La inteligencia de una persona, de una institución o de una sociedad en su conjunto no se mide tanto por la inteligencia que tiene sino por la relación entre esta inteligencia y el tipo de problemas que tiene que resolver. Daniel Innerarity[1]
Ahora se entiende el cimarronismo, por semántica y semiología, más que procesos de huida y escondite monte adentro, aún en lo intelectual y cultural, fue (todavía es) unas búsquedas y unos encuentros ontológicos con la individualidad propia y con la comunidad amplia. Búsquedas para satisfacer variadas necesidades insatisfechas, originando producciones epistémicas (saberes + conocimientos). Los resultados definieron y continuarán definiendo la africanidad americana. O americanidad africana. Y ocurrió, primero la reinvención ontológica: volver a Ser mediante la emancipación intelectual y espiritual donde se les negaba aquello. Esa liberación anímica les devolvió el interés por la sensibilidad artística. Con insatisfacción perfeccionista por lo creado. Este jazzman arriesga una suposición: el argumento dialéctico impulsor fue el descontento con la creación o lo inventado, porque creían que en sus territorios de origen estarían en niveles creativos más elevados. Sin querer o queriéndolo, se sostiene, en la literatura académica, la confusión entre sujetos humanos y objetos semovientes proveedores de fuerza de trabajo (valor de uso). Se perpetúan frases del tipo: “cuando llegaron los africanos…” “la marimba fue traída de África”. Y ni hablar de las tontas negaciones leídas y aprendidas en textos racistas. ¿Llegaron o fueron secuestrados, hombres y mujeres? ¿Acaso les entregaban los instrumentos musicales de su nación al momento de sepultarlos en las sentinas? Entonces, la segunda reinvención fue cultural. Pero debieron vencer el pesimismo existencial y la sumisión anímica, sin demoras. Así fue, mujeres y hombres africanos inventaron instrumentos musicales sumando conocimientos que perdurarían mediante una afinada oralidad didáctica. Sin descuidar la pedagogía en la transmisión de cualquier mínimo detalle cognitivo, para mantener y acrecentar el potencial emancipador. La música creada, comprendida y disfrutada en condiciones de múltiples opresiones y constantes episodios represivos. Más que artes musicales de nostalgia incurable, se revivían el ayé (vida) y el Ìwà (existencia plural).
Hay afrentosas ironías resultado de la colonialidad de saberes de las instituciones académicas, dizque, llamar a las marimbas “xilófonos africanos”. ¿Y por qué no al revés, “marimbas griegas”? Sin querer ponernos exquisitos, uno de los primeros instrumentos musicales de la humanidad fue el tambor. Y algo después la marimba. Ambos en África. Ahora la variedad de sonoridades de los tambores supera a la de marimbas, aunque se integran complementariamente en las orquestas afroamericanas. Por supuesto, que evolucionaron (y aún evolucionan) hasta convertirse en los instrumentos musicales actuales con sus nombres originarios de la otra orilla: bombo y cununo (membranófonos), guasá y maracas (idiófonos) y marimba (idiófono, laminófono). El bombo o bomba, según Fernando Ortiz[2], es un vocablo de la región del Calabar (Nigeria) con significación de danza o baile (en Ecuador y Puerto Rico) y nominación del instrumento musical. Él considera que ambas palabras tienen origen onomatopéyico. Suponemos que cununo recuerda a la provincia de Cunene, Angola, como katanga (utensilio para capturar camarones, en los ríos) recuerda a la histórica provincia del Congo de igual nombre. El guasá (guaza, guazá, wasa o alfandoque) su significado es distinto a ‘guasa’ que equivale a burla o broma. De acuerdo a don Fernando Ortiz, “En lengua hausa[3], guasa o wasa significa “un canto, una música”, y acaso haya contribuido a fijar la acepción criolla, más expresiva aún en la forma derivada guasanga (alboroto, griterío). De guasa-nga, bulla-nga y burunda-nga”[4]. Las maracas se dice que la palabra proviene del idioma guaraní mbaraka, por lo que se deduciría que son sus creadores, aunque hay otras teorías sobre sus inventores.
Aún hoy continúa el trasteo epistémico sobre la reinvención de la marimba afropacífica colombo-ecuatoriana. La causa principal es el racismo historizante de sectores académicos que, al desarrollar y producir conocimientos, perseveran en una gustosa colonialidad, entendida como desfiguración lógica cultural, sobre seres y saberes de las comunidades negras. Mientras persisten en sus negaciones aculturales, excluyen los procesos culturales creativos musicales y sus significados en el restablecimiento del ser individual y colectivo de la afrodescendencia americana. Si acaso repiten esa desdeñosa misericordia para atajar su importancia civilizatoria con la (des)calificación de folklor. Aquello equivale a cualquier dislate para satisfacer la curiosidad apresurada de turistas. Fernando Ortiz, en los años 30 del siglo pasado, con la explicación de Enrique Onfroy de Thoron, investigador francés del siglo XIX, quien se refería a la marimba (también llamada timbirimba) reafirmaba la identidad de los inventores de la marimba afropacífica. “Es un instrumento musical […] del tamaño de un piano; es una especie de caballete cuya parte superior se compone de dos traviesas longitudinales que sostienen pequeñas tabletas de madera dura y seca, fija una al lado de otra como las teclas de un piano. Debajo de cada tecla de esta clave está suspendido un tubo de bambú abierto en la porción alta y cerrado abajo por su propio nudo, […][5] Los tubos de caña guadúa (o bambú) son cajas de resonancias y de su calidad material depende la calidad del sonido, es decir el timbre (tono, duración e intensidad del sonido). Los inventores debieron experimentar hasta lograr que “Esos tubos de bambú así dispuestos bajo las teclas correspondientes, están graduados por su grueso y profundidad para producir, por percusión, los sonidos y la gama de un instrumento musical. Es, como se ve, una especie de harmonium de gran dimensión”[6].
