La cumbre de Berlín de este lunes debería ser un hito hacia la paz en Ucrania, pero la pugna entre EEUU y Europa aleja una postura unida ante Rusia, que gana tiempo y territorio.
14/12/2025. Solo Estados Unidos parece enarbolar en estos momentos la varita mágica que podría detener la guerra de Ucrania. O al menos asentar las bases de un progresivo entendimiento a pesar de que el horizonte del conflicto sigue aún lejos de un posible armisticio. Pero no se lo están poniendo nada fácil.
Rusia sigue empeñada en ampliar sus conquistas, aunque lentamente y ya con la idea de consolidar su posición ante unas eventuales negociaciones. Mientras, el presidente Volodímir Zelenski, consciente de que Ucrania puede perder una quinta parte de su territorio, trata de que una paz en tales condiciones no acabe en su salida del poder. Y Bruselas, ninguneada por el presidente Donald Trump, recurre al victimismo ante EEUU y demoniza a Rusia, en lugar de buscar canales de diálogo con el Kremlin. Bajo el liderazgo de Francia y Alemania, la Unión Europea intenta impulsar su frágil cohesión interna apostando por la Europa de la defensa a costa de la Europa del bienestar social.
Estos hándicaps ya se remarcaron este domingo en Berlín, en las conversaciones previas que representantes de Ucrania, EEUU, las principales potencias europeas y de la propia Unión, mantuvieron como preparación de la cumbre convocada para el lunes en la capital alemana por el canciller germano, Friedrich Merz, y que reunirá a Zelenski con algunos de los principales líderes europeos.
Se espera que participen en la cumbre del lunes en Berlín, entre otros, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer. Reino Unido, Francia y Alemania son la punta de lanza europea de apoyo a Ucrania También está previsto que acudan a Berlín, además de otros jefes de Estado de la UE, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
La tarea imposible de Witkoff
En los contactos de este fin de semana, participó por Estados Unidos el enviado de Trump para el conflicto de Ucrania, Steve Witkoff, quien ha encabezado las delegaciones estadounidenses que desde hace meses tratan de hallar un mínimo punto de acuerdo entre rusos y ucranianos, sin mucho éxito hasta el momento.
La presentación el pasado noviembre por parte de Trump de un plan de paz de 28 puntos aceleró los contactos, pero las diferencias siguen en pie, especialmente después de que europeos y ucranianos redujeran los puntos demasiado favorables a Moscú. Ahora, en medio de la maraña de propuestas y contrapropuestas desarrolladas por las diferentes partes en torno al plan original, nadie parece dispuesto a dar voluntariamente un paso hacia un acuerdo siquiera de mínimos.
La principal diferencia permanece en el estatus de los territorios conquistados en Ucrania por Rusia desde que comenzó la guerra en febrero de 2022, las garantías de seguridad que debería tener Ucrania y que la Unión Europea reclama también para los Veintisiete ante Moscú, el grosor del ejército que Kiev mantendría tras la firma de una paz y sobre todo sobre el carácter del armisticio. Ucrania quiere una tregua inicial y Rusia apuesta por solventar la guerra con un acuerdo de paz definitivo y no un paréntesis que permita el rearme ucraniano.
Estas son algunas de las cuestiones tratadas este domingo entre los ucranianos y Witkoff, quien se encuentra en Berlín acompañado por el yerno de Trump y empresario, Jared Kushner, quien se ha constituido como un pilar clave de la Casa Blanca en estas extrañas negociaciones.
¿Ucrania bajo el paraguas de un pacto de defensa mutua con EEUU?
La red estadounidense de análisis Axios indicó este fin de semana que, a cambio de acceder a la cesión de territorios a Rusia (se supone que los conquistados por el Kremlin y quizá algunos más que reclama en el Donbás aún controlados por el ejército ucraniano), Ucrania podría obtener de Trump y EEUU garantías de seguridad semejantes a las que concede el artículo 5 de la Carta de la OTAN, y que asegura una defensa mutua en caso de ataque de terceros. Esto significaría que si Rusia ataca en un futuro a Ucrania, se encontraría en frente a las fuerzas de la OTAN y de EEUU si así lo aprobara el Congreso estadounidense.
Estas garantías de seguridad fueron la prioridad de la agenda de conversaciones entre EEUU, Ucrania y representantes europeos este domingo, y centrarán la cumbre de este lunes auspiciada por Alemania. Trump quiere un acuerdo básico antes de Navidad en el que se añadirán asuntos como la reconstrucción de Ucrania y las inversiones precisas al respecto.
Es en este ámbito donde la confrontación existente entre Washington y Bruselas podría dar mayores problemas. La UE pretende utilizar los activos financieros rusos congelados indefinidamente según la orden dictada el viernes pasado por los Veintisiete para comprar más armas destinadas a Ucrania y a fin de sentar las bases de una reconstrucción futura del país. Serían cerca de140.000 millones de euros iniciales, aunque la suma inmovilizada pasa de los 210.000 millones de euros. Washington, que no se fía de la legalidad internacional de esa confiscación, reclama una inversión europea aparte de más de 100.000 millones de euros.
Los referendos y comicios que propone Zelenski
Sobre la cesión de territorio a Rusia, Zelenski apuesta por un referéndum sobre el acuerdo de paz, en el que se incluiría este espinoso asunto. El jefe de Estado ucraniano no quiere quemarse las manos ante la eventual respuesta negativa de la población ucraniana a una inevitable partición del país.
