Las trampas de Trump: desahucia el futuro de Gaza y da vía libre a Israel en Cisjordania
Palestinos desplazados, que huyeron del norte de Gaza, descansan junto a sus pertenencias al borde de una carretera en el centro de la Franja. REUTERS/Dawoud Abu Alkas

Hamás ya ha indicado que el plan “legitima” de facto la ocupación israelí de Gaza, por lo que no parece que vaya a aceptar de buen grado la propuesta.

30/09/2025. Que Benjamin Netanyahu haya respaldado el plan de paz para Gaza, presentado por Donald Trump, no significa mucho si nos atenemos a la experiencia de anteriores principios de acuerdo negociados entre Israel y Hamás. Hasta ahora, el primer ministro israelí ha aceptado y después boicoteado todos los intentos de la Casa Blanca para detener el genocidio palestino en Gaza, algunos muy similares al presentado este lunes por el presidente estadounidense. La realidad es evidente: Netanyahu es quien decidirá en última instancia el destino de Gaza y Trump juega el papel de comparsa al son de la influencia israelí en Estados Unidos. 

No es para menos. La hoja de ruta de Trump para conseguir la paz en Gaza se evidencia como una celada que acorrala a Hamás, para que cualquier titubeo de las milicias palestinas justifique a Netanyahu en su estrategia de exterminio y dominio militar de la Franja, a la par que le deja las manos libres para seguir ocupando ilegalmente el otro territorio palestino, Cisjordania, hasta su eventual anexión.  

Hamás ya ha indicado que el plan de Trump “legitima” de facto la ocupación israelí de Gaza, por lo que no parece que vayan a aceptar de buen grado la propuesta. No obstante, tiene de plazo los “tres o cuatro días” que les ha dado Trump este martes para que tomen su decisión. 

En Cisjordania se espera con temor la vuelta a Israel de Netanyahu desde Estados Unidos, tras su reunión con Trump y su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas. Ya antes de viajar y ofendido por el amplio reconocimiento internacional del Estado palestino en el marco de esa reunión de la ONU, el primer ministro amenazó con la anexión de Cisjordania, territorio ocupado en gran parte por el ejército israelí y expropiado a la fuerza por más de medio millón de colonos judíos ilegales con ese apoyo militar. En Jerusalén Este, también perteneciente a Palestina, hay otros 200.000 colonos ilegales procedentes de Israel.

“Rotundamente no”, al Estado palestino, dice Netanyahu 

De momento, el líder judío, pese a su aparente disposición inicial a seguir el plan de veinte puntos de Trump, ha desmantelado algunas de las claves presentadas por el mandatario estadunidense y ha sido tan contundente, que no parece muy realista su cumplimiento. Según Netanyahu, no habrá jamás un Estado palestino, aunque el plan estadounidense contemple esa posibilidad, e Israel controlará cuanto tiempo quiera la “seguridad”, es decir las fronteras y el control militar, de Gaza. 

También ha dejado claro, refutando lo que señala el plan, que quedará fuera del futuro gobierno de Gaza la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el partido que está al frente de Cisjordania y que gobernaba también la Franja hasta que fue defenestrado del poder en las elecciones de 2006 por Hamás, con apoyo encubierto y dinero de Israel.  

Una Gaza gobernada por extranjeros, con Trump y Blair al frente 

Según el plan, en un periodo de transición la nueva Gaza estaría regida por un régimen controlado por extranjeros. Al frente de esta junta impuesta, se situaría el propio presidente estadounidense con la asistencia del exprimer ministro británico Tony Blair. El día a día lo manejarían “tecnócratas” y expertos, tal vez palestinos, aunque no procedan de la misma Franja, tal vez estadounidenses, británicos o incluso israelíes.

Parece complicado que Trump se vaya a convertir en presidente interino de Gaza y le vaya a dedicar todo el esfuerzo que semejante contencioso recabará. Menos aún, cuando todos los esfuerzos del vecino Israel seguirán siendo la persecución de miembros de Hamás que puedan haber quedado camuflados entre la población gazatí. De Hamás o de cualquier otro grupo de nuevo cuño que quiera vengar a las decenas de miles de asesinados en este genocidio o luchar por la independencia palestina. 

Netanyahu quiere la aniquilación total de Hamás y no, como ofrece Trump, la rendición y eventual exilio del puñado de dirigentes que pudieran quedar vivos de la milicia palestina. Salvo que el desarme de Hamás y su expulsión sean simplemente una trampa para detener a sus milicianos y ejecutarlos, la aplicación del plan de Trump solo supondría una tregua más en la guerra del Estado israelí contra ese grupo y sus afines. Y Trump y Blair deberán regir el destino palestino en medio de esa guerra.  

Trump contempla de antemano el fracaso de su plan 

Si no hay una rendición incondicional de Hamás y no se entrega a los 48 rehenes en sus manos, de los cuales menos de una veintena están vivos, no habrá paz. Cualquier error en este proceso o en la liberación de los cautivos o la entrega de los cuerpos romperá el acuerdo. Estando Gaza sometida a continuos bombardeos y con el ejército israelí rampando a sus anchas por la Franja, tales complicaciones son más que posibles y el riesgo de más rehenes muertos es altísimo. 

Para no pillarse los dedos, Trump sentenció lo que posiblemente vaya a pasar: “si Hamás rechaza el acuerdo, Bibi (Benjamin), tendrás todo nuestro apoyo para hacer lo que tengas que hacer”, prometió Trump en la comparecencia conjunta ante la prensa este lunes.  

