Sin duda, la delegación de
La precaución era más que necesaria. Tanto para encontrar los cadáveres como para entregarlos. Cualquier filtración del punto podía dar lugar a un bombardeo que destruyera las tumbas y los restos, y en esta forma permitirle al presidente Uribe mantener su calificación inicial e interesada del hecho trágico. El informe de
Las operaciones encubiertas
Con este propósito, el jefe narcotraficante adquirió “pierneras, ojos de gato, ligas, pañoletas, pavas, camisetas negras y habanas, riata del camuflado, colchonetas, guantes, sillas, botas, boinas de color vino tinto con el distintivo comando y cascos (militares) […] todo con autorización del mayor Gil, comandante del Batallón”. Así reporta la revista Semana en su artículo Los infiltrados, del 4 de agosto.
El hoy testigo de
Cae en desgracia
A partir de finales de junio, cuando perecieron los diputados, el capo comienza a perder sus privilegios. Sucede la captura del enlace con el Cartel de Tijuana. A continuación se hace pública la denuncia y limpia de los apoyos militares con los cuales operaba el capo. A continuación emprenden acciones contra Chupeta en Brasil y, ya desprovisto de su entorno económico y del apoyo de la inteligencia militar, proceden a su captura justo antes que se conociera el informe de
Es un informe que, al dejar dudas sobre las versiones oficiales, podría establecer y sacar a la luz el papel de Don Diego con el Ejército, asesorado por el Comando Sur –que entrelaza las ramificaciones con una fuerza operativa de unos 200 miembros, guiada por dicho Comando, y con personal de oficiales y suboficiales nacionales y extranjeros–, y su relación con grupos de mercenarios. Con la verdad sobre la muerte trágica de los 11 diputados, el escándalo y la culpabilidad que sobrevengan pueden ser desviados y orientados hacia el capo, y, como éste ya se encuentra rejas adentro, dejará intactos al mando militar y al presidente Uribe. Camina el monstruo de las cinco cabezas y una manta…
* Ver desde abajo, edición número 125.


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