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“La única fuente de empleo son la guerrilla, los paramilitares o el ejército”. Antonio Caballero

–La coca es simplemente una fuente de dinero que ha multiplicado laviolencia porque la
financia. La marihuana primero, la coca después, seha convertido en la principal fuente de ingresos
de Colombia, fuente dedivisas, desde hace muchos años, porque se trata de un negocio ilegal.Pero la
coca no ha generado la violencia colombiana, se limita afinanciarla y multiplicarla. La violencia
colombiana tiene, en miopinión, orígenes sociales y políticos. El dinero de la coca es inmensoy
fluye para todos lados. Mantiene a la guerrilla de izquierda y a losparamilitares de derecha,
mantiene inclusive al propio ejércitocolombiano, porque el ejército vive en buena parte de los
dineros quele dan los Estados Unidos a través de lo que se llama el Plan Colombiay ahora el Plan
Patriota, un dinero destinado a combatir elnarcotráfico. Si no hubiera narcotráfico, el ejército
colombiano seríamucho más reducido de lo que es, tendría mucho menos armamento del quetiene, y lo
mismo sería cierto también de los guerrilleros colombianosy los paramilitares. Pero eso no lo genera
la coca, simplemente lomultiplica, lo agrava, lo mantiene. Aquí la violencia tiene
otrosorígenes.

–¿Climáticos, también?

–No lo creo. Justamente porque en
la época de la gran violencia (apartir del Bogotazo, que siguió al asesinato de Jorge Eliécer
Gaitán,el 9 de abril de 1948) la violencia era bipartidista, entre liberales yconservadores, y sí se
decía que tenía un componente climático, porqueen las costas no había habido prácticamente
violencia, en esos añoscuarenta, cincuenta y sesenta del siglo veinte. En cambio, ahora lagran
violencia está en las costas, en la tierra caliente. No creo quetenga, o a lo mejor sí, pero eso
significa entrar a discutir lo quedecía un francés, sociólogo del siglo diecinueve, que creía que
todotenía origen climático.

–Una expresión de la violencia que yo veo desde siempre
esque todo edificio tiene rejas en la entrada, en las ventanas, en elmostrador si es comercio, una
mayoría de comercios tiene al hombrecitode seguridad en la entrada…

–Eso es una
consecuencia del desempleo, en parte. El desempleo enColombia hace que todas las ciudades sean
inseguras, no hablo de lainseguridad verdaderamente violenta, los asesinatos, etc., hablo delsimple
robo. En las ciudades colombianas una parte muy grande de lapoblación está empleada en y vive del
robo callejero, del robo deresidencias. Entonces, naturalmente todas las casas tienen rejas,
todoslos edificios tienen guardianes. Es una consecuencia del desempleo, queda empleo… la
violencia más general, no la pequeña violenciacallejera, que puede ser muy molesta. Pero la
inseguridad que generaviolencia es en este momento en mi opinión la principal fuente deempleo en los
campos en Colombia, sea la violencia guerrillera, sea laparamilitar, o sea la violencia militar
misma. La única fuente deempleo en el campo en este momento son las guerrillas, los
gruposparamilitares o el ejército, porque no hay empleo en el campo.

–Esta opinión,
muy interesante, la refleja el antropólogoGustavo Duncan en su libro Los señores de la guerra. De
paramilitares,mafiosos y autodefensas en Colombia (Planeta), que dice, más o menos,que “el campo es
una mierda, hay que irse de la labranza y engancharsecon los paras” (no fueron ésas sus palabras
exactas, pero lasresumen…) Sin salirnos del tema del empleo, el Plan Colombia ¿hafavorecido a
gente como los capitanes para arriba? ¿O hay beneficiosque llegan hasta el soldado? Hemos escuchado
a algunos sesudosanalistas decir que el desempleo llegó al ejército, pero se envidia alejército
venezolano, donde la tropa y la oficialidad gozan de mayoresbeneficios, y éstos se ven y comentan
desde este lado de la frontera.

–Bueno, son dos cosas diferentes. Primero hay que
hablar delarmamento modernizado que tiene el ejército colombiano, que hace que lainstitución se
sienta y funcione mejor. También en los últimos años,cosa que no existía antes en Colombia y ahora
sí, existe el soldadoprofesional. Aquí el ejército estaba formado por reclutas, y losoficiales eran
de carrera de teniente para arriba. Son estos últimoslos que siempre han recibido beneficios mayores
desde que en Colombiaexiste una situación de guerra interna. Los soldados reclutas noparticipaban de
esto. Pero ahora, con el aumento del pie de fuerza, hasurgido el fenómeno de los soldados
profesionales relativamente bienpagados, pues el desempleo alimenta ese reclutamiento del que aspira
aser profesional.

–Pero usted confirma que están bien
pagados.

