del siglo siguiente, ya que esta novela no menciona nunca la Primera Guerra Mundial y no demuestra una naturaleza de ciencia ficción, de modo que resultaría absurdo atribuir su ambientación en un período sucesivo al de su escritura. Por ejemplo, los personajes usan comúnmente el teléfono fijo, el cual se comenzó a difundir luego del 1880 y que, más o menos, se demoró, por lo menos, unos 15/20 años en volverse un aparato común en las capitales europeas. Del mismo modo, en algunas escenas vemos que los personajes usan los automóviles sin particular preocupación, y esto nos hace entender que ya estamos en la primera década del siglo XX, probablemente en la segunda parte o en los primeros años de la década siguiente, ya que los carros no iniciaron a difundirse en Praga hasta aquellos años. 

Sin embargo, hay que precisar que no es necesario fijarse demasiado en el detalle de la fechación exacta de la historia, pues este sería un dato poco relevante para la economía de la novela, ya que ella no busca comprometerse con una situación histórica particular, como podría ser el ejemplo de la Revuelta de la Vendée en la novela de Víctor Hugo Noventa y tres, sino que tiene una pretensión distinta. A saber, Kafka busca ofrecer una crítica de algunos rasgos típicos de la Modernidad, sin pretender conectarlos directamente con una fecha o un lugar específicos. Así las cosas, es suficiente con aclarar que la novela está ambientada en una metrópolis típica de la época moderna del Imperio Austrohúngaro. 

Finalmente, gracias a un par de referencias que encontramos en el texto, sabemos que el relato se desarrolla a lo largo de un año, ya que al principio el protagonista acaba de cumplir treinta años y muere la noche anterior a su trigésimo primer aniversario. 

1 M. Nekula, “Prague: History and Culture”, en C. Duttlinger (ed.), Franz Kafka in Context, Cambridge University Press, Cambridge, p. 149.

Información adicional

Autor/a: Fabio Bartoli
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo Nº328, septiembre 19 - octubre 19 de 2025

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