Trump busca ganar tiempo para la guerra de Irán en su discurso a la nación e insiste en que el conflicto terminará “muy pronto”

“Durante las próximas dos o tres semanas los golpearemos muy fuerte. Durante las semanas que vienen los devolveremos a la edad de piedra, donde pertenecen”, dice el presidente de EEUU.

Ha tenido que pasar un mes de conflicto y que el precio de la gasolina en Estados Unidos supere los 4 dólares el galón (3,78 litros) para que Donald Trump se dirija a la nación sobre la guerra de Irán. El presidente estadounidense ha comparecido el miércoles 1 por la noche. Pero, contra toda expectativa, ha repetido las mismas declaraciones de los últimos días bajo el barniz de que “muy pronto” la campaña militar terminará. “Gracias a los progresos que hemos hecho, puedo decir esta noche que estamos en vías de alcanzar todos nuestros objetivos militares muy pronto”, ha dicho Trump. El mandatario busca comprar tiempo para una guerra que cada vez pesa más en el bolsillo de los estadounidenses.

En un intento para ganar algo de margen después de incumplir el plazo de cuatro semanas que él mismo prometió, Trump ha asegurado que en “las próximas dos o tres semanas” habrá una escalada de los ataques en Irán: “Durante las próximas dos o tres semanas los golpearemos muy fuerte. Durante las semanas que vienen los devolveremos a la edad de piedra, donde pertenecen”. El presidente ha insistido otra vez en la idea de que el régimen ya está completamente acabado, pero que hace falta un empujón final para rematar la faena.

El presidente juega a hacer equilibrios, sin dar detalles sobre qué “objetivos militares” son los que se supone que Estados Unidos está a punto de cumplir. Todo con la finalidad de así reservarse la oportunidad de declarar la victoria en el mínimo momento en que obtenga un golpe de efecto en el conflicto y así pueda retirarse. De ahí que en las últimas horas haya estado planteando el escenario de que Washington salga de la guerra sin que el bloqueo del estrecho de Ormuz se resuelva.

La perspectiva de que el bloqueo del paso marítimo se alargue por un buen tiempo ha aparecido de forma indirecta durante la intervención de esta noche. Trump ha insistido en que “ahora somos totalmente independientes de Oriente Medio“. “Nos va increíblemente bien en la producción y venta de grandes cantidades de petróleo y gas, con las segundas reservas más grandes del planeta”, ha afirmado el presidente.

Desde que Trump se ha atascado en la misión de reabrir el estrecho de Ormuz ha dejado de considerarla su prioridad y ahora lo trata como un daño colateral. Todo a pesar de que Washington es el principal responsable de la asfixia que sufre el mercado energético global. De hecho, en los últimos días la Casa Blanca ha intentado poner toda la responsabilidad de la situación sobre las espaldas de los aliados europeos. El presidente no encajó bien que estos se negaran a prestarle ayuda militar para intentar reabrir el paso marítimo.

“Para esos países que no pueden obtener combustible, muchos de los cuales se niegan a involucrarse en la decapitación de Irán -la cual, tuvimos que hacer nosotros mismos-, tengo una sugerencia. Primero, comprad petróleo a los Estados Unidos. Tenemos de sobra, muchísimo. Y segundo, desarrollad algo de valentía, aunque sea tarde. Deberíais haberlo hecho antes”, decía Trump. Sorprendentemente, el mandatario no ha hecho ninguna alusión a sus amenazas de abandonar la OTAN. Este miércoles 1 por la mañana decía en dos entrevistas diferentes -una a The Telegraph y otra a Reuters- que estaba planteándose seriamente abandonar la Alianza.

Pero aunque Trump afirme que Estados Unidos es ajeno a lo que pasa en la región, los estadounidenses ven cómo cada semana les cuesta más llenar el depósito de su coche. Aun así, el presidente ha insistido en enviar un mensaje de calma y afirmar que “los Estados Unidos nunca han estado mejor preparados económicamente para afrontar esta amenaza”. Y, de hecho, ha citado la reciente subida del precio como una razón más por la cual Washington debía involucrarse en esta guerra: “Este aumento a corto plazo ha sido el resultado de que el régimen iraní haya lanzado ataques terroristas desquiciados contra petroleros comerciales en países vecinos que no tienen nada que ver con el conflicto. Esto es una prueba más de que nunca se puede confiar en Irán con armas nucleares”.

No se sabe si las palabras del presidente habrán servido de consuelo para los ciudadanos, pero para los mercados ha quedado claro que no. Al acabar el discurso, el precio del barril de crudo se ha disparado un 5% hasta situarse otra vez en los 106 dólares. El precio del petróleo había bajado poco antes del discurso. Los inversores tenían la esperanza de que Trump anunciara el final de la guerra o algún escenario similar.

Lejos de ofrecer cualquier tipo de actualización o aclaración, la comparecencia plantea aún más interrogantes sobre el futuro de la guerra. La amenaza de escalar los ataques contra el régimen adquiere un tono más oscuro si se tiene en cuenta que el Pentágono ha enviado 7.000 soldados adicionales a la región. Se trata del mayor despliegue de tropas estadounidenses en la región desde la guerra de Irak. Además, el republicano tampoco ha dado ningún tipo de actualización sobre las supuestas negociaciones con Irán.

Después de que esta mañana Irán desmintiera cualquier tipo de petición de un alto el fuego, Trump ha vuelto a insistir en que hay un nuevo régimen “menos radical y mucho más razonable” con el que está hablando. Sin embargo, el presidente no ha dado ningún otro detalle de quién se supone que es este nuevo grupo que dirige la nación. Por el momento, del único interlocutor del que se conoce la existencia son los miembros de la Guardia Revolucionaria y el resto de oficiales del régimen que siguen vivos, los cuales han negado en reiteradas ocasiones las supuestas negociaciones que Washington defiende.

El presidente también ha reiterado su ultimátum de bombardear las centrales eléctricas iraníes el 6 de abril si no se reabre el estrecho de Ormuz. Aunque esta vez ha hablado de llegar a un acuerdo. “Si durante este período de tiempo no hay un acuerdo, tenemos a la vista los objetivos clave. Si no hay un acuerdo, bombardearemos cada una de sus centrales eléctricas […] Y no hay nada que puedan hacer para evitarlo porque no tienen sistemas de defensa antiaérea, su radar está 100% aniquilado. Somos una fuerza militar imparable”.

El presidente aprovechaba para repetir la frase que le espetó a Volodímir Zelenski durante la bronca en el Despacho Oval: “Nosotros tenemos todas las cartas y ellos no tienen ninguna”. Trump volvía a dibujarse como el que tiene una posición de ventaja en una guerra de desgaste que de momento parece favorecer a Irán. De hecho, los ayatolás han descubierto que el conflicto les puede resultar más rentable que las negociaciones. El bloqueo de Ormuz ha hecho que Estados Unidos levante algunas de las sanciones impuestas al petróleo iraní, un hito impensable en el contexto previo a la guerra.

Información adicional

Autor/a: Antònia Crespí Ferrer
País: Estados Unidos
Región: Norteamérica
Fuente: Público.es

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