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Mentiras, “vacunas” y covid-19 en la penitenciaría La Picota

Mentiras, “vacunas” y covid-19 en la penitenciaría La Picota

Algo raro sucede tras los muros, barrotes y puertas de seguridad de la penitenciara La Picota. El pasado 15 de mayo el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) confirmó que, después de que cinco presos hubieran dado positivo de covid-19 en abril, la cárcel estaba libre del virus. Además la institución confirmó no tener más reportes de contagio adentro del penal.

Una amarga sorpresa para algunos y un indicio de sospecha para otros fue la noticia del pasado 1 de junio. La misma institución confirmó un nuevo brote del virus al interior de la cárcel, al reportar cuatro nuevos, en este caso transportado por un recluso tras regresar de una hospitalización de varios días en el centro asistencial La Samaritana (Bogotá). Fuentes consultados por desdeabajo confirmaron que ya dieron positivo más pruebas, se desconoce el número total.

La preocupación por la nueva infección crece entre quienes están allí recluidos, y se preguntan si el director del penal, el mayor Luis Alfonso Bermúdez Mora, habrá tomado todas las medidas de protección sanitaria para contener la multiplicación del fatal covid-19. Algunos han extendido el interrogante, ¿habrá algún ocultamiento de cifras? Como sea, la opinión pública y los familiares de los recluidos merecen conocer la verdad de lo que pasa dentro del presidio. Aclaraciones aún más pertinentes ya que el pasado 4 de junio la Ministra de justicia, Margarita Cabello, reconoció lo tantas veces anticipado por estudiosos del tema, y por medios como desdeabajo: “el decreto de excarcelación no dio los resultados esperados”. Es decir, el hacinamiento se mantiene y con él la posibilidad de una rápida propagación del virus, realidad latente a pesar también de lo expresado por la misma funcionaria: “la pandemia la tenemos relativamente controlada”.

Recordemos que el decreto 546 de 2020 fue expedido el 14 de abril del presente año y pretendía deshacinar las cárceles de Colombia con el objetivo inicial de otorgar detención domiciliaria transitoria a 5.000 presos. A casi dos meses de expedido solo 713 de ellos y ellas han salido de las cárceles por efecto del mismo.

“Decreto de excarcelación no dio los resultados esperados”

desdeabajo entrevistó a Lorena Montaña, líder del grupo Guerreras de la Libertad que fue creado por familiares de reclusos/as en distintas cárceles del país, cuyas/os integrantes residentes en municipios como Bogotá, Guaduas (Cundinamarca), Cali, Popayán, Manizales y Bucaramanga. El grupo fue creado para realizar denuncias y plantones exigiendo que no sean vulnerados los derechos de la población carcelaria. Estas Guerreras de la Libertad hacen públicas las denuncias de todos los penales donde es crítica la situación de los internos.

da: ¿Cómo está la situación en la cárcel La Picota?
LM: Son muchas las falencias y las necesidades allí reinantes por la vulneración de los derechos a su interior. Si bien se dice que el fin por el cual una persona es sometida a prisión es para que se resocialice y se reintegre a la sociedad de manera digna, pero eso no es posible del modo como se está haciendo, que es totalmente absurdo. Están vulnerando el primer sentido de la resocialización, que sería preservar la vida para que regresen a sus casas vivos.

da: ¿Qué vulneraciones de sus derechos humanos han padecido quienes están en prisión durante lo que va de pandemia?
LM: Técnicamente no conozco muchos conceptos pero a ellos, actualmente, les vulneran el acceso a los servicios públicos de manera constante. Por ejemplo, cuando hacemos los plantones les quitan la luz en la cárcel y no los dejan ver noticias. El agua no es potable, se ven obligados a usar muchas veces aguas estancadas, y la comida que les dan está en mal estado. Desde hace tres semanas han negado el ingreso de encomiendas humanitarias y eso es lo único que nos permite a nosotros, como familiares, enviarles elementos de protección para que puedan cuidarse.

da: ¿Cómo están durmiendo los recluidos?
LM: Se encuentran en total hacinamiento. Los patios concentran de 600 a 800 presos, lo que es absurdo; en una celda de 2×2 duermen 5 personas. Viven prácticamente uno encima de otro, es algo muy riesgoso. Los pabellones no los desinfectan. Les interesa más la seguridad del personal administrativo que la vida de los internos. Los guardianes si entran y salen sin ningún protocolo de bioseguridad, no hay protocolos al ingresar por la primera reja de entrada a La Picota, lo hemos visto muchas veces.