Zelenski propuso también hace unos días que podrían celebrarse unas elecciones generales en Ucrania, pendientes debido a la guerra desde mayo de 2024, pero demandó a sus aliados que garantizaran su seguridad. El presidente ucraniano considera precisa una tregua parcial al menos para celebrar esos comicios y la presencia de fuerzas europeas para asegurar su cumplimiento. Rusia rechaza tales eventualidades, pues está segura de que esos efectivos no se retirarían después de los comicios y se sumarían a las fuerzas ucranianas.
Desconfianza de Zelenski en los rusos… y en los estadounidenses
En el marco de su visita de dos días a Berlín, Zelenski manifestó este domingo la inquietud que define su posición y la de sus socios europeos. “No tenemos un diálogo directo con la parte rusa. Y en el diálogo con la parte estadounidense, ellos, si se me permite decirlo, representan a la parte rusa, porque hablan de sus señales, demandas, pasos, disposición o falta de disposición”, aseveró.
De momento, las reuniones de Berlín no cuentan con la simpatía rusa. Este domingo, el asesor presidencial ruso de Exteriores, Yuri Ushakov, mostró sus dudas sobre las reuniones de Berlín, de las que dijo que “no va a salir nada bueno”, pues, según el Kremlin, ya está dicho casi todo y EEUU sabe perfectamente cuál es la postura rusa en lo que se refiere al tema de la ocupación de los territorios ucranianos. “Estados Unidos no solo conoce la posición de Rusia a este respecto, sino que la comprende”, afirmó.
Ushakov fue muy directo en lo que se refiere a los cambios incluidos en el plan de Trump por europeos y ucranianos. “Si se producen las modificaciones correspondientes, nosotros tendremos objeciones muy fuertes”, advirtió Ushakov.
Asimismo, este alto representante del Kremlin desdeñó la intención de Zelenski y sus aliados europeos de dejar en el aire la posible adhesión en un futuro de Ucrania a la OTAN, pese al rechazo de la propia Casa Blanca y, por supuesto, de Rusia, que consideraría tal opción como una declaración de guerra de la Alianza. “Yo creo que, en un millón por ciento, no lo logrará”, dijo sobre ese ingreso.
Rusia no está en estos momentos por una paz donde Ucrania y la UE marquen el paso, es evidente. Aunque no logra romper de una vez por todas el frente ucraniano y conseguir todos sus objetivos estratégicos en Ucrania, sí que ha conseguido blindar sus anexiones, de forma que participa en las negociaciones que mantiene intermitentemente desde hace meses con la Casa Blanca con unas demandas que no contemplan la retirada de esos territorios y sí su asimilación a la Federación Rusa.
La estrategia militarista de Europa se apoya en la demonización de Rusia
El nerviosismo de la UE, de la OTAN y de países como Alemania es comprensible. La alta probabilidad de que, en un eventual armisticio con Rusia apadrinado por Estados Unidos, Ucrania pierda una quinta parte de su territorio ante los derechos de conquista alegados por el Kremlin, deja a Berlín, Londres, París y Bruselas sin muchos argumentos, dada su incapacidad para variar esa situación, y centra sus esfuerzos en la que ha sido su preocupación real desde que comenzó la guerra.
Una preocupación que no es precisamente la derrota ucraniana. Europa utiliza la demonización de Rusia y Putin, ventilando los hipotéticos planes de atacar algún indefenso país de la OTAN antes de cinco años, para justificar una carrera armamentística europea sin parangón desde el final de la Segunda Guerra Mundial y un fortalecimiento desbocado de sus ejércitos, que jamás tendrían la aprobación de la población del viejo continente, si no es con el recurso al miedo ante un despiadado enemigo exterior.
La retórica militarista que estos días lanzan alemanes, franceses y las autoridades de Bruselas, de la OTAN y la UE, recuerdan las proclamas antirrusas del principio de la guerra, en febrero de 2022. Se trata de atribuir a Moscú capacidades que en realidad no tiene, exagerando los ataques a la ciberseguridad europea, designando como rusos todos los drones y globos que vuelan cerca de aeropuertos y otros lugares sensibles, atribuyendo al servicio secreto militar ruso la desestabilización de los procesos electorales, por ejemplo de Alemania, o acusando al Kremlin de preparar su ejército para cruzar las fronteras de algún país báltico o de la Polonia armada hasta los dientes antes de 2030.
Rutte dice que en cinco años Rusia atacará a la OTAN
El propio Merz calificó esta semana a Putin de ser el nuevo Hitler dispuesto a repetir con Ucrania lo que el líder nazi hizo en 1938 con los Sudetes de Checoslovaquia, anexionados para convertirlos después en trampolín de otros ataques en Europa.
Merz acusó a Putin de acometer “un cambio fundamental de las fronteras en Europa, de la restauración de la antigua Unión Soviética dentro de las fronteras de la antigua URSS, con una grave amenaza, también militar, para los países que en su día formaron parte de ese imperio”.
Es curioso que este supuesto poder convencional ruso no le haya permitido a Moscú ocupar Ucrania más allá del Donbás, un territorio de mayoría prorrusa, y una media luna en Zaporiyia y Jersón que une aquel área con Crimea, anexionada también gracias a su mayoritaria población rusófila.
El secretario general de la OTAN habló esta semana de una amenaza rusa sólida sobre Europa a raíz de su invasión de Ucrania. En el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Rutte fue contundente: “Somos el próximo objetivo de Rusia”, que, “con su economía de guerra, podría estar lista para usar la fuerza militar contra la OTAN en un plazo de cinco años”.
Según Rutte, los miembros de la OTAN deberían haber adoptado hace tiempo “una especie de zafarrancho de combate” para “actuar con decisión” y defenderse. El líder de la OTAN reconoció que solo Trump puede pararle los pies a Putin, admitiendo así la falta de cohesión y respuesta de Bruselas o, también, la exageración de esas alarmas lanzadas por los europeos.


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