El reencauche de los protocolos conspirativos

El gobierno Trump interrumpió el gobierno progresista en Colombia y consolida el Escudo de las Américas en el continente. Preparó la artillería de las herramientas tecnológicas de telecomunicaciones y de ciber inteligencia privada y mediante redes de espionaje y manipulación digital intervino en algunos procesos electorales del mundo. Varias fuentes periodísticas, como la Revista Raya, The Guardian y Forbidden Stories revelan que el modus operandi consiste en utilizar ejércitos de bots basados en inteligencia artificial y suplantación digital.

Bots (abreviatura de robot), es un programa informático que no argumenta, mantiene una tendencia que simula el concepto de mayoría y crea la impresión de que la gente está indignada. Las granjas de bots caseras son cuentas automatizadas que simulan el comportamiento humano. Engañan al algoritmo e impulsan debates y crean narrativas; el pueblo no es el pueblo, es una manada de aparatos manipulados. Es una estructura de la mentira que provoca información falsa y conduce a la toxicidad de lo informado. Es un engaño. Lo que difunden es basura política pagada. Son cuentas falsas. Sus dueños son los tecno fascistas.

De esa estrategia se valen, no para modificar directamente los sistemas de votación electrónicos ni los escrutinios físicos, sino que manipulan los resultados electorales pues generan una avalancha coordinada de insultos y descalificaciones provenientes de perfiles anónimos y alteraran el debate público, difunden desinformación a gran escala y así suprimen el voto de los rivales.

El principal objetivo del Escudo de las Américas es coordinar la cooperación militar, policial y de inteligencia entre Estados Unidos y los gobiernos de Latinoamérica para combatir el narcotráfico, el crimen organizado y la migración irregular. La intención verdadera difiere de los objetivos: se trata de intervenir y manejar al antojo gringo, a los países sometidos. Para ello exigen la profundización de las relaciones bilaterales y multilaterales con las administraciones conservadoras o aliadas a esa visión geoestratégica. Hasta hoy se han integrado catorce países.

Sobresale el propósito de hacer contrapeso a China frenando la influencia de la potencia asiática en la economía, tecnología e infraestructura crítica (como puertos y redes).

La intervención norteamericana ha existido desde siempre, bajo el lema embaucador: “Si los comunistas ganan las elecciones nuestra posición se debilitará de un modo considerable”, utiliza las noticias falsas soportadas con documentos supuestos y en titulares escandalosos para deteriorar la imagen pública del candidato de la izquierda. Un mecanismo muy utilizado es el de las denuncias anónimas que los medios de comunicación tradicionales se encargan de viralizar, sin aportar pruebas que, generalmente, no las dan a conocer porque son reserva sumarial, pero que prometen poner en manos de las autoridades competentes. En el público queda el escándalo del titular y de allí trasciende entre la comunidad, sin ningún viso de comprobación.

A estas alturas de la historia, no cae mal retrotraernos a los tiempos de dos documentos calificados como conspirativos: “Los protocolos de los sabios de Sion” y “ Los protocolos de Toronto”. Independientemente de su veracidad o no, es bueno recordar sus pretensiones principales, que en su momento algunos calificaron de mitos. Allí se planteaba arruinar y controlar la economía global, los medios de comunicación, destruir la soberanía de las naciones, implantar un gobierno único y controlar a la población mediante crisis de salud, destrucción de la educación y manipulación psicológica.

Como parte de la implementación del Escudo de las Américas, el gobierno de Abelardo de la Espriella estableció una estrategia política e ideológica orientada a disputar el control de los valores, el lenguaje, la educación y los símbolos tradicionales frente a la hegemonía. Busca reivindicar conceptos como la familia tradicional, el mérito, la disciplina, la autoridad, el respeto a la ley, el amor por la patria y la creencia en Dios. Implica revisión y cambios en los contenidos escolares para erradicar lo que denominan “ideología de género” y modificar narrativas oficiales. Pretende desplazar las agendas de derechos identitarios y de minorías, consideradas por este sector como una alteración de las costumbres históricas de la sociedad.

Esas probabilidades modernas determinan que la práctica de las antes denominados conspirativos, mitos e inventos, se conviertan en una realidad que le puede generar mucho daño a Colombia.

Información adicional

Autor/a: Mario Froilán Reyes Becerra
País:
Región: América
Fuente: Mario Froilán Reyes Becerra

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