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Transfeminismos

Transfeminismos

¿Usted qué viene siendo?

La situación actual del mundo requiere de cambios profundos, no solamente en las mentalidades sino también en las miradas, en las percepciones y en las acciones.

Se necesitan muchas expresiones trans, porque la realidad nos está exigiendo transgredir, transcender, transmutar, transformar,… mostrar lo que estaba oculto, extendiéndolo, comunicándolo, para que produzca consecuencias.

Esos cambios tan necesarios que no son fáciles y que muchas veces lo único que nos permiten es dar una mano de pintura o un lavado de cara, modificando el aspecto del continente pero dejando el mismo contenido.

La bióloga y directora del Instituto Humboldt de Colombia, Brigitte Baptiste, estuvo en la Universidad Santo Tomás para hablar sobre transfeminismos. Ella es conocida por ser una de las primeras mujeres transgénero, pero, además, es mucho más que eso: tiene un gran bagaje de conocimiento por su experiencia como docente en la Pontificia Universidad Javeriana y como directora en ese centro de investigación de la biodiversidad, es columnista del periódico La República y es una persona que le apuesta, en su vida privada y en su quehacer público, a otra manera de hacernos presentes en la realidad.

Siempre ha sido necesario dudar para poder reflexionar y comprender, pero actualmente es más necesario aún. Porque hoy las realidades son cambiantes y las identidades están permanentemente cuestionadas, por lo que, según Baptiste, lo primero que nos deberíamos preguntar es “¿usted qué viene siendo?”

Desde esa perspectiva, alternativa y para muchos transgresora, desde la que se sitúa para mirar el mundo, hizo girar el contenido de su charla ante un salón repleto de estudiantes de algunas de las cátedras del Departamento de Humanidades de la USTA.

Plantear las relaciones de colectividad desde tres posibles enfoques: la adaptación, la biodiversidad compleja y las ecologías queer (lo queer era considerado un insulto hasta que las propias personas incluidas en ese grupo se lo apropiaron para reivindicar la diferencia. Se ha terminado admitiendo y usando para referirse a aquello que no acepta la “normalidad” impuesta por las instituciones y los poderes).

Los seres vivos estamos en continuo cambio, vivimos una incesante modificación pese a no ser muchas veces conscientes de ello. Hoy no somos los mismos que éramos ayer, porque todo deviene, discurre, sucede. En este mundo acelerado esos cambios son más numerosos y regulares.

En la naturaleza todo está en oposición para que todo, incluida la propia naturaleza, siga su curso. En el tema del género eso es aún más evidente, puesto que en los ecosistemas naturales se dan, sin cortapisas ni censuras, todas las relaciones sexuales posibles.

El ecofeminismo y la ecología queer buscan, entre otras cosas, la liberación de la mujer y la de la naturaleza, tumbando las “concepciones hegemónicas esencialistas”. Intentando explicar y aceptar lo que pudiera ser considerado como “contra natura” de la naturaleza y de los seres humanos. Con esta apuesta se liberarán no solamente las personas de género femenino sino también todas aquellas que son “negadas” por no estar ni en lo masculino ni en lo femenino, los colectivos que hoy se engloban en lo lgbti (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales). Porque el género y la orientación sexual son construcciones sociales y culturales pero no están hechas de forma determinista.

Baptiste reflexionó en su charla alrededor de las cargas inventadas e impuestas por el poder, hayan sido buenas o malas, pertinentes o no, que han hecho de la sexualidad un dispositivo comunicacional y de la selección sexual un mito cuya hipótesis alterna sería la selección social.

Siguiendo a autoras como Haraway propuso que hay nuevos órganos, nuevas relaciones, nuevas ecologías y por ello nuevas identidades.

La crisis ecológica que está rompiendo el planeta en mil pedazos nos hace habitar un planeta extraño. Eso supone que necesitemos capacidades adaptativas para sobrevivir a los cambios socioecológicos, que tengamos que proponer rupturas y cuestionar las conciencias.

Todo lo cual nos hace volver a lo planteado al principio, son necesarias las posiciones trans, aceptar modelos que nos lleven “al otro lado de”, a reorganizar nuestras identidades. Entre esas están las que nos plantean desde las ecologías queer para romper los comportamientos estereotipados y repetidos que terminamos aceptando como “normales”.

Existen alternativas más allá de esos condicionantes: lo queer, un término que como sustantivo es entendido como “maricón”; que como verbo expresa desestabilizar o alterar, y que como adjetivo significa raro o desviado. Pero que lo que supone realmente es poner en duda el poder y las normas establecidas, que son excluyentes, y apostar por no acatar las teorías dominantes, por transgredir, transcender y transformar.

10 nov 2015

Información adicional

Autor/a: J. Ignacio Chaves G.
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: paterasalSur

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