Anne Carson, el mundo griego enlazado con lo íntimo
“Si la prosa es una casa, la poesía es un hombre corriendo en llamas a través de ella”, dijo una vez. PONTUS LUNDAHL. EFE

La Academia Sueca reconoció a la autora de “Eros, el dulce-amargo” por su obra “atrevida, audaz e innovadora que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”.

08 de octubre de 2026

Lúcida y experimental, difumina los géneros literarios con una erudición que podría definirse como “carsoniana”, un modo de transformar su apellido en adjetivo para condensar un estilo “trans” género. Ilumina y potencia el mundo griego (tradujo a Safo, Eurípides y Sófocles, entre otros) y lo enlaza con lo íntimo. La escritora canadiense Anne Carson -una “vieja conocida” para poetas, traductoras y un grupo pequeño pero intenso de lectoras y lectores de Argentina, que pudieron verla en Buenos Aires en 2018, en el Festival Internacional de Literatura Filba- estaba “escuchando el viento” en Islandia cuando recibió el llamado de la secretaria permanente de la Academia Sueca, Ingrid Carlberg, para anunciarle que era la ganadora del Premio Nobel de Literatura.

El deseo de nuevos significados

La escritora canadiense, considerada la poeta viva más importante de las letras anglosajonas, fue elegida por su obra “atrevida, audaz e innovadora que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”, fundamentó el jurado. “Casi toda su producción literaria se ha centrado en la intersección entre la obsesión del filólogo por las palabras y el deseo del poeta por encontrar nuevos significados. Ella misma ha señalado que la etimología de las palabras es el punto de partida de toda su obra”, dijo el presidente del Comité Nobel, Anders Olsson, sobre la obra de la autora de Eros, el dulce-amargo (su primer libro, en inglés Eros the Bittersweet, editado en 1986), publicado en 2015 por la editorial argentina Fiordo con prólogo y traducción de Mirta Rosenberg (1951-2019).

En ese primer libro explora el concepto griego de Eros –cuyo significado es carencia– y ofrece una bellísima meditación sobre el amor y el deseo conectando a Safo y Platón con personajes como Madame Bovary y Ana Karenina. “Me gustaría aprehender por qué razón estas dos actividades, enamorarse y llegar a conocer, me hacen sentir genuinamente viva. Hay en ellas algo electrizante”, señala la ahora Premio Nobel de Literatura hacia el final del libro.

Carson –que nació en Toronto el 21 de junio de 1950– tenía 15 años cuando se encontró con una edición bilingüe de los poemas de Safo. Las letras del alfabeto griego le parecieron dibujos fantásticos. Esa adolescente necesitada de estímulos quedó cautivada con la visión de las dos páginas yuxtapuestas, una de ellas “con un texto impenetrable pero de gran belleza visual”. Compró ese libro y el complemento perfecto a ese hallazgo fue la excéntrica profesora de latín que se ofreció a darle clases a la hora del almuerzo. Se llamaba Alice Cowan “y le debo mi carrera y mi felicidad”, reconoció.

Después de la escuela secundaria, se matriculó en lenguas clásicas en la Universidad de Toronto y cursó un doctorado en St. Andrews (Escocia). Mucho antes de que entrara en el radar del mundo, fue elogiada por Alice Munro (también canadiense y premio Nobel de Literatura), Harold Bloom y Susan Sontag. “La sensibilidad de Carson es una de las más inventivas y astringentes de todas las letras modernas”, afirmó George Steiner.

Sudorosos adoquines porteños

“Buenos Aires se iba empañando hacia el amanecer. Gerión/ llevaba una hora caminando/ en los sudorosos adoquines negros/ de la ciudad en espera de que se terminara la noche”. Estos versos están en Autobiografía de Rojo, novela en verso publicada en inglés en 1998 y traducida al español por la poeta Tedi López Mills en la edición de Calamus (México) en 2009. “Es el único libro que me piden que firme cuando leo en público. A veces pienso que debería haber dejado de escribir después de publicarlo”, ironizó la escritora canadiense.

