El día en que Marlon Brando rechazó el Oscar
Marlon Brando había ganado el Oscar por su papel de Vito Corleone. (Archivo -)

En 1973, el actor debía subir al escenario para recibir la estatuilla por su trabajo en “El Padrino”, pero envió en su lugar a una joven activista de los derechos civiles de los indígenas estadounidenses.

El fenómeno se repite año tras año, especialmente cuando la coyuntura está caliente por asuntos de relevancia pública: hay una entrega de los Premios Oscar con películas que ganan y que pierden, pero lo que más revuelo genera en redes y ocupa mayor espacio en los portales informativos es la declaración política de alguno de los ganadores. Claro que no siempre fue así. Todo cambió el 27 de marzo de 1973, cuando Marlon Brando fue noticia por lo ocurrido al momento de consagrarse como Mejor Actor por su labor en El padrino. Una estatuilla que no sólo rechazó, sino que lo hizo enviando a una persona. Y no a una cualquiera: era una joven activista de los derechos civiles de los indígenas estadounidenses. Fue ella la encargada de dar el que sería el primer discurso abiertamente político en la historia de los Premios de la Academia, que el domingo 15 de marzo celebrará su 98º edición.

El hombre impredecible

La fama de indomable de Brando se condice con su rechazo crónico a todo aquello que desprendiera glamour. Y pocas cosas más glamorosas que el Oscar. Pero no era, desde ya, el primer artista en llevarse mal con la Academia. Si bien muchas veces se habla de Meryl Streep como la mujer récord por sus 21 nominaciones, la actriz con más premios en su haber es Katharine Hepburn, que ganó cuatro veces sobre un total de doce nominaciones. Sin embargo, nunca estuvo para recibir el reconocimiento. Solo fue una vez a la gala para presentar el premio honorifico Irving G. Thalberg Memorial Award concedido a su amigo Lawrence Weingarten. ¿El año? Casualmente (o quizás no), 1973.

Porque aquella ceremonia es recordada menos por esa presencia que por una ausencia. Brando era número puesto en el rubro Mejor Actor por su Vito Corleone en El padrino, un pronóstico que se mostró acertado cuando el presentador Roger Moore pronunció su nombre. Lo que no estaba en el radar era que, en lugar de Brando, lo recibiera una joven activista de los derechos civiles de los indígenas estadounidenses llamada Sacheen Littlefeather.

Mr. Bond, todos los presentes y los más de 85 millones de televidentes que seguían la primera ceremonia transmitida vía satélite se sorprendieron. Moore quiso entregarle la estatuilla, pero Littlefeather, de 26 años, la rechazó para, a cambio, pronunciar un discurso en contra de la representación de los nativos americanos en Hollywood. También buscaba llamar la atención sobre el enfrentamiento que se estaba produciendo entre activistas y el Gobierno federal en Wounded Knee, ubicado en la reserva india de Pine Ridge, en el suroeste del estado de Dakota del Sur.

La lucha por el Oeste

Un desvío para contextualizar. Wounded Knee es un emblema de las tensiones que han atravesado la relación entre las comunidades indígenas y el “hombre blanco” desde que se produjo el avance sobre el oeste. Fue allí que, en 1890, hubo una masacre de parte de soldados federales que terminó con al menos 300 hombres, mujeres y niños lakota asesinados, la mayoría a sangre fría. El ejército no sólo no castigó a quienes cometieron esos crímenes, sino que les otorgó a veinte de esos soldados la Medalla de honor, la más alta y prestigiosa condecoración militar norteamericana, por sus acciones. Condecoración que todavía hoy la conservan, una situación que las comunidades indígenas intentaron revertir sin suerte durante la Administración Biden y que ahora, con Donald Trump en el poder, está muy lejos de cambiar.

Para fines de la década de 1960 y comienzos de la de 1970, con la Guerra de Vietnam como telón de fondo y en medio de una reivindicación de las minorías, los reclamos indígenas tomaron un nuevo envión. En 1969 habían ocupado la isla de Alcatraz, un preludio para que el 27 de febrero de 1973 unos 200 miembros de la tribu Lakota hicieran lo propio con la aldea de la reserva Pine Ridge, donde había ocurrido la masacre. Durante 71 días mantuvieron el control como forma de visibilizar que, según ellos, el gobierno no había respetado los tratados previos. Finalmente se rindieron a comienzos de mayo luego de que les prometieran que revisarían sus reclamos. El Servicio de Alguaciles de Estados Unidos lo catalogó como el “desorden civil más prolongado” de su historia.