–Relativamente… la oficialidad. En el conflicto interno estásiempre
reflejado el sueldo. En una época se debía al estado de sitio,después hubo lo que se llama estado de
excepción. Eso hace que cobrenmás la oficialidad del ejército y la aviación, y les va mejor que
esos“estados” existan. Les conviene la continuidad del conflicto. Sinembargo, viendo el panorama
total del conflicto hay que reconocer queeso es algo relativamente marginal.

–El
estado de excepción, ¿hasta cuándo llegó?

–Hasta la Constituyente y la Constitución
del año 1991, que losuprimió. Hubo estado de excepción con unas pocas interrupciones, dealgunos poco
meses a veces, desde 1946 hasta 1991.

–El debate en torno de la Reforma Agraria en
Colombia se hareavivado. Hay un ministro que dice que la reforma no va a solucionarnada. Pero hubo
una experiencia anterior, ¿verdad?

–Aquella fue durante el gobierno (1966-1970) de
Carlos LlerasRestrepo (1908-1994), con Enrique Peñaloza Camargo como ministro, queiniciaron una
reforma agraria que prácticamente no se llevó a cabo. Esdecir, fue a beneficiar unos pocos miles de
familias y afectó a unas400.000 hectáreas, que es una extensión insignificante en Colombia. Esoduró
poco tiempo. El Incora (Instituto Colombiano de la ReformaAgraria) nunca la aplicó. Acabó siendo,
por el contrario, una especiede caja menor para los terratenientes para desembarazarse de las
malastierras. Se las vendían al Incora, que a su vez las repartía, o no lasrepartía, entre unos
pocos miles de familias. Lo que se propone ahoraes resultado de que en los últimos años ha habido
tantos desplazados desus tierras por el conflicto interno, tanto por la guerrilla como porlos
paramilitares, fundamentalmente, que se han apoderado de esastierras. Se calcula, bueno, depende de
quién lo calcula, pero se estimaque entre dos y seis millones de hectáreas pertenecen ahora a
losnarcos paramilitares que se han apoderado de esas tierras en losúltimos diez o quince años. Esos
mismos dos, cuatro o seis millones dehectáreas, depende de quién da la cifra, porque en Colombia las
cifrasnunca son de fiar, se las han arrebatado a esos tres o cuatro millonesde desplazados internos,
desplazados del campo a las ciudades. Entoncesse supone que ahora existe un instituto, otro más,
dedicado areponerles a los desplazados sus tierras perdidas y a reinsertarlos,pero este ministro de
Agricultura, el ministro de Hacienda, y engeneral el actual gobierno, que es un gobierno neoliberal
de todasmaneras, consideran que la tierra debe ser para los grandesterratenientes, que son los
únicos que la pueden explotar racionalmentey tienen el capital de respaldo. Entonces consideran que
es unaequivocación devolverles las tierras a los campesinos desplazados a lasciudades. Como
simultáneamente de las ciudades se están exiliando nolos campesinos que vienen a la ciudad, sino
otros, también hay cuatromillones de exiliados económicos en Colombia en este momento en
EstadosUnidos, en España, en Venezuela, se está haciendo un trasvase depoblaciones que, según los
gobiernos (no sólo éste sino losinmediatamente anteriores), es sano para la economía. Sano,
socialmentehablando, en mi opinión, es todo lo contrario. Pero bueno…

–Leí esta
semana en El Tiempo que hablaba de cuatro millones de desplazados, pero tiene que ser una cifra muy
flexible…

–Todas las cifras en Colombia son muy flexibles y depende de quién las
dé.

–Hablando de cifras, ¿cuál es la fuente de las cifras quedicen que la tropa de las
FARC ha caído, de 16.900 hombres y mujeres enel año 2000, a 8900 en el 2007?

