Home » El teletransporte de información, clave para las comunicaciones del futuro

El teletransporte de información, clave para las comunicaciones del futuro

El teletransporte de información, clave para las comunicaciones del futuro

La filosofía alemana -tan dada a condensar en una sola palabra conceptos muy complejos- llamó zeitgeist al espíritu de un tiempo, refiriéndose al clima intelectual y cultural dominante en una época histórica. Ese algo intangible que comparten las sociedades en un determinado momento y que impregna el arte, la ciencia y las convenciones institucionalizadas. La palabra, extendida gracias a la obra de Hegel, fue asumida incluso por Google para explicar el mundo a través de sus búsquedas. Y si el gigante tecnológico da su bendición, se abren las puertas de par en par para que algo llegue a la calle y corra desbocado por Internet. Por eso se puede decir que el zeitgeist de esta era es -o será en breve- lo cuántico. Lo cuántico no sólo como esa parte de la física que trata de llegar donde no alcanza la mecánica clásica, sino como un demiurgo que abraza y acoge toda actividad humana. Medicina cuántica, filosofía cuántica, programación cuántica, alimentación cuántica, música cuántica y, en fin, espiritualidad cuántica. La fama, desde luego, es merecida, porque la física cuántica nos habla de cosas como la teletransportación; algo tan estimulante y asombroso que hasta hace poco sólo podíamos ubicarlo como uno más de los extras, junto con propulsores de velocidad warp, que la nave Enterprise incluye de fábrica.

El austriaco Anton Zeilinger no ha conseguido todavía teletransportar a un vulcaniano, aunque todo se andará… Comenzó con algo igual de ambicioso, pero mucho más pequeño. En 2005 su equipo logró que dos fotones -bautizados como Alice y Bob- entrelazados cuánticamente se teletransportaran de un lado al otro del Danubio. Aquellos 600 metros se convirtieron un par de años después en 144 kilómetros, los que separan las islas de La Palma y Tenerife. Entender la formulación teórica que explica el logro de Zeilinger no está al alcance de cualquiera, pero sus utilidades prácticas comienzan a vislumbrarse. “Gracias a la comunicación cuántica podemos llegar a la criptografía cuántica. Que es un método seguro de enviar información de un emisor a un receptor. Es tan seguro que no es posible, ni siquiera en teoría, descifrar el código”, asegura Zeilinger.

En el futuro nuestros ordenadores serán cuánticos y al igual que ahora estarán conectados entre ellos, será el momento de la Internet cuántica, un proyecto que el físico austriaco ve todavía lejano pero no imposible. Para explicar la capacidad de estas futuras computadoras, Zeilinger echa mano de un ejemplo que, como cuántico de pro, recuerda al famoso gato de Schrödinger y su capacidad para estar vivo y muerto a la vez: “un bit clásico de información puede ser 0 o 1, como cuando usas Internet: o es un 0 o un 1. Pero el qbit puede estar en una superposición de 0 y 1. De manera poca precisa podríamos decir que es 0 y 1 a la vez”.

Por muy apasionante que suene como desafío teórico, Zeilinger no quiere que sus aportes se queden en el limbo de la especulación intelectual, aunque reconoce que no tiene muy claro cómo podremos beneficiarnos de ellas: “las aplicaciones importantes y reales no se conocen a la hora de inventarlas. Esto ha ocurrido muchas veces en la historia de la humanidad, que se ha inventado algo fundamental y que más tarde la gente ha descubierto que puede utilizarlo para algo más”. Tal vez el sueño de la Enterprise no sea imposible…

Edición: J.C. Rodríguez / George Karja

Texto: José L. Álvarez Cedena

Información adicional

Anton Zeilinger Medalla de Oro Isaac Newton de Física
Autor/a: J.C. Rodríguez
País: Austria
Región: Europa
Fuente: La Vanguardia

Leave a Reply

Your email address will not be published.