Mandatarios de la región aprobaron ayer constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que incorpore a todos los países del hemisferio, sin Estados Unidos ni Canadá.
Los presidentes y altos representantes de 32 países asistentes a la denominada Cumbre de la Unidad acordaron lanzar el nuevo bloque, aunque su funcionamiento formal ocurrirá cuando se hayan acordado sus estatutos.
“Hemos decidido, primero, constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños como espacio regional propio que una a todos los Estados”, dijo el presidente mexicano, Felipe Calderón, en la segunda y última jornada de la reunión.
“Están dadas las condiciones para avanzar hacia la constitución de una organización regional puramente latinoamericana y caribeña y que represente a las 33 naciones independientes de la América Latina y el Caribe”, añadió Calderón.
El nuevo organismo, uno de los objetivos principales de la Cumbre de la Unidad, asumirá el “patrimonio” del Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC). Su nombre definitivo se decidirá a lo largo del proceso de constitución de sus estatutos que ha comenzado ahora y debe culminar con las reuniones de Venezuela, en 2011 y Chile, en 2012.
“El nombre no tiene que ser lo primordial”, dijo Calderón, al afirmar que en los próximos encuentros del todavía Grupo de Río y la CALC se podrá “visualizar un nombre definitivo”.
El mandatario anfitrión afirmó que “en tanto no culmine el proceso de constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños” se mantendrán el Grupo de Río y la CALC de forma unificada con sus respectivos métodos de trabajo, prácticas y procedimientos a fin de asegurar el cumplimiento de sus mandatos.
“Las reuniones del Grupo de Río y la CALC se realizarán a través de este foro unificado de acuerdo con los calendarios de ambos mecanismos y sin perjuicio de lo anterior se realizarán las cumbres acordadas el 2011 en Venezuela y el 2012 en Chile”, explicó.
El presidente cubano, Raúl Castro, destacó la “trascendencia histórica” que supone la creación de una comunidad de estados latinoamericanos y caribeños y consideró que, tras los trabajos preparatorios, la cumbre de Caracas de 2011 será el “momento idóneo” para ponerla en marcha.
“No tendría sentido dilatar ese proceso”, aseguró el dirigente cubano durante su intervención en el plenario.
Castro recordó que la mayoría de países pertenecen a organizaciones internacionales que las agrupan, con independencia de que estén en otros entes subregionales, “por lo que no hay razón para que América Latina y el Caribe no cuenten con su propia entidad de concertación política, coordinación económica y de cooperación e integración”.
Otro de los presidentes que mostró su apoyo a la propuesta fue el brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, quien tildó de “hecho histórico” a la decisión de crear una nueva comunidad de Estados.
“Hoy no es un hecho histórico menor, es un hecho histórico yo diría de dimensión más grande en la medida en que estamos conquistando hoy nuestra personalidad como región”, dijo.
Lula advirtió que el acuerdo alcanzado hoy puede parecer “poco para las personas que tienen mucha prisa”, pero no lo es “para las personas que trabajan con tiempo histórico”.
Aunque los mandatarios estuvieron de acuerdo en la nueva entidad, las opiniones aún son divergentes sobre si debe sustituir o no a la OEA, un organismo que algunos han señalado como ineficaz para resolver disputas regionales y en el que sí participan Estados Unidos y Canadá.
“Es muy importante no pretender reemplazar a la OEA. La OEA es una organización permanente que tiene sus propias funciones”, declaró ayer el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera.
En otras de las resoluciones finales de la cumbre, los países miembros del Grupo de Río se solidarizaron con Ecuador ante la posible inclusión del país en la lista de riesgo del sistema financiero internacional del Grupo de Acción Financiera (GAFI).
Este pronunciamiento significa una victoria para el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien llegó a México con ese tema como una de sus prioridades.
Si bien no está reflejado en la resolución final, los Jefes de Estado también censuraron la política de bloqueo económico a Cuba por 50 años por parte de los Estados Unidos.
“Que nuestra defensa por la situación en Cuba no sea un acto de cada año cuando nos reunamos, sino una batalla de todos los días”, exhortó el presidente Lula Da Silva.
Además, el Grupo de Río impulsará “una posición regional coordinada” sobre los problemas migratorios de la región.
En el texto final del encuentro, los presidentes exigen la protección de los derechos humanos de los emigrantes en los países de origen, tránsito y destino y especialmente los de los niños, niñas y mujeres.
Constataron que la pobreza generada por un orden poco equitativo es una de las causas básicas de la migración y se propusieron crear en sus respectivos países las condiciones que promuevan la permanencia de las poblaciones y que permitan que “la migración sea una opción y no una necesidad”.
En la declaración, los mandatarios reconocen “la necesidad de promover esquemas que faciliten la integración y la reunificación de las familias de los migrantes, de acuerdo con las legislaciones nacionales y combatiendo el racismo, la discriminación, la xenofobia y toda otra forma de intolerancia.
AFP / AP / EFE
Playa del Carmen, México


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