Los grandes acontecimientos públicos y privados se conmemoran a los 25, a los 50, a los 75 y a los 100 años. Este 9 de abril de 2023 se cumplieron 75 años del magnicidio con el que se truncó el proceso de democratización que Gaitán había logrado poner en marcha en nuestro país y con el cual la nación fue arrojada a la hoguera de la confrontación armada.
Un día antes
Llegamos al Exploratorio Jorge Eliecer Gaitán, edificación levantada en Bogotá en el barrio que habitó hasta el día de su magnicidio quien sembró una semilla de esperanza y rebeldía entre millones de despojados y marginados; arribamos por la entrada de la esquina de la calle 43 con carrera 17, a la seis de la tarde del 8 de abril, justo en el momento en el que Gloria, su hija, baja del taxi que la traía desde su casa y franqueaba, siempre puntual, la puerta de entrada a la edificación que diseñó Rogelio Salmona –el arquitecto de la democracia– en 1976, teniendo en cuenta las sugerencias de Gloria.

Poco a poco llegaron Mauricio, Denisse, Edmundo y Dariel, los jóvenes del equipo Nietos de Gaitán. En el espacio estaban presentes varios trabajadores manuales y culturales que montaban la exposición que se abriría el día siguiente. Un periodista de la televisión llegó con un pequeño equipo para entrevistar a Gloria que atendió la entrevista con una energía y una lucidez envidiables a sus 85 años. En la noche despejada con la luz de luna de la primera menguante, los rosales que su hija María había sembrado durante las horas que debía destinar a su descanso en la compleja y exigente labor como directora del Centro de Memoria, transmitían la belleza serena que irradian las obras de los deberes de amor.
Iniciamos, entonces, la segunda parte de una labor que los jóvenes habían adelantado la noche anterior. Una actividad que nos permitía fraternizar como equipo y al mismo tiempo reunir nuestro pensamiento en el anhelo de que todo deviniese de la mejor forma posible el día siguiente, para lo cual también era importante que los cielos nos acompañaran impidiendo que las lluvias del prolongado tiempo invernal afectasen la realización de una jornada excepcional: conmemorar los 75 años del magnicidio que truncó el proceso de democratización de nuestro país.
Pasadas las nueve de la noche y culminada la labor que nos había reunido, revisamos y comentamos una impresión del borrador del periódico que nos había tomado dos meses de exigente labor construir; satisfechos con la labor adelantada, nos fuimos a tomar algo de cena, a abrigarnos y a descansar.
El impreso por publicar, un homenaje a Gaitán y a una de sus creaciones, Jornada, periódico perfilado junto con su pequeño, talentoso y comprometido equipo de edición, ideado para comunicar al pueblo de manera clara, sencilla y directa las verdades sobre hechos importantes para su destino colectivo. Periódico portador de esa carga educativa por la que tanto se preocupó, buscando en todo momento que el pueblo se hiciera consciente de su propio valor y que el entusiasmo acompañase su dura batalla por lograr las transformaciones indispensables para vivir con dignidad y hacer realidad sus mejores sueños.
El día D: Una mañana de luz
En el espacio central del Exploratorio Jorge Eliecer Gaitán, en el jardín en el que reposan los restos del líder asesinado se lee sin dificultad 1903, la fecha de su nacimiento, y se ve el signo del infinito en el lugar donde va la fecha de muerte. A su alrededor, todo está dispuesto para la conmemoración, que se inicia a las diez de la mañana con una armonización del espacio realizada por sabedores de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada. Los abuelos de la sierra, señalan: tenemos que poner en frente nuestro el pasado para construir el futuro que viene detrás.
Una vez realizada su conexión espiritual y compartida su palabra en torno a la memoria y la paz, el padre Javier Giraldo celebró la más hermosa y significativa liturgia en la que he podido participar en las más de seis décadas de existencia que cargo a cuestas. Sus palabras, los fragmentos de los evangelios seleccionados, hablaron con la claridad y la fuerza de las verdades que no se pronuncian por la espesa capa de los miedos instaurados durante décadas de terror. Las voces, las melodías y las letras que le acompañaron fueron también extraordinarias.