–Esas
cifras son oficiales, las suministra el Ministerio de Defensa.Respecto de eso, yo he discutido
muchas veces con generales y confuncionarios del Ministerio de Defensa. Las FARC son una guerrilla
queexiste desde hace cuarenta años (fue fundada en 1966). Si no salierande ahí los guerrilleros
todos tendrían ochenta años, o por lo menos 60.Los jefes ahora tienen 60 años. Los guerrilleros
entran y salen, escomo quien cumple un servicio militar en el ejército regular. Lo quepasa es que
ahora el Ministerio de Defensa considera que los desertoresde las FARC y del ELN son un triunfo del
gobierno y no que songuerrilleros que cumplieron su servicio militar en la guerrilla y sevuelven a
sus casas. Yo creo que todas esas cifras son cuentas alegres,por una parte. Por otra parte, sí, hay
que tener en cuenta que elejército colombiano ha crecido al doble en los últimos cinco años
(seestima en 140.000), y efectivamente tiene mucha más acción, sobre todoha vuelto a tener presencia
en todo el país. Efectivamente, estándándoles golpes muy fuertes militarmente a las guerrillas. Pero
en lasguerrillas es imposible saber las cifras. Digamos que en los últimosaños, cuando entró este
gobierno de Alvaro Uribe y empezó a hacertratados de perdón y olvido, leyes de justicia y paz, como
se hanllamado, y de otras muchas maneras, los tratos con los paramilitares,los grupos de derecha que
colaboraban con los militares en la luchaantiguerrillera, se dijo que eran 12.000 los paramilitares.
Se hanentregado 44.000. Son cifras bastante falsas, todas. Entregarse es otrafuente de ingresos. En
un país donde la mayor parte de las personas notiene de qué vivir a mediano plazo, declararse
paramilitar en retirosignifica una serie de beneficios económicos ofrecidos por el gobierno.Cuando
un volcán erupciona, por ejemplo, digamos el volcán de Armeroque fue una gran tragedia hace veinte
años, se suponía que había veintemil habitantes en Armero. Murieron veinte mil, y se presentaron
40.000damnificados, vinieron de todo el país, naturalmente, y dijeron quehabían perdido sus
familias, sus tierras, en Armero. Era todoabsolutamente falso, pero muy natural, de eso se
vive.

–¿Cómo se manejan individualmente estos casos? Por ejemplo,en el caso de la
rendición del jefe de seguridad (con el alias de“Rojas”) del miembro del secretariado de las FARC
Iván Ríos, a quien lepegó un balazo en la frente, ¿qué beneficio tiene? ¿Se lo va aamnistiar? ¿Se
irá a vivir a Miami?

–En ese caso específico no sé, pero desde que empezó este
gobierno,hace cinco años, ha tenido como política premiar las delaciones ypremiar a los delatores, a
quienes se les da protección y beneficioseconómicos, y en determinados casos si es necesario se los
saca delpaís, a Miami o donde sea. Sobre todo, se les paga. No sé qué se haceen casos específicos,
pero premiar la delación es política.

–Aquí se nota un contraste enorme con años
anteriores. Lagente en la calle parece más tranquila, incluso cuando se desató lacrisis diplomática
por la incursión colombiana en Ecuador para matarloa Reyes, de la jefatura de las FARC (el 1o de
marzo). ¿Qué ha pasado?

–La crisis con Venezuela fue en gran medida debido a la
retórica deHugo Chávez. Fue una batalla retórica entre Chávez y Alvaro Uribe, yefectivamente eso
continuará y es posible que cada tanto sucedanincidentes fronterizos, puede haber muertos en la
frontera. Pero todoeso no lleva a una guerra, es simplemente componente de una utilizacióndel
conflicto, un poco como sucedió entre Perú y Ecuador hace algunosaños. Lo que pasa aquí es que esta
guerra que se vive en Colombia desdehace tantos años, primero, pues produce acostumbramiento;
segundo, esun fenómeno mucho más del campo que de la ciudad. En las ciudades seven sus efectos en
esa gente que está parada en los semáforos con uncartón que dice “Somos desplazados” y piden
limosna. Eso no sólo sucedeen Bogotá, sino en todas las ciudades de Colombia, las grandes y
lasmedianas. En Colombia las ciudades están llenas de cientos de miles decampesinos desplazados.
Pero en las ciudades no se vive la guerra. Porlo tanto, la tranquilidad es absoluta. Lo que hay en
la ciudad es esainseguridad superficial que consiste de robo en las casas, también loque se llama el
“raponeo”, en las que se arrebata una cartera o unreloj o una cámara. En las ciudades no se vive la
guerra. Y ahoratampoco se vive en las grandes carreteras. Dentro de los efectos que hatenido el
aumento del pie de fuerza en el ejército y en la policía esque se ha recuperado el control de las
carreteras. Hace unos años aquíhabía secuestros permanentemente en las carreteras, cosa que hacían
lasguerrillas. Esta acción la llamaban la “pesca milagrosa”. Lo que hacíanera detener todos los
automóviles que pasaban durante una hora, seancien o doscientos, y se llevaban a todo el mundo.
Luego negociaban, máscaro o más barato, de acuerdo con si habían capturado a un rico o a unpobre. El
rico tenía recursos, el pobre quizá sólo tenía su automóvil.Con el aumento del pie de fuerza ha
disminuido considerablemente elsecuestro. El secuestro aquí no era solamente acción de las
guerrillas,sino de bandas de secuestradores. La delincuencia es de todas manerasuna nueva situación
en Colombia. Suceden dos cosas, que se superponen.Primero está el enorme desempleo. Luego está la
absoluta inexistenciade la Justicia. Aquí puedes matar a tu mamá en presencia de sesentapersonas y
no te pasa nada. Cualquier tipo de delito puede ser cometidoen público y la Justicia no opera. Se
calcula que la Justicia (elcálculo es de ellos mismos, fuentes del Ministerio de Justicia),calculan
que el 99 por ciento de los delitos que se cometen en Colombiano llegan a juicio. No es que no sean
castigados, es que no llegansiquiera a juicio. Se aplica a todo tipo de delito, que te roben elreloj
en la calle, o que mates a tu mamá.

