
Los llamados Economistas Ecológicos hablan de la Regla del Notario para referirse al hecho de que los procesos productivos primarios se caracterizan porque insumen una gran cantidad de energía y materiales, pero a la vez, en proporción a tal tamaño, tienen un muy escaso valor. Mientras, a medida que se escala en la cadena económica, el volumen de materiales insumido es cada vez menor y el valor aumenta en forma más que proporcional a como se reduce la materialidad. Es famoso el párrafo de los economistas españoles José Manuel Naredo y Antonio Valero, al ejemplificar tal comportamiento en la industria de la construcción: En la de una casa, “el mayor consumo energético se lo llevan la remoción de tierras, los materiales de construcción, el cemento, el vidrio y el acero, que, sin embargo tienen un reducido precio unitario. Por el contrario, cuando la operación finaliza en la mesa del notario, éste, el promotor, el registrador y el Fisco, consumen en su actividad muy poca energía y, sin embargo, reciben una buena fracción del precio final de la venta”.



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