Los países árabes se abren a un pacto con Irán al margen de EEUU para evitar el colapso de la región
El presidente iraní Masoud Pezeshkian durante un congreso en Bishkek, Kyrgyzstan, a 1 de septiembre de 2026.Iranian Presidency / Zuma Press / Europa Press / EUROPA PRESS

Este lunes 14 de septiembre, los enviados de Teherán se ven las caras con los emisarios de la mayor parte de los países árabes atacados por los misiles y drones iraníes. Es en el marco de la reunión de los Estados del Golfo Pérsico que acoge Mascate, la capital de Omán, donde Irán, desde una posición de fuerza, quiere ofrecer posibles rutas seguras para cruzar el estrecho de Ormuz. Por este paso navegable, entre el Golfo Pérsico y el océano Índico transitaba el 20% del crudo y gas mundiales antes de que se desatara la guerra. Este principio de negociación entre árabes y persas tiene lugar, eso sí, al margen de Estados Unidos, impulsor junto a Israel de la crisis y responsable de un caos económico y geopolítico que no tiene visos de solución si no se apartan de Oriente Medio las manos del presidente Donald Trump

Los ataques a petroleros en el golfo de Adén se han disparado en los últimos días, desmintiendo las afirmaciones de Trump de que controla el estrecho de Ormuz. Además, Arabia Saudí cerró este viernes su oleoducto Este-Oeste”, de 1.200 kilómetros, tras ser bombardeado con drones desde Irak por milicias proiraníes que operan en ese país. Riad cerraba así un conducto clave de transporte de crudo que aliviaba algo el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, con el bombeo de un 4% de las necesidades globales de petróleo. 

Desde que comenzó la guerra, los 22 millones de barriles diarios de petróleo que salían del Golfo Pérsico se han reducido a poco más de 4 millones, lo que apunta la importancia de ese oleoducto saudí.

Y aún hay más. La última manifestación de la escalada de la guerra de Irán lleva al Yemen, donde las milicias chiíes hutíes, aliadas de Teherán, se han hecho de facto con el control del paso de Bab al Mandeb, entre el mar Rojo y el Índico. Si Irán quisiera, podría, junto a sus aliados hutíes, dejar a medio planeta, especialmente Asia, sin crudo en los próximos meses.

Una reunión mediatizada por Irán

Los países del Golfo, excepto Bahréin, acuden a la reunión de Mascate de este lunes con Irán para intentar desbloquear de alguna forma la crisis provocada por su aliado EEUU, que se ve incapaz de aportar ninguna solución a la guerra y, al contrario, está agravando el conflicto con la actitud de su presidente. Este no puede doblegar a Irán después de medio año de guerra, pero sigue empeñado en apoderarse, al menos retóricamente, de Ormuz, que quiere renombrar como “estrecho de Trump”.

Este domingo, Teherán indicó que en Mascate se presentará el acuerdo alcanzado con Omán a principios de septiembre sobre las rutas seguras para transitar por Ormuz. Irán espera que estos países aliados de Washington ribereños del Golfo, junto con Irak, no rechacen ese entendimiento que, “en ningún caso significa la apertura del estrecho de Ormuz”, como precisó Teherán en vísperas del encuentro para subrayar que en el cierre de este paso marítimo tiene su mayor capacidad de presión

Pero no solo es Irán quien ejerce su coerción sobre Ormuz. EEUU mantiene un bloqueo de los puertos iraníes en el Golfo Pérsico, sin cuyo final es imposible normalizar la situación. El resultado es la debacle energética, que, hasta ahora, la economía internacional ha logrado soportar gracias a las reservas nacionales de crudo y gas. También adquiriendo estos hidrocarburos de proveedores sometidos a las inclemencias de otros conflictos, como Rusia, o de los propios EEUU, cuyas empresas petrolíferas son las grandes beneficiadas de la crisis, mientras su población padece la inflación y el encarecimiento del combustible como cualquier otro país del planeta.