–¿Por qué nunca escribió una segunda
novela?

–Porque a mí me parece que uno debe escribir solamente cuando tienealgo que
decir. Y lo que hubiera querido decir en otra novela habríasido reiterar un poco los mismos tres o
cuatro temas que meinteresaban. No me interesaba convertirme en un novelista que sacabauna novela
por año. Podría perfectamente, pero repetir lo mismo conotra presentación narrativa no me parece que
tenga mucho sentido. Minovela (Sin remedio, Alfaguara, Colombia) no es una novela depersonajes o de
situaciones. Es una novela para explicar dos cosas enlas que creo yo: una es que me parece que es
muy difícil escribirpoesía, porque exige decir la verdad. La otra es que diga uno lo quediga será
mal entendido.

–¿Y si cambiamos ese orden de cosas y decimos que el lectorpuede
pensar: diga lo que diga, la gente siempre va a pensar que habríaestado mejor dicho en una
novela?

–También, eso no lo había pensado, pero no voy a escribir otranovela para que
digan eso. Tengo tres libros taurinos. Dos sonrecopilaciones de artículos ya publicados y uno es un
libro escritosobre siete toreros (Los siete pilares del toreo, editado por Espasa).Fuera de la
novela lo que yo he publicado son recopilaciones deartículos impresos. Uno de esos libros, de
artículos políticos, es elque ganó el Premio Planeta (Colombia) para periodísticos. La mayoríaeran
artículos de prensa, de dos o tres folios, si bien hay algunostextos más largos. A la novela le ha
ido muy bien…

–Tuvo el espaldarazo de un comentario favorable de Gabriel García
Márquez…

–Sí, le ha ido bien… Se sigue publicando, se sigue
reimprimiendoconstantemente. Esa novela se vende fundamentalmente aquí en Colombia,si bien se
publicó en la Argentina el año pasado. Hace dos años volvióa aparecer en España, que no salía hace
mucho (donde había salido conBruguera, luego con Planeta, y finalmente con
Alfaguara).

–Cuando nos conocimos, hace veinticinco años, usted estababastante
impresionado por la muerte de un escritor (Luis) AndrésCaicedo (Estela) (1951-1977), que se suicidó
a los veintiséis años.Tomó 60 pastillas de secobarbital, intentó suicidarse dos veces en 1976y
fracasó. Fue fiel a su idea de que vivir más de veinticinco años esuna insensatez. Recibió un
ejemplar de su única novela pocos días antesde suicidarse, en Cali. Para mí, que una persona tan
joven se quite lavida pertenece al cuadro que es Colombia como la describió usted, “unpaís rebosante
de energía joven” donde suceden cosas atroces. Lerecuerdo que esta conversación viene de 1983,
cuando usted preparaba sunovela, y usted me dejó bastante impresionado, fui su admirador. Yovenía de
conversar con García Márquez, que hasta escribió sobre nuestrareunión, una crónica sobre la visita y
sobre una tía mía.

–Recuerdo el hecho, nuestra conversación, y mi impresión.
Caicedofue originalmente crítico de cine e intentó también hacer cine, que nollegó a hacer. Escribió
una novela, unos cuantos cuentos y otro par denovelas a medio hacer que no terminó, que después sus
amigos han idopublicando post mortem y que no son buenas, la verdad. Su novela, ¡Queviva la música!,
es una novela extraordinaria, en mi opinión. Tieneunos cuentos largos muy buenos, uno de ellos que
se llama Elatravesado, que está muy bien, y cuentos cortos algunos, y fragmentoscortos de novelas,
una cosa llamada Noches sin Fortuna, tal vez. Yohace bastante tiempo que no lo he vuelto a leer. Se
murió demasiadopronto, se mató demasiado pronto, y no era todavía un escritor hecho,aunque esa
novela, ¡Que viva la música!, es una gran obra. No ha sidoolvidado. Al contrario, porque entre otras
cosas sus amigos de cine, ysus amigos de Cali, han mantenido su memoria y lo republican a cadarato,
publican fragmentos, publican cartas que encuentran, en fin, seha convertido en figura de culto,
como le dicen, que me resulta tandesagradable. Pero yo no creo que haya tenido ningún tipo de
posteridadliteraria. Simplemente fue él aislado, no tuvo ninguna influencialiteraria ni en vida ni
post mortem.

Por: Por Andrew Graham-Yooll

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