Fráncfort. 31 de octubre de 2026. La policía alemana disparó cañones de agua para dispersar este sábado a los manifestantes que lanzaron fuegos artificiales y otros proyectiles, al final de unas multitudinarias protestas de jóvenes que degeneraron en tensiones en varias ciudades.
En Berlín, Fráncfort, Colonia y decenas de otras ciudades, los manifestantes salieron a las calles para participar en las protestas organizadas por el grupo “GenZ regelt!” (¡La Generación Z se encarga!), las últimas protagonizadas por una juventud desencantada en Europa.
Miles de agentes fueron desplegados en todo el país y, tras unas manifestaciones en su mayoría pacíficas, las tensiones aumentaron por la noche en algunos lugares.
En la ciudad de Colonia, donde tuvo lugar una de las mayores manifestaciones, la policía disparó cañones de agua para dispersar a una multitud después de afirmar que los manifestantes habían atacado a los agentes con fuegos artificiales.
“No toleraremos la violencia contra los trabajadores de emergencias”, decía un comunicado policial después de que se vieran obligados a detener una marcha por estos incidentes.
Otra marcha fue también detenida temporalmente en Fráncfort después de que los manifestantes encendieran fuegos artificiales.
En Berlín, los manifestantes lanzaron botellas y huevos, mientras que en Hamburgo otros levantaron barricadas y les prendieron fuego, y en algunos lugares la policía utilizaba gas pimienta contra los manifestantes, informó el diario alemán Bild.
Los manifestantes habían salido a las calles agitando pancartas con lemas como “Es hora de resistir” y “Merz debe irse”, en referencia al canciller conservador Friedrich Merz.
Estas movilizaciones se inspiran en movimientos similares surgidos en otros países europeos, especialmente en Francia e Italia, donde los jóvenes han expresado su indignación contra las élites políticas a las que acusan de ignorar sus preocupaciones.
Las protestas alemanas se organizaron en 34 ciudades, entre ellas Berlín, Fráncfort y Múnich. El colectivo dice que se opone al servicio militar obligatorio y reclama una mayor inversión en educación, ya que muchos jóvenes alemanes se enfrentan a unos costos cada vez más elevados.
Las cifras oficiales de este sábado por la tarde indicaban que la participación fue significativamente inferior a las 182 mil personas que los organizadores esperaban inicialmente. La policía de Fráncfort, Múnich y Berlín informó de 6 mil manifestantes, frente a los aproximadamente 36 mil que figuraban en la página web de los organizadores.
Según el Ministerio Federal del Interior, parte del entorno extremista de la izquierda radical alemana y algunos grupos vinculados a movimientos extremistas extranjeros han unido sus fuerzas para movilizar apoyos.
“Todos tenemos en la mente esas imágenes de Francia: saqueos, casas incendiadas, vehículos policiales en llamas y agresiones a agentes de policía”, dijo Roman Poseck, ministro del Interior del estado de Hesse, cuya capital, Fráncfort, es el centro financiero de Alemania.
“Francia no debe servir de modelo en este sentido”.
Algunos comercios de diversas ciudades alemanas tapiaron sus escaparates y planearon cierres anticipados antes de las manifestaciones por temor a posibles disturbios, incluso a lo largo del lujoso bulevar comercial Kurfürstendamm de Berlín.
Operativo policiaco
La policía alemana fue desplegada en todo el país antes de las manifestaciones, mientras los organizadores esperaban miles de participantes en más de 30 ciudades.
Miles de agentes fueron movilizados y algunas joyerías de lujo y tiendas de ropa protegieron sus escaparates ante el temor de posibles saqueos.
La generación Z toma las riendas
Para los organizadores, la atención se centra en lo que consideran una presión creciente sobre las generaciones más jóvenes en la mayor economía de Europa.
“El gobierno no ha dado ninguna respuesta a nuestras preocupaciones, salvo seguir aplicando recortes e imponiéndonos más cargas”, afirmó Steve, un joven de 18 años que iba a intervenir en una concentración en Múnich, dirigiéndose al canciller Friedrich Merz.
“Seguiremos ejerciendo nuestro derecho fundamental de reunión hasta que deje de ignorarnos”.
Las protestas se producen en un momento en que Alemania lucha por reactivar el crecimiento económico y se enfrenta a una presión cada vez mayor sobre las pensiones y los servicios públicos, a medida que la generación del baby boom se jubila y la población en edad de trabajar se reduce.
Sin embargo, se han planteado dudas sobre quién está impulsando la campaña y si realmente está liderada por los jóvenes, dada la amplia variedad de grupos políticos y de la sociedad civil que participan en ella.
La organización nacional que agrupa a los estudiantes de secundaria de Alemania, la BSK, se ha distanciado de la iniciativa y tiene previsto celebrar una jornada de protesta independiente el 20 de noviembre.
“Nos distanciamos de ‘Gen Z regelt’, pero no de los propios estudiantes, que tienen preocupaciones legítimas”, dijo el jueves la secretaria general de la BSK, Amy Kirchhoff.
Sean Baker, estudiante de la Universidad Técnica de Berlín, dijo que se sumaría a las protestas de este sábado para llamar la atención sobre el mal estado de los edificios del campus.
“Cuando entras y accedes a las aulas, parece un edificio abandonado”, dijo a Reuters. “Sin embargo, se supone que debemos estudiar aquí de forma habitual”.


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