Brasil y Francia exigen recursos para proteger la Amazonía. China anunció plan para reducir un 40% las emisiones de gases.
Manaos, Brasil
Mientras representantes de los países de la Amazonía y Francia acordaban, en la ciudad brasileña Manaos, una postura común para pedir en la Cumbre de Copenhague fijar metas y financiación para ayudar a los más pobres a combatir el cambio climático, China por primera vez anunció un plan para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero.
A diez días de la conferencia de Copenhague sobre el clima, el Gobierno de Pekín indicó su intención de reducir en 2020 la “intensidad carbónica” (emisiones por unidad de Producto Interno Bruto, PIB), entre un 40% y 45%, respecto a 2005.
China, uno de los países más contaminantes del planeta, también informó que el primer ministro, Wen Jiabao, asistirá a la reunión de Copenhague, que sesionará del 7 al 18 de diciembre, “para demostrar la gran importancia que el Gobierno chino confiere a este asunto”.
El anuncio de China se produce un día después de que Barack Obama, que también acudirá al cónclave danés, revelara que Estados Unidos disminuirá las emisiones de dióxido de carbono (CO2) un 17% en 2020, el 30% para 2025, y el 83% para 2050.
Expertos chinos calificaron el programa chino de ambicioso, pero fuentes diplomáticas europeas aseguraron que los objetivos que Estados Unidos y China puedan llevar a Copenhague son modestos.
Insisten, sin embargo, en que “hubiese sido peor un rechazo total, no anunciar nada”. “Hubo un momento en que pareció que iba a ocurrir así, pero en los últimos días ha habido bastantes movimientos”, señaló el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
“Estados Unidos y China son actores esenciales en esta negociación”, dijo la UE, que valoró que al fin ambos países hayan concretado hasta dónde están dispuestos a llegar en materia de recorte de emisiones.
El anuncio también fue bien recibido por organizaciones ecologistas como WWF o Greenpeace, aunque la segunda pidió a China “más esfuerzos”.
Entre tanto, en Manaos, los países que comparten la Amazonía y Francia pidieron que la Conferencia defina, además de metas de reducción de las emisiones de gases contaminantes, los fondos necesarios para ayudar a los más pobres a combatir el efecto invernadero.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que su país está comprometido con la protección del bosque húmedo, pero los países ricos “tendrán que pagar la cuenta”.
Lula fue anfitrión de la cumbre de los países de la cuenca amazónica, convocada por él para acordar una posición de los países amazónicos frente a la cumbre de Copenhague, pero contó con la ausencia de varios mandatarios.
A la cumbre acudieron el presidente francés, Nicolas Sarkozy, invitado a la cita por la presencia de la Guyana Francesa en la región, vicepresidentes, ministros y otros funcionarios representantes de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Surinam y Venezuela.
El mandatario galo propuso que el 20% de créditos destinados a la lucha contra el calentamiento global, sea utilizado para proteger los bosques amazónicos y del planeta por los tres años siguientes.
Sarkozy dijo que propone el 20% “porque la deforestación representa el 20% de las emisiones de gas con efecto invernadero”.
“En Copenhague debemos tener números que limiten las emisiones y números que limiten el aumento de la temperatura”, dijo el Presidente de Francia, al realizar un balance de lo discutido en el encuentro en Manaos.
Por su parte, Lula da Silva reclamó más atención de EE.UU. para América Latina y objetivos más ambiciosos contra el cambio climático.
La declaración de los países amazónicos será un mensaje reclamando que Copenhague no deje de lado la preservación de los bosques del planeta y asiente mecanismos de financiación “suficientes y adecuados” para ese fin, anunció el negociador brasileño para el clima, Luiz Figueredo.
Los países amazónicos consideran que su esfuerzo en proteger la mayor selva tropical del planeta debe ser compensado con financiamiento de los países ricos a los programas de desarrollo sustentable, en una región fuertemente presionada por lucrativas actividades ilegales como la extracción de madera, minería y agropecuaria.
China presionará a Occidente en Copenhague
China, mayor emisor mundial de dióxido de carbono, dio ayer un esperanzador impulso a la lucha contra el cambio climático al anunciar que reducirá entre el 40% y 45% su intensidad energética en 10 años. Además, que su primer ministro, Wen Jiabao, asistirá a la cumbre de Copenhague que se realizará en diciembre. Sin embargo, también exigirá a los países ricos que asuman sus responsabilidades.
Wen Jiabao viajará a Copenhague y solicitará en la cumbre a los países desarrollados que se comprometan a reducir en 40% sus niveles de emisiones en 2020 con relación a 1990 y transfieran tecnología a los países en desarrollo para ayudarlos a evolucionar hacia economías sostenibles.
China sugerirá que las naciones, con Estados Unidos a la cabeza, inviertan el 1% de su PIB anual con este fin.
A cambio, propone que las naciones más pobres creen los llamados NAMAs (siglas en inglés de “Acciones Nacionales Apropiadas de Mitigación”) que no fijen un porcentaje estable, sino que depende de las condiciones de desarrollo de cada país “y establecidas por sus propios gobiernos”, no impuestas desde fuera. También habla de obligar a las naciones en desarrollo a crear programas de reforestación.


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