
Resulta acertado evocar las palabras de Albert Camus: “Las pestes son como la guerra, nadie sabe nunca cuándo acabarán”; pues, avizoran un poco el panorama de la emergencia de seguridad nacional, después de que las AGC – Autodefensas Gaitanistas de Colombia decretaran Paro Armado en el Sur de Bolívar, el departamento de Atlántico, el departamento de Sucre, el departamento de Magdalena y la sub-región de Urabá.
En su comunicado, las AGC resaltan: “Este país más que nunca debe conocer la verdad, una verdad cobrada desde la realidad”, lo que justifica su actuar a causa de la extradición de Alias ‘Otoniel’ el pasado 4 de mayo.
A partir de ese comunicado, la incertidumbre, el miedo y la ansiedad se apoderaron rápidamente de la población civil en 10 departamentos de Colombia. Se prohibió la libre circulación por los diferentes municipios, se restringió el derecho al trabajo, se restringió el derecho a la educación, se cerró el comercio, se cortó el servicio de gas e intermitentemente el servicio de agua.

Históricamente, Urabá ha sido una región golpeada por la violencia y hostigada constantemente por la presencia de grupos armados al margen de la ley. Es por esto por lo que, la situación no deja de poner en alerta a la mayoría de la población. Varias personas han decidido poner su voz para contar cómo sitiaron la región, impidiendo a la gente salir de sus casas.
A continuación, hacemos un recorrido desde las veredas del municipio de Necoclí en Urabá, después vamos hacia el sur por el corregimiento del Tótumo y el corregimiento del Tres, luego siguiendo por el sur por la vía que conduce a Apartadó y finalmente el municipio de Carepa, en donde Varias Voces relatan el inicio del paro armado en Urabá, o como lo analizaría Luciana Cadahiana en sus redes sociales: extorsión del crimen organizado o toma paramilitar.
Turbo y corregimiento El Tres
Desde la medianoche del 4 de mayo dieron el comunicado en las veredas sobre el paro armado, ordenaron la no circulación de las personas por la calle, se cancelaron las clases y cualquier actividad que requiriera movilizarse. Para impedir el paso de motos y de personas hacia las veredas, troncaron las vías con palos y hojas de árboles.
En un colegio de Necoclí, mientras la mañana transcurría de manera habitual, llegó un sujeto de civil con botas a dar la orden a los maestros que estaban presentes que había paro armado y tenían únicamente quince minutos para desalojar el colegio, mandar a los muchachos para sus casas e irse. De inmediato se evacuó el colegio
Apartadó
Me enteré del Paro Armado por una amiga que trabaja en Turbo, suspendieron actividades académicas y en medio de todo evacuaron a los estudiantes del colegio. Me preocupé porque sabíamos que los paramilitares ejecutan sus acciones sin responsabilizarse por la población civil; sin embargo, debido a que yo me encontraba en Apartadó, pensé que podíamos estar seguros y ellos no llegarían a esta pequeña ciudad.
Calmada la conmoción que sentí al enterarme, estaba en el colegio, cuando de repente, el rector da el comunicado que los estudiantes deben ser evacuados de la institución debido al Paro Armado. La incertidumbre se empezó a apoderar de todos nosotros pensando en si ya habían cerrado las vías, si estaban patrullando, qué tan lejos o qué tan cerca estábamos de ese peligro anunciado.
Al momento de la evacuación, los estudiantes no entendían bien qué sucedía, lo único seguro era que las clases habían finalizado y tampoco sabemos cuándo nos volveremos a ver, como a inicios de la pandemia. Después de desalojar y yendo hacía la vida apartadoseña, no habían cerrado aún la vía nacional, pero las vías estaban colapsadas con el transporte de un lado para otro de carros, motos, buses de transporte público, camiones: ya todos estaban enterados.
El ánimo de infundir terror que quedó claro en el panfleto de las AGC empezó a tomar forma en la realidad. En la tarde del 5 de mayo y antes del medio día, los mercados estaban abarrotados de gente que quería abastecerse de la cantidad de víveres suficientes para sobrevivir al Paro Armado hasta el 10 de mayo; pues su orden fue cerrar el comercio, restringir el tránsito terrestre y fluvial, y asimismo, restringir el desplazamiento de la población civil.