da: ¿Qué acciones han realizado ustedes para denunciar y exigir por la protección de los derechos vulnerados a sus familiares?
LM: Hemos instaurado denuncias públicas que elaboraron ellos mismos a través de sus vivencias; hemos puesto en conocimiento de la Procuraduría, Inpec y Fiscalía los abusos, el maltrato y los traslados arbitrarios que se siguen haciendo en la cárcel, sin tener en cuenta que están en una emergencia sanitaria. Con estos traslados, y la falta de cuidados para ellos, podríamos perder no cinco ni diez sino miles de vidas allí recluidas.

da: ¿Por qué cree que dicen que el virus salió de La Picota y volvió a aparecer hace poco?
LM: En el pabellón 2 de la estructura 1, más conocida como la cárcel vieja o mediana, desde el inicio de nuestros plantones se encuentran aislados los internos, y habían dos positivos por el virus. Los internos de ese patio, el patio 4 y el patio 1, han pedido ayuda manifestando el brote de fiebre que hay adentro. Los rancheros también se contagiaron y son ellos, precisamente, quienes preparan diariamente la comida para todos los internos. Ellos no cuentan con los protocolos mínimos de bioseguridad, es una manera explosiva de esparcir el virus al interior de todos los pabellones.

da: Las cifras de contagiados, ¿por qué creen que están siendo manipuladas?
LM: Había 7 casos positivos, y de un día para otro resultaron curados. Pero ¿hablaron de las dragoneantes administrativas que se contagiaron? Jamás, porque al Inpec no le conviene que nosotras denunciemos todo lo que sucede al interior de la cárcel. Lo que hacen con la comida y con las donaciones. Los altos precios de la comida al interior. Además, ¿Cuántas pruebas se han hecho realmente en La Picota? Nadie habla de eso en los medios

da: ¿Qué cree que está pasando en La Picota?
LM: Esta cárcel es una mina de oro para los guardianes. Allá adentro se consigue de todo, pero el precio es exagerado; allá sobrevive el que más tiene. Los mismos guardianes ingresan elementos prohibidos. Muchas veces nos vemos obligadas a pagar estos precios para podernos comunicar y saber de nuestros familiares. Allí se consigue cosas como un litro de aguardiente por 220 mil pesos, o una cubeta de huevos por 90 mil pesos, según la demanda. No hay servicio médico oportuno, no hay medicamentos y no hay un apoyo real para el privado de la libertad.

da: Hablando del decreto 546 ¿siente que ha sido efectivo para los presos/as?
LM: Es un decreto genocida, excluyente y negligente, que no ha sido efectivo. De 4.000 internos que debían beneficiarse solo favoreció, prácticamente, a los adultos mayores y enfermos crónicos. Ha habido demasiada lentitud en los procesos de excarcelación y cuando se requieren los documentos, como la cartilla biográfica, entre otros, para que el juez apruebe el beneficio de domiciliaria transitoria, se demora más porque nunca hay quien trabaje en jurídica para expedir oportunamente los papeles del interno.

da: Como familiares, ¿qué peticiones exigen ustedes y quienes están bajo encierro?
LM: Como familiares le pedimos al gobierno nacional y a la Ministra de Justicia, que le den una reforma lógica, digna e incluyente al decreto 546. Nosotros tenemos derecho a una familia como ellos. No pedimos que se levanten sus condenas, pero sí que le respeten la vida. Que el decreto no excluya ningún delito, para que así muchos puedan estar más seguros en sus hogares. Que les den una rebaja de pena justa y que se permita la resocialización. Que se tenga en cuenta a quienes ya salen a permiso de 72 horas, que ya cuentan con una fase de confianza, y también a los que llevan las 3/5 partes, así como a quienes han pagado más de un 50 por ciento de la pena. Y que por una vez en su vida los miren como seres humanos, y no como animales.

Quienes integran Guerreras de la Libertad han realizado cacerolazos, plantones, marchas, velatones y se han encadenado afuera de las cárceles. Exigen y claman por la vida y por el respeto de sus familiares en prisión, como seres humanos. El viernes 5 de junio realizaron una marcha pacífica con antorchas y velas al frente de la cárcel La Picota exigiendo respuestas al gobierno colombiano, al Inpec y al Ministerio de Justicia sobre las pocas o nulas medidas de acción y prevención ejecutadas en medio de la emergencia sanitaria por el virus covid–19.

Encuentre en el siguiente enlace un informe detallado sobre la situación de la pandemia en las cárceles de Colombia en el informativo La Vacuna, realizado por desdeabajo T.V.

https://www.youtube.com/watch?v=43Ddh1UOo7w&t=229s

 

Información adicional

País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo

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