Irán no cederá en sus condiciones para la paz, Yemen incluido

Para abrir el estrecho de Ormuz, cuya navegación impiden los ataques con drones, minas y misiles iraníes, y los propios bombardeos por EEUU de petroleros que trasiegan crudo y gas procedentes de Irán o con destino a los puertos del país persa, Teherán exige el fin de la guerra y de la amenaza estadounidense a la república islámica, la retirada israelí del Líbano (que de nuevo invadió aprovechando el comienzo de la contienda en Irán), la conclusión de la injerencia foránea en los programas nuclear y de fabricación de misiles del país persa, la liberación de los activos financieros iraníes congelados en el exterior, la imposición de tasas en el estrecho y el fin del bloqueo al Yemen.

Es precisamente la escalada que en los últimos días ha sufrido la crisis en este escenario, el Yemen y las aguas del mar Rojo, la que ha hecho sonar todas las alarmas ante el riesgo de que en cualquier momento quede cerrado el acceso desde ese mar al océano Índico para los petroleros y buques mercantes que habían optado por esta vía marítima como alternativa a la clausura del estrecho de Ormuz. 

Irán no cederá en sus condiciones para la paz, Yemen incluido

Para abrir el estrecho de Ormuz, cuya navegación impiden los ataques con drones, minas y misiles iraníes, y los propios bombardeos por EEUU de petroleros que trasiegan crudo y gas procedentes de Irán o con destino a los puertos del país persa, Teherán exige el fin de la guerra y de la amenaza estadounidense a la república islámica, la retirada israelí del Líbano (que de nuevo invadió aprovechando el comienzo de la contienda en Irán), la conclusión de la injerencia foránea en los programas nuclear y de fabricación de misiles del país persa, la liberación de los activos financieros iraníes congelados en el exterior, la imposición de tasas en el estrecho y el fin del bloqueo al Yemen.

Es precisamente la escalada que en los últimos días ha sufrido la crisis en este escenario, el Yemen y las aguas del mar Rojo, la que ha hecho sonar todas las alarmas ante el riesgo de que en cualquier momento quede cerrado el acceso desde ese mar al océano Índico para los petroleros y buques mercantes que habían optado por esta vía marítima como alternativa a la clausura del estrecho de Ormuz. 

El bumerán atiza a EEUU

Esta situación catastrófica está golpeando con especial saña a EEUU. Esta misma semana se informó de que las reservas estratégicas de petróleo de este país cayeron por debajo de los 300 millones de barriles por primera vez en 43 años y ello a pesar del abierto y descarado latrocinio que EEUU está haciendo, por ejemplo, de las reservas de crudo venezolanas, tras el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro.

En la información revelada por el Departamento de Energía estadounidense, esas reservas se situaban en los 298,7 millones de barriles, el nivel más bajo desde 1983, cuando los daños causados por la crisis petrolera derivada de la llegada de los ayatolás al poder en Irán en 1979 se dejaba aún sentir. Esta debacle ha llevado a precios desorbitados de la gasolina y el gasoil en EEUU, que han repercutido en la cesta de la compra y en el empeoramiento de la calidad de vida de los estadounidenses, cuya aprobación de Trump no pasa hoy día del 33%

Ahora dice Trump que la guerra de Irán acabará justo después de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, una nueva falacia que se une a todas las vertidas desde que el 28 de febrero comenzó la ofensiva contra la república islámica, que el líder republicano planeaba finiquitar en cinco semanas

Con este panorama, parece lógico que los países árabes busquen una salida, aunque sea negociando con su peor enemigo, Irán, pues su mejor amigo, EEUU, solo está demostrando una peligrosa ineptitud para gestionar la crisis y, al tiempo, ningunearlos. Un ejemplo, el propio Trump hizo caso omiso hace unos días a la desesperada petición de ayuda lanzada por Arabia Saudí contra los hutíes, respaldo que ya prestó Washington en numerosas ocasiones durante la guerra civil en Yemen. Esta vez, Trump se limitó a señalar: “Los hutíes nos han llamado y nos han dicho que no quieren luchar contra nosotros”. Fin de la discusión.

Información adicional

La escalada de la guerra de Irán en Yemen y Arabia Saudí golpea aún más el tráfico de crudo y empuja a los países árabes a buscar un acuerdo de mínimos con Teherán.
Autor/a: Juan Antonio Sanz
País:
Región: Medio Oriente
Fuente: Público

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