Damasco. Lunes 10 de agosto de 2026, Las fuerzas rusas en Siria cederán el control de dos bases estratégicas en la costa del Mediterráneo, las cuales serán utilizadas como centros de entrenamiento conjunto entre ambas naciones en virtud de un nuevo acuerdo bilateral, informó ayer el ministerio de Relaciones Exteriores de Damasco.
El acuerdo, fruto de un año y medio de negociaciones, “estableció un plazo no superior a tres meses para completar el proceso”.
Rusia fue el principal aliado político y militar del depuesto presidente Bashar al Assad durante la guerra civil entre 2011 y 2024. Milicianos encabezados por el antiguo líder de Al Qaeda y actual presidente interino, Ahmad al Sharaa, derrocaron a Al Assad en diciembre de 2024 y desde entonces se encuentra exiliado en Rusia, aunque se reclama su extradición.
Según lo establecido en el nuevo acuerdo entre ambos países, Siria asumirá el control de la base aérea de Hmeimim y del muelle comercial del puerto de Tartus como parte de su administración civil.
Ambas instalaciones constituían los únicos puestos militares oficiales de Rusia fuera del territorio de la antigua Unión Soviética y permanecieron en operación durante las negociaciones.
Moscú las utilizó ampliamente durante su intervención en 2015 en la guerra civil siria en apoyo de Al Assad, desde donde bombardeó zonas controladas por los rebeldes.
Las instalaciones militares en ambos emplazamientos se convertirán en centros de “entrenamiento conjunto”, indicó el ministerio de Relaciones Exteriores.
Los nuevos arreglos representan una “reorganización de la presencia rusa” a lo largo de la costa siria, señaló la cancillería. “Esta medida marca el avance más significativo desde que comenzaron las negociaciones hace aproximadamente año y medio, allanando el camino para una nueva etapa en las relaciones sirio-rusas”, indicó el comunicado.
Hasta el cierre de la edición Rusia no había comentado el acuerdo.
Moscú no intervino durante la fulminante insurgencia que condujo al derrocamiento de Al Assad, pero concedió asilo al ex mandatario y a su familia. Tras la caída de Al Assad, las fuerzas rusas que permanecían en Siria abandonaron gradualmente el país, salvo las que permanecían estacionadas en las bases. A principios de este año, el Kremlin retiró sus fuerzas del aeropuerto de Qamishli, en la zona autónoma kurda del noreste de Siria.
Papel de Moscú en la zona
La nueva dirigencia siria ha buscado mantener fuertes vínculos bilaterales con Moscú. Al Sharaa ha visitado en dos ocasiones al presidente Vladimir Putin, desde que asumió el poder, además de sus conversaciones el destino de las dos bases en el Mediterráneo.
Desde la caída de Al Assad, Siria también ha reforzado sus lazos con Estados Unidos, Europa y países vecinos que habían roto relaciones con Damasco durante el gobierno de Al Assad.
Washington ha levantado la mayoría de sus asfixiantes sanciones contra el país, mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, visitó Siria en julio, cuando anunció que ambos países nombrarían a sus respectivos embajadores por primera vez en 14 años.


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