
Un ‘working paper’ del Fondo Monetario detecta serios daños colaterales sobre las economías de la UE en caso de una interrupción drástica del flujo de gas ruso. Mientras Hungría, Eslovaquia, la República Checa o Italia entrarían en recesión. España, sin embargo, resistiría, aunque perdería 1,2 puntos de crecimiento.
El cierre de la espita del grifo del gas siberiano por parte del Kremlin puede empujar a Europa a una recesión de gran calibre. En socios como Hungría, el más perjudicado por una interrupción drástica del flujo gasístico ruso, de más del 6%, un punto por encima del desplome que crearía en los sistemas productivos de Eslovaquia, República Checa e Italia, el triunvirato de mercados que seguirían la estela de la caída libre húngara y que conformarían el póker de economías que relegarían en mayor medida al conjunto de la UE a unos números rojos del 2,65% en los próximos 12 meses.
España se podría salvar de esta recesión a finales de 2022, ya que, junto a Portugal, es el estado que compra menos gas y petróleo a Rusia. Sin embargo, Alemania vive una situación muy complicado, ya que el 60% de su gas es ruso.
El cálculo elaborado por cinco investigadores del FMI, entre ellos, Silvia Albrizio, economista con una labrada experiencia en el Banco de España, en la OCDE y en el BCE y que, en la actualidad, trabaja en el World Economic Studies Division de la institución multilateral de Washington, avisa, sin embargo, de que “este impacto”, el del escenario más perjudicial para la actividad europea, puede “verse amortiguado por la supresión de la oferta de Gas Natural Licuado” (LNG según sus siglas en inglés) procedente de otros países productores. Aunque, pese a ello, “incluso con el acceso a fuente alternativas del mercado del LNG global, el precio del gas en la UE se encarecerá en torno al 100%; es decir, se duplicará hasta julio de 2023.
Los autores del informe del Fondo también valoran las “altas cotas de integración” del mercado interior en interconexiones de gas. Sin estas estructuras de conectividad “el incremento de valor hubiera sido mucho más substancial, desde el encarecimiento del 370% a una proporción que habría rebasado el 1.000% en el primer trimestre de 2022”, explican. Antes de corroborar que la preocupación europea por el posible corte del suministro de gas ruso a raíz de las sanciones occidentales al Kremlin está justificada. En especial, tras la interrupción por problemas técnicos, según aduce Moscú, del Nord Stream 1, el gaseoducto que nutre con un flujo más intenso a las distintas capitales de Europa Central, especialmente Alemania, más dependientes de la energía rusa. De hecho, el comisario de Presupuestos Johannes Hahn, admite no tener esperanza en que el grifo del Nord Stream 1 vuelve a manar después del próximo jueves, 21 de julio, fecha que el Kremlin ha establecido para reanudar la instalación.
La alteración del tránsito energético tendría un efecto catastrófico sobre la industria y el resto de los sectores productivos de la UE por las escasas alternativas del mercado y, sobre todo, en naciones que, como Alemania o los socios de Europa Central y del Este, son muy dependientes del gas ruso. Incluso Uniper SE, la mayor compañía germana importadora de gas ruso, acaba de sugerir el rescate a Berlín, después de solicitar un préstamo urgente de más de 2.000 millones de euros al banco federal KfW.
Los expertos del Fondo consideran que los tres países más afectados -Hungría, Eslovaquia y la República Checa- se arriesgan a un apagón energético que afectaría al 40% de su consumo de gas; motivo por el que sus contracciones en los próximos doce meses oscilarán entre el 5,4% y el 6,5% de sus PIB. Después de que el club comunitario haya dejado de recibir, por restricciones del mercado global de gas, pero, sobre todo, por los cierres puntuales del grifo energético ruso, un 60% del flujo de su consumo colectivo desde junio de 2021. De hecho, los autores recuerdan que, entre enero y marzo, con el estallido de la guerra de Ucrania en el ecuador de este periodo trimestral, el gas empleado en el mercado interior se redujo en un 9% en términos interanuales.
Madrid



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