¿Cómo llegamos hasta aquí? 

El progresismo perdió la presidencia el 21 de junio y las aclaraciones fáciles (fraude, falta de carisma) no alcanzan a dilucidar todo el fenómeno que explica la derrota. Este texto hace el ejercicio incómodo de la autocrítica, sin dejar de nombrar el proyecto de contención que hoy amenaza a la oposición de izquierdas. También cierra con una pregunta que el progresismo no puede seguir aplazando: ¿cuál es la tarea que sigue?

La derrota del progresismo colombiano en la segunda vuelta presidencial, el pasado 21 de junio, no admite una sola lectura, ni tampoco un solo ejercicio de reflexión. Este artículo busca, en un primer momento, hacer una lectura crítica y autocrítica de aquello que llevó al bloque de izquierdas a perder la presidencia después de 4 años de gobierno, yendo más allá de los lugares comunes que ya circulan en la opinión pública y que suelen simplificar la derrota en una sola causa. Pero esa autocrítica sería incompleta, e incluso injusta, si no se acompañara de una mirada igualmente honesta sobre el proyecto político que hoy asciende al poder de la mano de Abelardo De La Espriella, sus mecanismos de contención frente a la nueva oposición de izquierdas y el entramado internacional que contribuyó a hacer posible su triunfo. De allí que, en un segundo momento, se examine el carácter del nuevo gobierno y la recomposición hegemónica que representa, para finalmente cerrar con un breve esbozo sobre cuáles deberían ser las tareas del progresismo colombiano de cara a los próximos cuatro años de oposición. 

Información adicional

Notas sobre una derrota electoral, un proyecto de contención y una tarea pendiente para las izquierdas en Colombia
Autor/a: Alejandro Chala*
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Fuente: Periódico desdeabajo Nº267, julio 17 - agosto 17 de 2026

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