Una parte de esta novela en la que reimagina en clave homoerótica la trama del poema fragmentario Gerioneida, del autor griego Estesícoro (630 a.C.-550 a.C.), donde se narra un episodio de la vida de Heracles en el que mata al monstruo rojo Gerión por robar su ganado, transcurre en Buenos Aires. En la década del 90, Carson visitó por primera vez la Argentina, cuando acompañó a un amigo a unas jornadas de Filosofía en la UBA.

En 2014, recibió el Premio de Poesía Griffin, el más prestigioso de Canadá, por su libro Red doc>, traducido por Verónica Zondek y publicado en Argentina por Bajo la luna, una especie de continuación de la “saga” de Gerión y Heracles con un estilo diferente y los nombres cambiados. En 2020, obtuvo el Princesa de Asturias de las Letras en España por “su capacidad para construir una poética innovadora a partir del estudio del mundo grecolatino”.

“Si la prosa es una casa, la poesía es un hombre corriendo en llamas a través de ella”, comparó en una de las pocas entrevistas que concedió a Kate Kellaway a The Guardian en 2016. No le gusta ser entrevistada a esta escritora ecléctica que puede rozar el hermetismo por su complejidad, aunque ella no lo busque. “Mi idea es llevar al lector por un camino que yo transito y si lo pierdo, es como si perdiera el rumbo. No quiero ser oscura, no es mi intención”, confesó a la poeta Silvina Giaganti en una entrevista pública en el marco del Filba en la que se mostró como “un hueso duro de roer”.

Sin embargo, así como resulta desafiante respecto al concepto tradicional de género, también ha explorado los límites de la conferencia o la lectura. Sus intervenciones se parecen más a performances, en una hibridez vanguardista que la convierte en una escritora extrañamente “popular”. Al inicio de sus conferencias comienza leyendo algunas de sus “short talks”, compiladas en el libro Charlas breves, publicado por Zindo & Gafuri.

“Quiero ser insoportable”

En La belleza del marido, subtitulado “un ensayo narrativo en 29 tangos”, libro con el que obtuvo el premio T. S. Eliot de poesía, concedido por primera vez a una mujer, indaga en la historia de un matrimonio que se desmorona desde la idea de John Keats, “beauty is truth”, belleza es verdad. Intrépida exploradora del deseo, en uno de esos 29 tangos escribe: “Leal a nada/ mi marido. ¿Entonces por qué le amé desde la temprana adolescencia/ hasta entrada la madurez/ y la sentencia de divorcio llegó por correo?/ La belleza. No tiene mucho secreto. No me da vergüenza decir que le/ amé por su belleza./ Como volvería a hacerlo/ si se acercara. La belleza convence. Ya sabes que la belleza hace posible/ el sexo./ La belleza hace al sexo sexo”.

La autora de Hombres en sus horas libres, un volumen donde hibrida poesía y prosa y acerca escrituras como la de Virginia Woolf y Tucídides alrededor de la guerra, publicó Nox, una elegía por su hermano muerto dispuesta en forma de acordeón con la reproducción xerográfica de un cuaderno lleno de notas, imágenes y pinturas, que gira en torno al poema 101 de Catulo, también dedicado a la muerte de un hermano.

En Decreación (Vaso roto), vertebrado por el concepto de decreación, una disolución del yo, como la describió Simone Weil, apuesta por la disolución de la forma “acompañada” por un elenco extraordinario: Homero, Safo, Longino, Samuel Beckett, Virginia Woolf y la propia Simone Weil. “Mi poesía personal es un fracaso./ No quiero ser una persona./ Quiero ser insoportable”, escribió y reconoció posteriormente que esa frase, ese ser insoportable, es un efecto que ella produce en los demás, pero que también deliberadamente intenta provocar. Escuchar el viento en Islandia, responder que eso es lo que estaba haciendo cuando le avisaron que ganó el Nobel, es una manera de ser insoportablemente irónica, intensa y bella.

Información adicional

La escritora canadiense ganó el Nobel de Literatura
Autor/a: Silvina Friera
País: Canadá
Región: Norteamérica
Fuente: Página12

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