La atmosfera en el patio-jardín central de la edificación que nos abriga, está sensibilizada y conmovida por la presencia de las dos espiritualidades. Las trescientas personas que han concurrido contemplan ahora las manos de l@s niñ@s que, con la sabiduría sencilla del corazón y la espontaneidad que torna leve la gravedad del mundo adulto, siembran en la tumba el rosal de blancas flores, el color con el que Jorge Eliécer Gaitán honraba la memoria de la madre que tanto amó.
En la programación inicial estaba proyectada la presencia e intervención del Presidente, el sábado en la tarde tuvimos noticia de su imposibilidad para concurrir. Lamentamos el anuncio, pero continuamos nuestra labor de preparación. Y ahora, en la mañana del 9 de abril, al medio día, en pleno desarrollo de las actividades programadas por el Centro Nacional de Memoria, su directora, María Gaitán, anuncia que el Presidente se dirigirá a la colectividad reunida en torno a la memoria.
En ese momento much@s de l@s asistentes estábamos en el jardín o en los pasillos saludando a personas que llevábamos mucho tiempo sin ver. Estaba allí Jaime Caycedo (reconocido historiador, poeta y dirigente del Partido Comunista), Luis Guillermo Pérez (defensor de derechos humanos, secretario general de la Federación Internacional de Derechos Humanos, y hoy Superintendente de subsidio familiar), Aída Avella, Senadora, María –una santandereana del Playón muy querida desde 1986 cuando editó el libro La fuerza del cambio para contar lo sucedido con Andrés Almarales–, Orlando Villanueva (investigador y profesor de la Universidad Distrital con varios y valiosos libros de memoria de los años 50 y 60), Constanza Vieira, periodista y activista social de larga trayectoria, Aty Quigua (concejal en Bogotá) con su hija, Hernando Serrano, activista social exdirector de Desarrollo Económico en la Alcaldía Mayor de Bogotá, altos oficiales del Ejército y la Fuerza Aérea, parlamentarios de los Comunes… Al escuchar el anuncio de María, hubo una exclamación unísona de alegría sucedida por un silencio expectante. María junto con su equipo de trabajo han construido un nuevo sentido en torno a la labor que se ha realizado sobre la memoria: “La memoria histórica también ha de servirnos para exaltar la valentía popular, la capacidad de resistencia que nos han demostrado por años las víctimas, las resistencias contra el olvido, los lideres y lideresas, los y las defensoras de DDHH, las comunidades afro descendientes, negras, raizales y palenqueras, los pueblos indígenas. Todas estas voluntad de lucha contra “violencia y marea” y de la perseverancia que nos caracteriza como nación. Somos un pueblo lleno de virtudes a quienes grupos dominantes siguen buscando debilitar, dividir, enemistarlo, señalándonos con el dedo del terror y de la ignominia para seguir imponiéndose a como dé lugar.
Las palabras del Presidente Gustavo Petro:
En la pantalla gigante ubicada en el costado noroccidental del jardín apareció la imagen del Presidente. Y en sus primeras palabras, respetuoso y amable, inquirió por la situación en la que nos encontrábamos en el desarrollo del programa de las actividades. A renglón seguido enfatizó:
“Es necesario revitalizar los procesos de memoria. Sin memoria no hay nada que hacer. Hay un horizonte ya trazado y queremos establecer los derroteros de la acción por venir en este escenario. Indudablemente Gaitán es una figura que nos estimula, que nos permite pensar el gobierno actual.
Un Gaitán que convoca; un Gaitán que hace del pueblo el sujeto histórico; un Gaitán que ubica en dónde están las fuentes históricas del desastre nacional: una elite económica que solo gobierna para sí misma, una elite política que llamó oligarquía, y que se ha sostenido a partir de la violencia, de la corrupción, del miedo.
