El saliente gobierno de Gabriel Boric deja una estela de incumplimientos y, con ello, un extendido desaliento y desilusión social. Una realidad que será aprovechada por José Antonio Kast para imponer sus medidas que darán más espacio al capital privado e intentarán recortar derechos sociales. ¿Alcanzarán los movimientos sociales a sobreponerse a esta realidad y extender diques ante lo anunciado por la nueva administración?
América Latina vive una oleada de presión por manos transnacionales y locales que nos empuja a revisar nuestra Historia reciente como un ejercicio diario, pero también de agendas políticas que se inclinan por hacer retroceder las victorias de los movimientos y organizaciones sociales, o por subyugarse a los límites de una democracia tutelada.


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