El lobby sionista

La gente se pregunta por qué, a pesar de las denuncias, marchas, bloqueos, flotillas de decenas de embarcaciones intentando romper el cerco y la hambruna, de las resoluciones de Naciones Unidas, acciones militares del eje de la resistencia, a pesar de ello y mucho más, para denunciar el genocidio padecido por el pueblo palestino, en especial el asentado en Gaza y sus alrededores inmediatos, no se ha logrado derrotar a Israel.

Las explicaciones pueden ser varias, pero existe una en particular que aquí considero: la existencia de un poderoso y estructurado organismo formado por sionistas fascistas y otras organizaciones, llamadas y conocidas como el lobby sionista. Aunque algunos historiadores y analistas le dicen el lobby judío, en estas notas le diremos sionista. Esta no es más que una pequeña reseña de la historia de este lobby al servicio de los genocidas israelíes.

Aunque existen diferentes denominaciones de lo que es un lobby y en especial del lobby proisraelí, podría considerarse como parte de este a todo individuo o grupo de personas que dedica parte de su tiempo a defender los intereses de Israel, animados para ello por el gobierno de ese país. En su acción, actúan no necesariamente coordinados entre todos los actores comprometidos en tal propósito, que de manera deliberada no es transparente ni lineal, y sí confusa, para tender bruma sobre los intereses de las comunidades judías de Gran Bretaña y de los EE.UU., y de los grupos sionistas y proisraelíes.

Para ir superando esa bruma, toca considerar, en primer lugar, que, como concepto el sionismo, en su origen, fue utilizado por el cristianismo evangélico y luego generalizado a partir de la escatología de la “tierra prometida”, para con el retorno de los judíos a Palestina constituir un Estado judío por la gracia de Dios. Este enfoque religioso se convirtió en político una vez los judíos europeos comenzaron a usar la noción de sionismo y el concepto del “retorno” como una salida a las persecuciones de que eran víctimas las comunidades judías en Europa, en realidad eran los judíos esquenazis y jasaros, pues a los judíos asimilacionistas los mismos judíos fascistas los entregaban a los nazis.

Los dos lobbies

En segundo lugar toca abordar que durante el siglo XXI se presentan, por razones políticas, dos lobbys sionistas o eso parece, porque las simpatías hacia Palestina no son tan fáciles. Uno es el Aipac (Comité estadounidense-israelí de asuntos públicos), surgido en el periodo en el que los EE.UU. buscaban políticas identitarias por la presencia de los inmigrantes. Una de las personas inspiradoras del Aipac fue el inmigrante italiano, de origen judío, y dirigente sindical Fiorello La Guardia, después alcalde de New York, maestro del cabildeo y las artimañas para llegar al Congreso, con base en la utilización de su doble origen étnico. En la década de 1950, en la política local de los EE.UU., fue el tiempo de las tres ies: Israel, Italia e Irlanda, y La Guardia impulsó ese esquema que se convirtió en el lobby judío. Por lo tanto, el lobby sionista se construyó sobre esos legados: política identitaria y lobby político.

Antes de la fundación del “Estado de Israel” en 1948, la organización que existió en los EE.UU. para apoyar a los sionistas fue el Azec, o Comité sionista-estadounidense para asuntos públicos. En 1954 comienza a influir en las elecciones de los EE.UU. y en 1959 tomó el nombre definitivo de Aipac. Isaiah Kenen, su fundador práctico, se ideó un sistema de fichero en donde clasificó a todos los congresistas y de más políticos de los EE.UU., de “defensores activos de Israel” hasta “alejados”, ningún candidato se le escapaba a su escrutinio. Los sionistas mantenían bajo vigilancia a todos los congresistas en relación a las políticas para Oriente Medio. Y el otro objetivo de Aipac, aún vigente, fue controlar la industria cinematográfica, es decir Hollywood, con la película Éxodo en 1960 y hoy con la propaganda en Netflix.

El Aipac tuvo un gran papel en crear consensos entre la población y la política para la invasión a Irak en 2003. Pero también apareció otro actor poderoso: los neoconservadores, en varios aspectos aliados de los sionistas.

El otro lobby es el llamado J. Street, fundado en 2007, que sostiene que ser proisraelí es sinónimo de ser amigo de la paz. Mientras que Netanyahu difundía que ese lobby, el “sionismo progresista”, en realidad era “antisemita”, y antisraelí.

