
El pasado 7 de septiembre, en el parque Simón Bolívar se llevó a cabo en Colombia la primera misa campal del papa Francisco. A su llamado asistieron –según los organizadores del evento– alrededor de un millón trescientas mil personas, provenientes de distintas partes del país y del mundo. Llenos de emoción y fe aguantaron el paso del tiempo, a pesar del sol que brilló por algunas horas y de la lluvia que le sucedió en su dominio al entrar la tarde. Aquí algunas fotografías de lo vivido.

A las 6:00 de la mañana algunos de los feligreses iban rumbo al parque Simón Bolívar, buscando apartar un lugar para la misa de las 4:30 de la tarde. Allí ya estaban, en fila, otros miles que habían llegado desde la noche anterior o antes del amanecer, esperando ingresar a las 5:00 am.


La visita del Papa se constituyó para muchos en una oportunidad de rebusque. Agua, libros, camisetas, banderas y camándulas fueron algunos de los objetos ofrecidos.

A las 9:00 de la mañana, abuelas, niños y niñas esperaban que pasaran las horas para recibir la bendición del máximo jerarca de la iglesia católica.



Fraternos y diversos. A la espera de Francisco no solo se hondeaba la bandera colombiana, también era posible apreciar banderas de países latinoamericanos y de otros continentes.


A pesar del encuentro de los jóvenes y el Papa en la Plaza de Bolívar, en el cual los invitó a conocer la Colombia profunda que se esconde detrás de las montañas, miles de ellos lo esperaron más de 12 horas –bajo el sol y el agua– en el parque Simón Bolívar.


El cansancio no opacó la ilusión de escuchar las palabras de esperanza, fe y alegría trasmitidas por el papa Francisco

El agua llegó primero que el Papa, pero la gente estaba preparada para cualquier clima, todo para no desfallecer ante la larga espera.


¡Ya viene!

El recorrido del papa Francisco desde la Nunciatura hasta el parque demoró 30 minutos, tiempo durante el cual la ansiedad y la alegría se apoderaron de cada una de las personas presentes.

En los ojos de las personas se reflejaba la emoción de ver al papa Francisco



La eucaristía atrajo la atención de un millón trescientas mil personas. El ambiente en el parque fue de profundo silencio.

En la misa se reflejó parte de la diversidad que habita en nuestro país, con la participación de indígenas, de jóvenes, mujeres y niños. Otros pueblos indígenas, así como negros, campesinos, al igual que mujeres adultas presidiendo el rito religioso, dejaron el interrogante por su ausencia. Una Iglesia muy masculina.



Cerca de las 7:00 de la noche, se dio por finalizada la primera misa campal con el papa Francisco, quien dejó un mensaje de esperanza. Pese a las largas horas de aguante, todos los presentes salieron eufóricos por haber vivido lo que consideran como un momento histórico para el país.



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