Esa trilogía de miedo, violencia y corrupción parece haber sido un método de gobierno que durante las últimas décadas ha acompañado el ejercicio del poder en Colombia.
¡Nosotros somos una ruptura!
Por tanto nacemos, nos originamos, nos alimentamos, nos revitalizamos es a partir del origen gaitanista, de esa convocatoria gaitanista al pueblo de Colombia. El gobierno del cambio ojala sea un heredero legítimo de Gaitán. Ojalá seamos una continuación de lo que no pudo ser truncado por la violencia, pueda ser lo que se proponía en el año 48 como una construcción nacional de desarrollo justo, de desarrollo para el pueblo colombiano. Y ojalá lo podamos hacer en pleno siglo XXI, aquí y ahora, en estos años que nos ha correspondido vivir.
Gaitán, indudablemente, sigue siendo el espíritu que lanza a la población a la calle. Creo que él tenía toda la razón en el sentido de comprender que no se podrían construir las reformas, la justicia social, la democracia moderna, sin un pueblo en las calles, sin un pueblo movilizado. Creo que hoy ese es el reto. Si el pueblo no se moviliza, si el pueblo se estanca otra vez en las tinieblas del miedo y la violencia, las reformas democráticas no van a pasar. Un pueblo movilizado es fundamental para transformar el país. Y por eso esta lógica gaitanista, el orador, pero sobre todo el pueblo en las calles, un pueblo protagonista de la historia es fundamental para la construcción democrática del país.
Gracias a la familia Gaitán por la invitación, gracias a María Gaitán, nuestra compañera en el equipo de Gobierno.
Estoy ahora en una casa de Rogelio Salmona, el arquitecto de la democracia lo llamaría yo. Salmona también ideó la construcción de la obra que resguarda la memoria de Gaitán y de la participación del pueblo en las que están ustedes ahora. Esa obra se debe terminar. Este gobierno la debe terminar precisamente para que la memoria sea, no para que la memoria desaparezca. Hace varios años un funcionario –hoy prófugo de la justicia– decía que había que acabar con la memoria de Gaitán. Todo lo contrario. Nosotros tenemos que revivir a Gaitán. El gobierno del cambio es el gobierno de un Gaitán vivo, un Gaitán triunfador, un Gaitán convocante, de un pueblo que vuelva a ser sujeto de la historia, de un pueblo en las calles”.
Las palabras del Presidente despiertan el entusiasmo en todos los presentes. Y Gloria Gaitán toma la palabra. En el timbre de su voz es posible percibir la profunda emoción que la habita. La noche anterior nos dijo: “durante estos días, cuando he evocado a mi padre, le he dicho: en mi conciencia siento que nunca te fallé”. Esa palabra aquilatada con los años, franca y directa, que suscita afectos y también rechazos, y las principales ideas de su intervención están presentes precisamente en la conferencia- conversación publicada en la edición extraordinaria de Jornada publicada con motivo de esta conmemoración*.
A la 1:05 p.m., la hora y el minuto en el que un sicario disparó sobre la humanidad de Gaitán, instrumentalizado por autores intelectuales que hasta ahora permanecen en la impunidad histórica, se hizo un conmovedor minuto de silencio.
Con la satisfacción colectiva del deber cumplido, con el entusiasmo generado por todo lo visto y escuchado, con la alegría de los reencuentros y con la mirada puesta en el qué hacer, aquí retomado y sembrado una vez más, la programación conmemorativa prosigue a lo largo de la tarde, prolongándose durante la semana con diversas actividades. Pero para nosotros ha llegado el momento de tomar un alimento e ir a descansar, al menos por un rato. Hay mucho que reflexionar sobre estos días, sobre todo lo acaecido este 9 de abril, y sobre este tiempo decisivo que nos ha correspondido vivir.
* La edición extraordinaria de Jornada puede ser consultada en www.desdeabajo.info

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscrip



Leave a Reply