Tras 50 días de paro, el conflicto laboral de los trabajadores de la caña en Colombia, sigue estancado. Negociaciones fragmentadas y poco equitativas, suspensión de contratos de trabajadores de planta, judicialización de asesores y líderes sindicales, y una marcha que busca llevar a la confrontación a los trabajadores cesantes con los directos, son sólo algunas de las maniobras que los patronos ejecutan para debilitar la lucha en curso.
Sin desfallecer ante las distintas presiones de los gremios azucareros, el miércoles 6 de noviembre tuvo lugar, en el departamento del Valle del Cauca una masiva marcha de los corteros de caña, quienes estuvieron en compañía de sus familias, tras casi dos meses de persistente paro.
Otro esfuerzo para demandar solución al paro. Pero la tozudez de los gremios continúa, con obstinación niegan la validez de las peticiones de los trabajadores, pero además ponen en práctica estrategias de debilitamiento, que se resumen en desacreditación pública de los trabajadores en paro, saboteo de las negociaciones, acuerdos a cuenta gota y judicialización de asesores y sindicalistas. A estos últimos se les realizan montajes con pruebas falsas.
Dicho de otra manera, este paro cobra, a la luz de hoy, numerosos despidos y el hambre creciente de familias enteras que han apoyado a los corteros en este tiempo de cesación.
Todo en el marco de los distintos intentos de negociación que se han tratado de implementar. Uno de ellos, el acuerdo al que ya llegó el ingenio Central Tumaco, que levantó en días pasados el bloqueo con paliativos menores. Así lo indicó Lilia Solano, asesora del senador Alexander López, “se negoció un incremento de $300 pesos por tonelada, cuando los trabajadores exigían un incremento de $6.000 pesos”.
De otro lado, los ingenios Pichichí, Providencia, Castilla e Incauca, se encuentran ya en proceso de negociación. Mayagüez y María Luisa, están en una fase exploratoria y el Ingenio Manuelita, uno de los más grandes y de mayor trayectoria en la industria azucarera del país, negó cualquier tipo de negociación, por lo que los gremios determinaron la suspensión de contrato de trabajo de empleados de planta.
Con la suspensión de estos contratos, que ya suman más de cinco mil trabajadores directos, la patronal pretende que el conjunto de trabajadores se enfrenten entre ellos, que los vinculados de manera directa inculpen a los trabajadores agrícolas por su actual situación.
En este sentido y como contrapartida a la marcha que se realizó el miércoles 6, el jueves 7 se convocó a otra movilización, pero en esta oportunidad en contra del bloqueo de los ingenios, única medida de fuerza que le queda a los corteros de caña para lograr ser escuchados. Movilización de patronos, trabajadores directos de las factorías, proveedores de la industria y sus familias.
Se trata de confrontar a dos sectores de trabajadores que tienen distintos niveles de vinculación con la industria azucarera. Por una parte los corteros de caña, la gran mayoría, que no tienen un contrato directo con los ingenios, pues éstos los vinculan a través de Cooperativas de Trabajo Asociado. Por el otro, los trabajadores directos, proveedores de la industria y sus familias, quienes claman por el derecho al trabajo y, por tanto, piden el desbloqueo de estos plantíos. Pueblo contra pueblo, pudiera decirse.
De esta manera, en un ambiente de intransigencia, la patronal espera acabar con el paro. Cuenta a su favor con el hambre creciente en miles de hogares, y el desespero que gana espacio entre los de abajo. Los patronos manipulan y juegan con candela. Hay un solo culpable de la situación que viven miles de familias en el Cauca y el Valle: los patronos de los ingenios.
Julián Carreño



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