Un beso para Navi
Sorprendente y grato, entonces, el Nobel de la Paz 2026 otorgado a la valiente jurista sudafricana Navanethem, Navi, Pillay, por denunciar el genocidio israelí en Palestina. Foto Afp

14 de octubre de 2026

Uno. Cuando a regañadientes vamos cerrando la “tercera edad” (y con pase de abordar a la cuarta), se impone aligerar la mochila. No para andar más rápido (vanidad de vanidades), sino para releer eso que los jóvenes llaman “experiencia”.

Dos. ¿Experiencia? A los 20 y pico, oí al iletrado y gran boxeador de peso pesado argentino Ringo Bonavena (1942-76), diciendo algo que muchos letrados prefieren ignorar: la experiencia es un peine que sirve para peinar calvos.

Tres. Dicen también que los periodistas escriben para el olvido, y a su vez se ilusionan creyendo que la historia los tomará en cuenta. No hay que temer. ¿Qué haría un historiador sin este oficio hipercargado de neuras varias, y que a diario procura atar cabos para informar o relacionar las cosas?

Cuatro. Un querido maestro de aquellos me sugirió con toda seriedad: “Apunta todo lo que te sorprenda. Organiza un archivo. No confíes en tu memoria”. Recursos que diga lo que diga la metiche IA, permiten conservar la capacidad de sorpresa, “as time goes bye”.

Cinco. Sorprendente y grato, entonces, el Nobel de la Paz 2026 otorgado a la valiente jurista sudafricana Navanethem, Navi, Pillay, por denunciar el genocidio israelí en Palestina, y que al enterarse manifestó: “Si aplauden un poco más fuerte, quizá comparta el premio con Trump”.

Seis. Broma con línea directa al mismo comité noruego que el año pasado premió a una títere venezolana de la CIA, quien su vez regaló al magnate la medalla del galardón. ¿Algo nuevo? En 1943, el célebre escritor noruego Knut Hamsun (1859-1952), Nobel de Literatura en 1920, regaló la suya al jerarca nazi Joseph Goebbels.

Siete. Una de cal y otra de arena. Veleidades del “pluralismo” europeo. Como fuere, ¡bien por Navi!, pues el asfixiante mundo que vivimos reclamaba a gritos un soplo de humanismo verdadero. Sin embargo, la celebración suscita otras inquietudes.

Ocho. Noruega es uno de los 35 países firmantes de la “Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto” (IHRA, por sus siglas en inglés). Un hipócrita engendro del rentable victimismo sionista, cuyo telón de fondo pintó el investigador estadunidense Norman Finkelstein (hijo de sobrevivientes de Auschwitz), en un ensayo demoledor: “La industria del holocausto” (Ed. Siglo XXI de España, 2002).

Nueve. Fundada en 1998 por el ex primer ministro sueco Goran Persson, la IHRA asocia falazmente sionismo con judaísmo, distorsión que el sicoanalista estadunidense Jake Romm resume así: “El sionismo es antisemitismo. Si el judío es nacionalista, lo acoge; si no, lo desprecia. O aún más: si un judío dice ‘no soy sionista’, el sionista replica: ‘Entonces, no eres judío’” (Elementos del antisemitismo y los límites del sionismo, Parapraxis, Revista de Sicoanálisis, número 5, noviembre de 2024).

Diez. En Argentina, único país latinoamericano que durante la presidencia del seudoperonista Alberto Fernández adhirió a la IHRA (2020), acusar de genocidio al ente israelí puede acarrear problemas. En agosto de 2025, la Cámara Federal de la ciudad de Buenos Aires procesó a la ex diputada y legisladora Vanina Biasi por el delito de “incitación a la discriminación” al comparar a Israel con el nazismo. Y a finales de septiembre pasado, en Rosario, la Policía Federal allanó la vivienda del dirigente de Izquierda Socialista, Mariano Soria, secuestrando su celular, computadora, y libros sobre Palestina que pueden adquirirse en cualquier librería de la ciudad.

Once. Datos a considerar, tras el aquelarre judeófobo acontecido días atrás frente a una sinagoga de Polanco, y que permite entender mejor el firme repudio de la Plataforma Común por Palestina en México, que en el numeral cuatro de un comunicado rechaza “…el intento por imponer en nuestro país la definición de antisemitismo impulsada por la IHRA” https://pcpal.org.mx/repudiamos-lasexpresiones-judeofobicas-y-todo-tipo-de-manifestaciones-de-odio/

Doce. Colofón… ¿demandarán penalmente los sionistas de Noruega a los miembros del comité que premió a Navi, por denunciar a la entidad ilegal llamada Israel, que tras ejecutar el genocidio en Gaza, lo extiende ahora a Cisjordania, Jerusalén oriental, y el sur de Líbano?

Información adicional

Autor/a: José Steinsleger
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Fuente: La Jornada

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