Una mala noticia
El Kremlin, al precio de tragarse su orgullo y lisonjear a Trump, perdió la única posibilidad que tenía de poner de su lado al ególatra republicano

Aunque las autoridades rusas reaccionaron como sugiere el ancestral refrán y ponen buena cara al mal tiempo, el histórico trumpazo que se dio en las urnas el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, –motivo digno de celebrar para cualquier persona que rechace la idea de que el arrogante inquilino de la Casa Blanca pretenda gobernar el mundo a su antojo– para el Kremlin es una mala noticia.

Porque el presidente Vladimir Putin apostó a que su colega no perdería la mayoría en el Congreso y ahora, en calidad de inesperado pato cojo enfrentado a un Legislativo adverso, ya no podrá obligar a Ucrania a firmar un trato que ponga fin a la guerra bajo las condiciones draconianas que quiere imponer Rusia.

Y si ninguno de los contendientes sufre una debacle militar –la guerra hace meses que se volvió de desgaste y en el frente hay un equilibrio estratégico y ambos se centran en bombardear las respectivas retaguardias– no puede haber un acuerdo justo y duradero sin concesiones recíprocas, y por el momento ni Moscú ni Kiev quieren ceder.

Por lo mismo, siendo realistas, ningún avance hacia la paz cabe esperar de las negociaciones que tendrán lugar el martes y el miércoles de la semana entrante en Abu Dabi, que además de tener un carácter técnico, con delegaciones desprovistas de facultades para tomar decisiones políticas, se fijaron antes de conocer los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos.

El Kremlin, al precio de tragarse su orgullo y lisonjear a Trump, perdió la única posibilidad que tenía de poner de su lado al ególatra republicano, a cambio de ofrecerle grandes proyectos de cooperación económica que, de poder llevarse a cabo, se traducirían en millones de dólares para él y sus allegados.

A partir del 3 de enero siguiente, cuando empiece labores el Congreso, Trump obviamente seguirá siendo presidente de Estados Unidos y tendrá fuero, pero no podrá impedir que los legisladores investiguen los negocios ilegales y yerros de sus familiares y colaboradores más cercanos, mientras revierten sus abusos y decisiones más controvertidas.

Por tanto, Trump estará más ocupado en librar su lucha intestina que en anunciar nuevos entendimientos con Putin como el llamado pacto del diésel que acabó en buques dando la vuelta a mitad del océano en busca de otros compradores.

07 de noviembre de 2026

Información adicional

Apuntes postsoviéticos
Autor/a: Juan Pablo Duch
País: Rusia
Región: Auroasia
Fuente: La Jornada

Leave a Reply

Your email address will not be published.