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Paro. ¿En qué va la “distri”?

Paro. ¿En qué va la “distri”?

Continúa el cese de actividades académicas en la Universidad Distrital. Este movimiento surgió a raíz de la imposición de los acuerdos 008 y 009 (noviembre de 2013) que estipulan su reestructuración –tanto en lo académico como en lo administrativo, arriesgando la continuidad de Facultades históricas para la casa de estudios–, así como la modificación de la normatividad que establece el promedio mínimo considerado como “bajo promedio académico” que pasaría de 3,2 a 3,5.

Tras casi un mes de cese de actividades académicas, la conmoción a su interior es total. La protesta no es sólo de estudiantes, pues profesores y trabajadores también manifiestan su malestar con lo que ocurre al interior de la ‘distri’. No es para menos, escandalosos casos de corrupción están en boca de todos, dentro de los que destacan las irregularidades en la contratación para la construcción de la nueva sede en la localidad de Bosa –por 70 mil millones de pesos–, en el que están involucrados, como lo revelan otros medios de comunicación, tanto el rector encargado Roberto Vergara, el ingeniero Wilson Morales –encargado de la unidad que adjudicó la licitación– así como las firmas constructoras Ingenieros GF SAS, Conequipos y Ziggurat Arquitectura Ltda.

Pero no es sólo este caso, también está el posible detrimento del patrimonio de la Universidad por 6.000 millones de pesos que pasa por la irregularidad de 106 casos de dobles pagos pensionales, la adición presupuestal de 4.530 millones de más para la construcción de la biblioteca Aduanilla de Paiba y los adelantos por 1.565 millones de pesos para un contrato firmado en 2010 para reconstruir el edificio B de la sede Macarena que pese al paso del tiempo aún no inicia su construcción.

La protesta, en cabeza de las multiestamentarias (estudiantes, profesores y un grueso de los trabajadores), ha dado paso a discusiones y debates sobre qué hacer con la Universidad, cómo actuar ante la corrupción y el clientelismo político –bajo el cual negocian sus cargos administrativos y directivos–, en los que destacan las injerencias del senador Samuel Arrieta del PIN y del concejal Hosman Martínez de la Alianza Verde, nexos que llevan a pensar que los hechos denunciados no son excepcionales sino prácticas sistemáticas de injerencia partidista a su interior.

 

A su vez, reabre el debate sobre el propósito de la Universidad, del conocimiento allí impartido y de las condiciones económicas y políticas indispensables para la realización de su misión.

 

Punto de quiebre

 

El momento que vive el centro de estudios es un real punto de quiebre y avance en dos dimensiones: primero, sienta un precedente de articulación y de trabajo mancomunado de la triestamentaria, propiciando la apertura de discusiones sobre el conjunto de la Universidad: desde las particularidades propias de cada estamento y, segundo, re-oxigena el análisis y la reflexión sobre la precariedad en que sobrevive la educación superior pública en nuestro país, para cuestionar, una vez más, su sentido y su misión que la distancia de las verdaderas necesidades y sueños de la mayoría de quienes integran el mismo.

Las discusiones diarias desatadas en el claustro universitario ahora también preguntan por el rumbo que debe y puede tomar el paro, así como por los posibles escenarios y alternativas ante la crisis de la ‘distri’.

Si bien el florero de Llorente que desató la indignación de la comunidad universitaria reposa en los acuerdos 008 y 009, bajo el sol de hoy estos son solo dos momentos más dentro del debate, que empieza a tomar tintes más críticos y radicales, que repara no sólo en los acuerdos, sino que reconoce la necesidad de reformar la Universidad en toda sus esferas, abordando con seriedad y sinceridad sus principales problemas, tanto administrativos y económicos así como académicos y políticos, razón suficiente para comprender el porqué de la suspensión y no derogación de los acuerdos lo que antes que despertar confianza en quienes protestan detona incertidumbres dentro de la comunidad universitaria.

Es importante destacar, para alimentar el análisis, que en medio de los debates en curso avanza la construcción de alternativas de reforma para “la universidad de los capitalinos”. En tales debates está en proceso un oportuno ejercicio de sistematización de las principales propuestas y alternativas de reformas y de re-estructuración de la Universidad, levantadas en los últimos años tanto por estudiantes como por trabajadores y profesores, propuestas hasta ahora desconocidas por las directivas de la ‘distri’, ejercicio re-constructor de la memoria que por un lado revela el carácter profundamente antidemocrático sobre el cual las directivas (atrincheradas en su Consejo Superior) han defendido el horizonte impuesto por ellos para este centro de estudios, y por otro lado es elemento determinante para el desarrollo de la disputa llevada a cabo en la misma, tanto para nutrirla de cotenidos críticos como para arrojar insumos que permitan re-pensar su crisis y sus posibles alternativas.

Frente a esta situación, debemos preguntarnos: ¿Será esta Universidad un ejemplo y un referente de construcción alternativa que desde su particularidad aborde y brinde una salida a los problemas generales de la educación superior pública en Colombia? Sino es así, ¿Qué hace falta para que esto ocurra?

 

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Información adicional

Universidad Distrital
Autor/a: María Giraldo y Mauricio Pérez
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente:

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