La respuesta de Netanyahu fue, cuanto menos, inquietante: “apoyo tu plan para poner fin a la guerra en Gaza, ya que logra nuestros objetivos bélicos. Devolverá a Israel a todos nuestros rehenes, desmantelará la capacidad militar de Hamas, pondrá fin a su dominio político y garantizará que Gaza nunca más represente una amenaza para Israel”, e hizo su puntualización: si Hamás incumple el plan, “terminaremos el trabajo” y se hará “por las buenas o por las malas”.  

Parabienes en Occidente y los países árabes; dudas en Israel 

El plan ha sido bienvenido en Occidente y los países árabes, que han valorado, ante todo, la posibilidad de que detenga un genocidio que ha asesinado a 66.000 palestinos y reanude la llegada de alimentos a Gaza, donde sus habitan tes, sobre todo los niños, están muriendo de hambre. También se ha incidido positivamente en que el plan demanda “las condiciones para un camino creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino”, como señala el texto. 

Netanyahu ha puesto los puntos sobre las íes a este respecto, lo que ha recordado, sus repetidos boicots a planes de paz anteriores. Y ha dejado sobre el tapete la influencia que tienen en su estrategia sus socios de gobierno. Estos ya han desmarcado del plan, dando una pista sobre lo que puede pasar en los próximos días. 

Así, el ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, el más radical de los miembros del Gabinete, calificó de “fantasías” e “ilusiones” algunos puntos del plan, por ejemplo, lo que denominó “los cánticos políticos de dos estados” o “la creación de una policía palestina entrenada por Egipto y Jordania”. También descartó poner la seguridad de Israel “en manos de extranjeros”. 

Dejar de lado la ofensiva militar sobre Gaza sería “un fracaso político resonante”, aseveró Smotroch, y “dar la espalda a las lecciones del 7 de octubre” acabará “en lágrimas”, añadió. Se refería a la matanza de 1.200 personas en territorio israelí y el secuestro de otras 251 por terroristas de Hamás en esa fecha de 2023, pretexto que sirvió a Netanyahu para desatar sobre Gaza el infierno que ahora se pretende atajar. 

El diario opositor Haaretz publicó este martes su desconfianza ante lo que puede hacer Netanyahu, pues, recordó, no es la primera vez que ha “frustrado” los planes de Trump. “Desde que estalló la guerra el 7 de octubre de 2023, Netanyahu ha interrumpido las negociaciones y los acuerdos de alto el fuego en Gaza de diversas maneras. La pregunta ahora es si también optará por hacerlo en un año electoral”, indicó Haaretz en un análisis recogido por la agencia EFE.  

Nada le sería tan fácil, pues si se acaba la guerra, Netanyahu hace frente a al menos tres juicios por corrupción y su figura de cara a los comicios quedaría más embarrada si cabe. 

Haaretz también examinó las exiguas opciones que tiene ahora Hamás. “Si rechaza la propuesta de Trump, Israel tiene el respaldo necesario para la destrucción sistemática de Gaza, incluso a costa de las vidas de los rehenes israelíes”, señala el diario. En todo caso, las perspectivas son oscuras, agregó. “Si se deja de lado toda retórica, el plan de paz ofrece elegir entre una ocupación extranjera ‘suave’ o una ocupación israelí violenta e inflexible”, explicó. 

¿Renunciará Israel al dominio de Gaza? 

El plan de Trump prevé un alto el fuego inmediato en Gaza, en cuanto las partes acepten la propuesta, con la retirada progresiva de las fuerzas israelíes y la devolución de los 48 rehenes en 72 horas. A cambio Israel pondrá en libertad a 250 presos palestinos condenados a cadena perpetua y a 1.700 gazatíes detenidos tras los atentados del 7 de octubre de 2023. 

Aquí ya se manifiestan otras dudas que impregnan el plan, como el alcance de la retirada israelí y el choque abierto entre esta intención destinada más a contentar a los estadounidenses y la declarada voluntad de Netanyahu y sus halcones de mantener el control de Gaza el tiempo que sea preciso, de cara incluso a su “repoblación” con colonos judíos. 

Este lunes, Smotrich, que está acumulando mucha popularidad al convertirse en portavoz de la ultraderecha más exaltada de Israel, insistió en que el ejército israelí permanecerá “para siempre”, al menos en el perímetro de Gaza y en el corredor de Filadelfia, es decir, la banda fronteriza entre ese territorio palestino y Egipto. Pero insistió en lo más importante: Israel tendrá “plena libertad de acción en todo el enclave, para impedir el contrabando y proteger los asentamientos (israelíes) del sur”. 

Y en la misma línea que Netanyahu, el ministro-colono negó tajantemente la viabilidad de un Estado palestino, tal y como se alude en el plan de Trump. Tal eventualidad “pone en peligro la existencia de Israel”, dijo. También rechazó una futura vuelta de la Autoridad Nacional Palestina a Gaza. 

Más peligrosa fue su apuesta por la anexión de Cisjordania, para la cual los pasos dados por Trump ofrecen “una oportunidad histórica”, dado que, resaltó, Judea y Samaria (como denominan los judíos a ese territorio) “son parte integral de Israel”. El Gran Israel por el que aboga también Netanyahu. 

En la Casa Blanca están los dedos cruzados ante el camino que tome Netanyahu en los próximos días empujado por sus compañeros de Gobierno, por pura ambición personal u obligado por Trump, la opción menos probable. En cualquier caso, algo es evidente en este proceso iniciado este lunes y que corona dos años de matanzas y crímenes de guerra: el principal escollo para que concluya el genocidio y se alcance la paz se llama Netanyahu.´

Información adicional

Autor/a: Juan Antonio Sanz
País: Palestina
Región: Medioi Oriente
Fuente: Público

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