Hay que precisar que este lobby lo que quería era empujar a los EE.UU. a lograr la solución de los dos Estados, sin embargo su ambigüedad se manifestó al no reconocer a la Palestina como Estado independiente en la ONU. Una ambigüedad también manifiesta en la condena realizada por la Autoridad Palestina, Autoridad que no tiene mucha influencia en Palestina. 

En 2011 el lobby “progresista” le aconsejó a Obama no votar la resolución de la ONU que condenaba los asentamientos de los colonos fascistas en la Cisjordania ocupada. Como el Aipac es muy hostil al partido demócrata de George Soros y compañía, entonces el J. Street ha intentado llenar ese vacío.

El asunto es que ambos lobbys actuaban financiando campañas electorales a cambio de la lealtad de los congresistas a las políticas de Israel en el mundo y en los EE.UU. Esos lobbys, además de tener fondos tienen a su favor organizaciones estudiantiles, académicas y obreras. Dicho de otra manera, el lobby “progresista” estaba del lado de George Soros, uno de sus principales donantes, y por lo tanto del lado del Partido Demócrata, por ello se pusieron del lado de Obama en el debate sobre Irán, mientras que el Aipac está con los republicanos principalmente, y con los sionistas fascistas de Israel. En 2015 Netanyahu ordenó a todos los lobbies concentrarse en las denuncias de las políticas de Obama sobre Irán, incluyendo a las iglesias sionistas evangelicas, que hoy, otra vez, entran en disputa.

En medio de este devenir surgió en los EE.UU. un lobby árabe-estadounidense y palestino-estadounidense, AET, para hacerle contrapeso a los lobbys sionistas y difundir el apoyo a Palestina, así como para ayudar a definir una política a favor del Próximo y Medio Oriente. Entre sus actuaciones está la desplegada al acusar a George W Bush de atentar contra la seguridad nacional de los EE.UU. al invadir Irak, acción que, por supuesto, no tuvo mucho efecto. Ya desde 1982 se había fundado el AET –Fundación Educativa Estadounidense–, con el fin de difundir y defender el punto de vista árabe y palestino sobre aquella parte del mundo, destacando también en su activismo la denuncia de las actividades ilegales del Aipac, quienes contraatacaron diciendo que el AET era antisemita.

Estos lobbies han jugado un papel muy importante en el apoyo a Palestina, la denuncia del genocidio en Gaza, el apoyo al eje de la resistencia palestina, la denuncia de las expulsiones de estudiantes pro palestina de las universidades de los EE.UU. Posteriormente, con los ataques a Gaza en 2017, después del triunfo de Hamas en las elecciones, redoblaron sus acciones para denunciar el cada vez más violento proceder israelí sobre el pueblo palestino, cercándolo, colonizando sus tierras, reduciendo cada vez más sus ciudades.

Esa manera criminal de actuar de Israel llevó a la acción militar de Hamas y la resistencia palestina en territorio israelí el 3 de octubre de 2023. La ofensiva desatada por Israel, perpetrando el genocidio que la mayor parte de la comunidad internacional reconoce, transformando Gaza en el campo de concentración más grande del mundo, a su vez, despertó una amplia solidaridad internacional, bloqueada de alguna manera por el lobby sionista. 

El escándalo del caso Epstein, operación de inteligencia de la Mosad, apoyado por el MI6, ha llevado a que el lobby sionista se esté erosionando moral y políticamente e incluso financieramente, razón por la cual Netanyahu ha redoblado esfuerzos por controlar los lobys y llevarlos al paroxismo propagandístico en la actual guerra de los EE.UU. e Israel en contra de Irán.

En fin, como escribiera el presidente de los EE.UU., Lyndon. B. Johnson, uno de los presidentes de aquel país más pro sionistas-fascistas: “recuerda siempre esto, nunca vayas en contra de Israel, los judíos son el pueblo de Dios, y siempre lo van a ser… esa es su tierra… y nadie se las va a quitar”. 

Información adicional

Autor/a: Pedro Miguel Tapia
País: Mundo
Región: Mundo
Fuente: Periódico desdeabajo N°334, 20 de Abril - 20 de Mayo de 2026

Leave a Reply

Your email address will not be published.