La XXII Cumbre del Grupo de Río arrancó ayer en el balneario mexicano de Playa del Carmen, cerca de Cancún, con un tema que dominó la agenda del primer plenario de la cita regional: la creación de un nuevo organismo internacional.Fuentes diplomáticas señalaron que, durante el fin de semana, las delegaciones internacionales sostuvieron encuentros de carácter privado, previo a la cita de los Ministros del Exterior, para dialogar sobre la creación de un nuevo organismo de concertación regional, pero con la exclusión de Estados Unidos y Canadá.
Así, los cancilleres afinaron una declaración que empezó a ser discutida desde ayer en el cumbre. Durante los trabajos preparatorios, los representantes gubernamentales apoyan la creación del nuevo organismo sin la presencia de los citados países, en el que confluyan las agendas del Grupo de Río y de la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC).
Esta propuesta ocupó gran parte de las intervenciones de los jefes de Estado durante la primera jornada de debates.
Inclusive, en el discurso de apertura, el presidente de México, Felipe Calderón, abogó por avanzar “con unidad de acción” en el “sueño” de los libertadores americanos de tener “un continente unido”.
El Mandatario mexicano resaltó que cuando la región ha estado unida “frente a otras naciones y a muchas adversidades” ha podido salir adelante, mientras que cuando ha ocurrido lo contrario ha perdido y ha quedado rezagada frente a las grandes potencias del mundo.
Esta posición fue compartida por el mandatario saliente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien emplazó a sus homólogos de la región a comprometerse para que esta nueva etapa de acercamiento entre naciones tenga resultados óptimos y no quede solo en pronunciamientos de funcionarios de alto nivel.
“La integración no es una tertulia entre buenos vecinos, pero tampoco puede ser un archipiélago de siglas o una sucesión de cumbres a modo de torneo de alpinismo diplomático”, añadió.
Mientras que el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, consideró que la propuesta “aún no está madura” y se requiere “desentrañar el entramado institucional” para dar vida a dicha institución.
El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, en declaraciones previas a la cumbre, afirmó que el objetivo de la nueva entidad sería ir avanzando en un proceso paulatino de eliminación de ciertas instancias regionales, como el Grupo de Río, pero que esto tomará un buen tiempo.
De hecho, en la cita de Cancún lo que se hará es expresar la voluntad política para crearlo, aunque su constitución jurídica recién se haría efectiva el próximo año.
“En estos próximos 16 meses, es decir, desde aquí hasta julio de 2011 nuestros países tendrán que elaborar los estatutos de la nueva entidad y el 1 de julio de ese año, en Caracas (Venezuela), se haría una nueva reunión para firmar el documento constitutivo”, señaló Patiño.
Las declaraciones de los gobernantes en la cita regional en México provocó la respuesta estadounidense.
El responsable de la diplomacia de Estados Unidos para América Latina, Arturo Valenzuela, dijo que su país no tiene problemas con la nueva organización que planean crear los gobiernos del continente sin su presencia.
“A primera vista, no hay ningún problema”, dijo Valenzuela, secretario de Estado adjunto de EE.UU. para el Hemisferio Occidental.
Pero advirtió que existe “un límite” al número de cumbres y reuniones a las que los presidentes latinoamericanos pueden asistir, así como al número de organismos en funciones con sus secretariados respectivos. “Hay una proliferación de estas iniciativas, que no tienen tanto contenido como deberían”, sostuvo.
El antecesor de Valenzuela en el cargo, Thomas Shannon, ahora embajador estadounidense en Brasil, afirmó en Sao Paulo que Estados Unidos no considera que sus intereses estén amenazados.
“No lo vemos (el nuevo foro) como una forma de excluir a los Estados Unidos. No creo que se trate de una OEA sin Estados Unidos. Consideramos como algo bueno que los países de América Latina mejoren su integración”, dijo.
AFP-AP-EFE
Cancún-México



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