El asunto estaba en la agenda, pero no era prioridad en los principales medios. Sin embargo, y como ocurre con casi todo, Hollywood se dividía entre quienes apoyaban el reclamo y los que no. Entre estos últimos estaban Clint Eastwood y John Wayne, al que el mito asegura que tuvieron que agarrar entre seis guardias de seguridad cuando quiso impedir que Littlefeather subiera al escenario. Al primer bando pertenecía, entre otros, Brando, a quien ella había enviado una carta a través de Francis Ford Coppola.

“Mi amistad con él se centraba en cuestiones indígenas. Yo no era uno de sus intereses amorosos ni mucho menos. Disfrutaba hablando con él y riéndonos juntos. Él tenía una relación con los indios americanos que se remontaba a mucho tiempo atrás. Yo apreciaba su amistad y su capacidad para ver más allá de las tonterías y los prejuicios y él entendía esos prejuicios de una manera que la mayoría de la gente no. Eso me resultó refrescante”, contó Littlefeather en 2022 al portal Variety.

El Oscar como acto político

Esa relación hizo que el actor la llamara el día previo para cederle su momento sobre el escenario. “Me sorprendí cuando me llamó porque estaba planeando ver el Oscar por televisión, como todo el mundo. Me quedé anonadada. Le dije que no tenía ningún traje de noche, él me preguntó qué podría ponerme y yo respondí que tenía un vestido de piel de ante, mocasines y cintas para el pelo. Marlon dijo que sonaba bien. Hice la valija y me fui a su casa a Los Ángeles, donde lo había visitado antes, pero no sabía qué esperar porque nunca había fraternizado con estrellas de cine ni estado en una ceremonia como esa. Todo era nuevo para mí”, dijo.

Fue así que llegó a la gala media hora antes de la terna a Mejor Actor junto a la secretaria personal de Brando, Alice Marchak, y un discurso de ocho páginas que habían preparado juntos. El productor del evento, Howard Koch, la miró con cara extrañada, pero aceptó que fuera la “representante de Brando”, tal como se presentó. Pero le avisó que sólo tendría sesenta segundos de micrófono, así que debía improvisar un mensaje.

“Permítannos ser empleados. Permítannos ser nosotros mismos. Permítannos interpretarnos en películas. Permítannos ser parte de su industria produciendo, dirigiendo, escribiendo. No escriban nuestras historias por nosotros. Permítannos escribir nuestras propias historias. Permítannos ser quienes somos”, dijo sobre el escenario, en lo que era la primera vez que el Oscar servía como plataforma para una manifestación política. “No usé mis puños, no insulté, ni alcé mi voz. Pero recé para que mis antepasados ​​me ayudaran. Subí como una mujer guerrera, con la gracia, la belleza, el coraje y la humildad de mi pueblo”, reflexionó ante el diario inglés The Guardian en 2022.

Littlefeather pagó caro su carácter de pionera. Días después empezaron a correr rumores de todo tipo, desde que era una actriz mexicana contratada hasta una stripper o prostituta. Ella siempre dijo que no hubo nada performático, que fue una manifestación real y que justamente por eso “tomó a todos por sorpresa” y “realmente tocó el corazón de la gente”. Pero no a todos le cayó bien.

“Cuando volví a la casa de Marlon, hubo un incidente en el que la gente me disparó. Hubo dos balazos que atravesaron una puerta, y yo estaba del otro lado. Son situaciones que te hacen pensar ‘qué hubiera pasado si…’. Y, sin embargo, nunca se me permitió contar mi historia”, dijo medio siglo después durante un evento organizado por la Academia de Hollywood en el que narró con detalles el boicot profesional, los ataques, el acoso personal y la discriminación que sufrió desde aquella noche.

Fue un preludio para lo ocurrido el 17 de septiembre de 2022, cuando el Museo de la Academia organizó una velada de “conversación, reflexión, sanación y celebración” con ella. El programa incluyó un reconocimiento de tierras y la lectura de una declaración de disculpa de la Academia firmada por su expresidente, David Rubin, en junio de ese año. El acto de reparación llegó justo a tiempo, ya que Littlefeather murió en octubre por un cáncer de mama.

01 de marzo de 2026

Información adicional

Historias vinculadas con los premios de Hollywood
Autor/a: Ezequiel Boetti
País: Estados Unidos
Región: Norteamérica
Fuente: Página12

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