Estas invenciones fueron respuestas efectivas a sensiblidades estéticas, anímicas o intelectuales de las personas afrodescendientes esclavizadas. Mujeres y hombres debían poseer, más o menos, conocimientos y saberes relacionados con la música. No se exagera, la mayoría, si no son todos, de los instrumentos musicales africanos combinaban en su finalidad interpretativa religiosidad, educación, filosofía, satisfacciones artísticas y gestión política; eran (son) componentes obligatorios y no elementos complementarios de la ritualidad. Aquella aptitudes ontológicas no se perdieron en las insufribles desventuras de la esclavización. Esas cualidades fraccionadas de la interculturalidad africana oprimida en las Américas, se recompusieron mediante diálogos urgentes y recurrentes, en la disminución de antiguas enemistades y en el intercambio epistemológico.
¿Cuántas vidas fueron necesarias para reinventar los instrumentos musicales afropacíficos? ¿Cuánta ciencia, conciencia y paciencia fueron consumidas en aquellas minuciosas labores de invención?
“Allá tienen para sus funciones un instrumento que llaman marimba. Este se compone de cañutos de guadua colgados en línea, y tajados de mayor a menor, y con la misma proporción en lo largo. Estos se atraviesan de un volantín cerca de la boca, y sobre todas las bocas hay una tablita delgada que casi las cubre a todas, medio dedo levantada de su boca”[7]. Estas líneas son del Fray Juan de Santa Gertrudis Serra, escritas a mediados de 1 700, y son epígrafe de la publicación de Carlos Miñana. La clase social colonizadora y esclavizadora entendió que cada mínima invención -sin importar destino, aplicación u oficio- aproximaba episodios insurgentes y fortalecía los afanes emancipadores. “En 1734, en Barbacoas, el fraile franciscano Fernando de Jesús Larrea hizo recogida de todas las marimbas; le trajeron más de treinta y las hizo quemar”. (Alfonso Zawadzky Colmenares. 1947Viajes misioneros del RP P. Fernando de Jesús Larrea,-franciscano, 1700-1773.Cali, Imprenta Bolivariana). También es epígrafe del documento de Carlos Miñana. Sus armonías convocarían a reuniones festivas y también a conversaciones cimarronas. Marimbas y tambores eran (son) artefactos palenkeros del tiempo promisorio de libertad. Así lo describían las autoridades colonialistas: “Es un ronquido suave, y se oye de más de media legua lejos. Y en sabiéndolo tocar remudando en proporción y compás, el sonido de los cañutos compone un órgano imperfecto, pero muy suave, porque no tiene sino veinticinco cañutos”[8]. La palabra marimba es un bantuismo compuesto por ma que significa muchos y rimba o mbimba que equivale a sonido de madera. En África tiene una amplia parentela que se distingue por la nominación: madimba, balafón, malimba, rongo…
(También está publicado en la Revista Punto de Vista)
19/06/2026
[1] Daniel Innerarity (Bilbao, 1959) es catedrático de Filosofía Política, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y profesor en el Instituto Europeo de Florencia. Este extracto pertenece a ‘La sociedad del desconocimiento’, de Galaxia Gutenberg, publicado el 2 de marzo del 2022, en Diario El País.
[2] Fernando Ortiz Fernández (1881-1969) fue antropólogo, lingüista, musicólogo e investigador cubanos. Se le considera, por sus investigaciones culturales y antropológicas, de los más importantes del siglo XX, en Cuba.
[3] El idioma hausa se clasifica como miembro de la rama chádica de la familia de lenguas afroasiáticas. Es el miembro más conocido e importante de esta rama. Es el más utilizado en el ámbito educativo y cuenta con una importante literatura. Se estima que lo hablan entre 40 y 50 millones de personas como primera y segunda lengua, por lo que se considera una de las lenguas africanas más habladas. Se habla en Nigeria, Benin, Chad, Burkina Faso, Camerún, entre otros países.
[4] Glosario de afronegrismos, Fernando Ortiz, Habana, 1924, p. 237.
[5] Fragmento del libro Amerique Ecuatoriale, publicado en Paris, en 1866, de Enrique Onffroy de Thoron.
[6] Ibidem.
[7] Afinación de las marimbas en la costa pacífica colombiana: un ejemplo de la memoria interválica africana en Colombia, Carlos Miñana Blasco, Bogotá, 1990. Consultar en: https://www.academia.edu/85740337/Afinaci%C3%B3n_de_las_marimbas_en_la_costa_pac%C3%ADfica_colombiana_un_ejemplo_de_la_memoria_interv%C3%A1lica_africana_en_Colombia
[8] Ibidem.



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