En la tarde el panorama no fue más alentador, con el comercio cerrado, el transporte restringido y las personas encerradas en sus casas, empezaron a circular amenazas respecto al corte de los servicios públicos y en efecto, se suspendió el servicio de gas y agua. Aún hoy, 6 de mayo, con las vías bloqueadas en Dabeiba, no es posible el paso de los camiones que suministran el servicio de gas en Urabá, el cual es transportado en camiones.
Carepa
Así como transcurrió en Apartadó, en Carepa las cosas iban aparentemente normales. Una profesora me anunció a modo de urgencia que al parecer iba a haber paro armado, tenía miedo y me puse alerta. Nos reunimos todos los presentes y nos informaron de que en otra vereda ya habían bajado a los profesores a causa del paro. Sin embargo, la vereda en mención estaba aparentemente normal.
De igual modo dieron la orden de suspender clases y para no generar pánico entre los estudiantes, les aclaramos que las clases acababan después del descanso debido a labores administrativas. Sin embargo, cuando no funciona la cafetería escolar, se les puede otorgar el permiso a los estudiantes para que compren en la finca de al frente; algunos estudiantes fueron a comprar y les avisaron sobre el paro armado. Finalmente enviamos a los estudiantes a sus casas. Debíamos hacerlo de manera rápida puesto que después no daban paso para salir de la vereda.
Luego, bajamos rápido en las motos hacía el casco urbano de Carepa, teníamos mucha incertidumbre porque no sabíamos qué podía pasar. Debido a que era paro armado, no sabíamos cuánto podía durar así que debíamos abastecernos de alimentos y demás, no teníamos mucha agua, así que teníamos que ir a hacer mercado.
Las filas eran interminables en el Éxito, en el Ara había fila para entrar, el D1 estaba imposible, todo estaba difícil, la gente recogiendo alimentos, cogiendo agua, estaban toteados los almacenes. La gente cerrando sus almacenes. La vía del comercio empezó a cerrarse. Desde el momento en que empezamos a comprar cosas, Carepa nunca se había visto con tanto movimiento. Carros y motos pasando a velocidad alta. Gente tratando de conseguir alimentos. Fue extraño y muy tensionante.
Pensábamos en algunos compañeros que trabajan en veredas que quedan a cuatro horas del casco urbano, donde toca coger moto, luego toca coger panga, luego montarse en una bestia y luego toca ir caminando. No les llegaban los mensajes y supusimos que seguía en la vereda, eran las once de la mañana y el paro empezaba a las doce. Fue un momento de nerviosismo porque no sabíamos si ellos estaban enterados.
Fue muy duro, muy triste. Luego en el Éxito ver cómo un mecanismo de terror disparando, como pegando tiros para que cerraran el Éxito. Esa vaina estaba abierta y pues nada, empezaron a pegar disparos. Dio susto. En las noches también se escucharon disparos. Se han visto uniformados que no se sabe si son militares o si son actores armados de otro tipo. Uno está muy alerta. Los sentidos se agudizan desde el miedo.
Policía, Fuerzas Militares y el Presidente
Pese a que algunos medios de comunicación, las redes sociales, la página oficial de la presidencia y el Ministerio de Defensa anuncian el despliegue de la Fuerza Pública para proteger a la población civil de actos vandálicos y de terrorismo, en realidad estos días de encierro forzado no se ha tenido mayor acercamiento de ninguno de estos actores. Han dejado a la población a su suerte.
Según el plan de seguridad nacional presentado por el Ministerio de Defensa, la fuerza pública debía estar custodiando los supermercados en los cuales la gente estaba tratando de abastecerse; sin embargo, entre el día sábado y domingo, se veían filas interminables y almacenes hacinados de gente comprando víveres para continuar con la orden del paro armado y no se vio la presencia de la fuerza pública.
