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Rojas Pinilla y Camilo Torres

El Alcalde de Bogotá se ha empeñado en rescatar la figura de su abuelo Gustavo RojaS Pinilla. Samuel milita en el Polo Democrático pero el general fue un hombre de derecha, anticomunista, religioso y con profundo nacionalismo. En 1965, cuando simultáneamente hacían política Rojas y el sacerdote Camilo Torres, ambos hicieron giras por todo el país sin que sus caminos se cruzaran. El general, desde la floreciente y consolidada Alianza Nacional popular (Anapo); Camilo, luchando por darle vida al Frente Unido del Pueblo.

En 1963, Rojas presidió una inmensa manifestación de apoyo en Medellín. En aquellos años, la violencia se había apoderado de algunos barrios de Medellín y el narcotráfico se convertía en el problema mayor del país. Sin embargo, a espaldas de la realidad, las élites seguían soñando con la sociedad ideal, con otro proyecto de ciudad que crecía hacia el norte, que contemplaba otra ciudad que crecía hacia el sur y que no incluía la de los cerros del norte, la “ciudad invisible”.

Recordemos que tres películas –Rosario Tijeras, La virgen de los sicarios y La vendedora de rosas– contaron esas amargas historias. La violencia y el crimen envolvieron a la intérprete colombiana de esta última narración cinematográfica. Para fines de los 60, “había varios síntomas de consolidación de los traficantes: tenían una presencia cada vez más notoria en la vida urbana, surgían los asesinos de la moto y aparecían los traquetos, personajes portadores de un estilo entre generoso y arrogante, grupo emergente que se convertiría en el nuevo símbolo de un prototipo social muy imitado. Todo esto coincide con la consolidación de los carteles de la droga. Los traquetos, nuevos ricos, se convirtieron en símbolos de los barrios… el dinero fácil se volvió elemento corrosivo y trastocó la dinámica de los diversos grupos populares”. Dentro de este marco de fondo se desarrollaron las actividades políticas de Rojas y de Camilo, y es curioso que ninguno de los dos se refiriera a un hecho social tan importante. Camilo habló de la “lucha por la movilidad social ascendente”, sin referirse específicamente a ellos.

Rojas fue la cabeza más visible de la Anapo, con cuyo desafiante éxito abofeteaba la llave Carlos Lleras Restrepo-Misael Pastrana, el primero responsable del fraude electoral que en 1970 le negó la Presidencia a Rojas (Lleras suspendió la transmisión radial y televisiva de los datos electorales cuando se evidenciaba la derrota de Pastrana). Rojas inició giras por todo el país, reafirmando su catolicismo, su anticomunismo y su rechazo a la oligarquía colombiana. Se declaró a favor de las relaciones comerciales con todos los países “para romper la dependencia del “capitalismo internacional que nos vende caro y compra barato para retardar por muchos años la conquista de nuestra soberanía económica… “La Anapo aspira a la reconstrucción de Colombia por la acción nacionalista revolucionaria que afirma nuestras creencias cristianas”.

Por entonces (1965), el sacerdote Camilo Torres hacía también giras por todo el país. Decía que él no era comunista pero mucho menos anticomunista, lo que explicó ampliamente en sus escritos; defendía un cristianismo seriamente comprometido con las mayorías populares para buscarles soluciones reales a sus necesidades: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, enseñar al que no sabe, aspectos que incluyó en la plataforma del Frente Unido del Pueblo.
“La plataforma de la exitosa Anapo consideraba responsabilidad del Estado construir vivienda para empleados, prestar servicios médico-odontológicos y otros. Crear un Estado de raíz popular y de objetivos nacionalistas y democráticos”. Y previniéndose una posible confrontación insurreccional (el Eln había hecho presencia en 1963 y las Farc en 1964), dijo: “Como no es posible que esta casta se despoje de sus privilegios en un asombroso gesto de generosidad ni que permita ser vencida por la vía electoral, es preciso preparar al pueblo para que insurja contra la iniquidad reinante por medio de la acción insurreccional”.

El general Valencia Tovar, en entrevista con Arturo Alape, dijo: “A partir de 1954, un año después del acceso al poder del general Rojas Pinilla, la situación comenzó a deteriorarse de nuevo por muy diversas razones. El nuevo Presidente cometió el error garrafal de apoyar su gestión gubernamental en un solo partido, con lo cual se dio ocasión a que se repitiera el proceso de politización que había conducido a la violencia anterior… La acción precipitada de una unidad del Ejército al contener una manifestación pacífica de estudiantes el 9 de junio de 1954 produjo una masacre en plena carretera Séptima de Bogotá.

Sobre el ejército, Camilo señaló: “El ejército en un país subdesarrollado tiene, como misión primordial, mantener el orden interno, lo que traducido al campo político significa mantener las estructuras vigentes”.

Ya Gaitán había dicho (1946): “La más noble de las expresiones de los hombres que vivieron en relación social es la política… Hay un aliento de espíritu generoso ante quienes quisieran que los partidos políticos no se enfrentaran…”     

Camilo Torres (1965) combatió la vía electoral: “Creo que actualmente es muy difícil llamar a la toma del poder por medio de las elecciones porque, de acuerdo con la reforma constitucional, no se puede participar si no es mediante el partido liberal o mediante el partido conservador. Aceptar esta división es aceptar la división en la clase popular, que es la clase mayoritaria. Además del control gubernamental, el aparato electoral montado por el poder actual y respaldado por el poder militar va a conducir a que se confirme aquel adagio de que el que escruta elige”. Sabias palabras que se confirmarían en el caso de Rojas Pinilla.

Y el antiimperialismo de Camilo fue preciso: “Creo que para lograr la liberación de Colombia, como de Latinoamérica, es importante contar con los enemigos de nuestros enemigos. Yo considero a los Estado Unidos como enemigos del pueblo colombiano, no el pueblo de los Estados Unidos sino el sistema de los grandes de los Estados Unidos y el gobierno, como un instrumento de los capitalistas norteamericanos. Y por eso, como sucedió cuando la independencia de Colombia, que los latinoamericanos tuvieron que unirse con los enemigos de España para luchar contra España, así, en esta época, nosotros tendremos que unirnos con los enemigos de los Estados Unidos para luchar por nuestra liberación” (1965). Tal como hoy lo intentan movimientos y gobiernos de varios países del continente.

Rojas ignoró a Camilo. En cambio, éste dijo: “En cuanto a Rojas Pinilla, aun teniendo en cuenta que la actividad del pueblo es negativa frente a sus dirigentes, es el más popular entre las masas, sin que Rojas represente la parte constructiva de la revolución. Tiene aceptación porque es antifrentenacionalista, antioligarca y antipartidos políticos. Por eso lo siguen”.

Rojas habló sin consecuencias de la “acción insurreccional”. Camilo la adoptó como vía de lucha política y murió en su propósito.
 
Bibliografía
-    Pensamiento de Camilo.
–     Las subculturas del narcotráfico (Fabio Zambrano, prólogo).
–     Nacionalismo y populismo, César Ayala.
–     Arturo Alape, La paz y la violencia.
-    Jorge Eliécer Gaitán, escritos.

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