Sin embargo, una de las Varias Voces nos relata lo siguiente:
Fue un poco extraño haber visto militares en las calles el día domingo. Las noticias habían anunciado tranquilidad en la circulación únicamente hacia los mercados. De camino vi a militares en algunas esquinas, pensé en que quizás se iba a poner peor todo y por eso estaban allí. Más adelante, militares armados en motos, par de camionetas blindadas y camionetas de la polícia, de esas que transportan políticos o gente importante.
Más adelante, en la entrada del Centro Comercial Plaza del Río estaban los mismos carros y habían varios policías y militares custodiando el lugar. En realidad pensé que al fin se empeñaban en cumplir su función de servir a la población. No obstante, de una de las camionetas se baja un personaje, aparentemente importante porque iba escoltado, y se dirige directamente al Éxito, mientras los presentes lo saludan y toman fotos de su llegada.
Para rematar con el espectáculo, Duque aterrizó en el aeropuerto de Carepa el día de hoy 9 de mayo, se dirigió a dicho municipio y anduvo la calle del comercio; cerrada totalmente el día anterior; saludando a la gente y pronunciando fervientemente que el Estado estaba allí con ellos, que no había por qué preocuparse. No obstante, mientras hacía alocución de su discurso presidencia y alusión al plan de seguridad nacional, en el municipio de Cañasgordas, fueron atacados con artefactos explosivos y ráfagas de fúsil algunos policías y militares en medio del paro armado.
Finalización del Paro Armado
En horas de la noche del día domingo empezó a circular información por los grupos de WhatsApp y diferentes redes sociales, donde se anunciaba que el grupo paramilitar había dado la orden de levantar el paro armado para así poder retornar a la cotidianidad de los trabajos, los colegios y el comercio el día lunes. El paro se levantaba a partir de las 11:59, pero se especulaba que era información falsa.
El lunes, la gente ciruclaba de manera habitual por las calles de los municipios, varios colegios volvieron de manera presencial, el mercado se encontraba abierto y los buses intermunicipales circulaban con total normalidad. En las calles se comentaba lo que había sucedido y entre voces se preguntaban cómo lo habían pasado en medio de la zozobra. Todo se cerró temprano; alrededor de las 7:30 las calles quedaban solas nuevamente.
Reflexiones
Entre la población, fue de gran preocupación ver que en la región anunciaban el paro armado y enviaban el panfleto de las AGC el cual daba la orden y amenazaba con represalías en caso de no cumplirse, mientras que el resto del país aún no se enteraba de lo que estaba sucediendo. Empezó a suceder en la madrugada, pero los medios de comunicación nacionales se pronunciaron hasta después de medio día.
Como se evidencia desde los testimonios, en medio del caos, la incertidumbre y el ajetreo repentino, la población buscaba estar a salvo en sus casas lo más pronto posible, lo que condujo a un rápido y aglomerado abastecimiento de víveres. A su vez, esto produjo un desabastecimiento en los diferentes supermercados de cadena, puesto que la vía nacional se encontraba cerrada por norte y sur, es decir, no era posible que los camiones transportadores de la mercancía pasaran por ningún lado.
Después de la inesperada agitación, se quedó el aire solitario y de desolación por las calles de los diferentes municipios. Ante esto, no cabe duda de que, ante las amenzas del grupo paramilitar, resulta casi irrefutable afirmar y dar cuenta del poderío social, económico y político que este ejerce sobre la población ante un gobierno ausente que se convierte en cómplice; sino en autor material y a su vez intelectual; de los hechos ocurridos.
Así pues, pese a que Duque sostenga que el Clan del Golfo presume de una fuerza que no tiene, resulta paradójico que no haya funcionado la implementación del plan nacional de seguridad por el Ministerio de Defensa, cuando este grupo mantuvo sitiados 10 departamentos, detuvo el comercio y paralizó la movilización de personas y vehículos durante cuatro días seguidos.
Finalmente, pese a que se levantó la toma paramilitar antes de lo que se había anunciado, la población no deja de estar alerta ante las posibles amenazas que este grupo pueda anunciar en medio de las confrontaciones y disputas en el campo político. Asimismo, elvoz a voz anuncia un segundo paro armado, o como quizás deberíamos llamarlo: extorsión del crimen organizado.




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