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Aristide dimite; Boniface Alexandre asume la presidencia de Haití. Llegan 200 marines como parte de una fuerza internacional para ayudar a restablecer el orden

Puerto Principe, 29 de febrero. Unos 200 marines estadunidenses fueron desplegados hoy en Haití como parte de una avanzada de la “fuerza internacional” para ayudar a restablecer el orden en esta nación sumida en la anarquía tras la renuncia esta madrugada del presidente Jean Bertrand Aristide. La presidencia interina fue asumida por el titular de la Suprema Corte de Justicia, Boniface Alexandre, quien prestó juramento ante el embajador estadunidense, James Foley, y su par francés, Thierry Bukard.

La oposición política anunció que acepta el acuerdo propuesto la semana pasada por la comunidad internacional, la cual había rechazado porque consideraba la permanencia en el poder del ahora ex gobernante. Para este lunes está previsto que líderes de la oposición civil mantengan una reunión con Alexandre, abogado de 60 años que cuenta con el reconocimiento tanto de opositores como de grupos armados.

Trascedió que el dirigente opositor André Apaid ha sostenido incluso alguno contactos con representantes de los grupos armados que se sublevaron el pasado 5 de febrero para encontrar una salida a la incertidumbre que prevalecía este domingo.

Apenas se conoció la renuncia y salida del país de Aristide, esta capital y otras ciudades fueron escenario de espontáneas manifestaciones de júbilo. Pero en Puerto Príncipe también hubo saqueos y enfrentamientos entre seguidores de Aristide e integrantes de los grupos armados formados por ex tonton macoutes (policía represiva de la dictadura duvalierista, muchos de los cuales fueron miembros de milicias pro Aristide).

A pesar de que el líder del paramilitar Frente Revolucionario Nacional, Guy Philippe, sostuvo que sus fuerzas depondrían las armas, y suspendían su avance hasta esta capital, una veintena de hombres armados ingresaron a los suburbios de Puerto Príncipe, donde sostuvieron algunos enfrentamientos con seguidores armados de Aristide, conocidos como chimeres. Al cierre de esta edición se había reportado la muerte de al menos 10 personas.

No hubo reportes sobre cuál era la situación en el resto del país, aunque los grupos armados congregados en el Frente Revolucionario Nacional mantenían sus posiciones en cinco de los nueve departamentos del país, todos del norte, tomados desde el pasado 5 de febrero.

El embajador estadunidense, James Foley, aseguró que tropas de una “fuerza internacional” llegaron a Haití. Los “primeros elementos de la fuerza internacional ya están en el terreno y esta fuerza llegará muy rápido para garantizar la seguridad del país”, declaró Foley a Radio Kiskeya.

Al cierre de esta edición, agencias de prensa reportaron la llegada de un pequeño grupo de marines como vanguardia de una fuerza internacional de seguridad. “Estamos aquí para proteger los intereses estadunidenses”, dijo un mayor en el aeropuerto.

Horas antes, un alto funcionario del Pentágono citado por Afp refirió que unos 200 infantes de marina de Estados Unidos partieron hacia Haití desde Camp Lejeune, Carolina del Norte.

También se avistaron fuerzas especiales canadienses desplegadas en el aeropuerto para proteger la salida de ciudadanos de su país, según informó la cancillería canadiense. Sin embargo, a la llegada de los marines se reportó que antes de los efectivos estadunidenses arribaron las primeras tropas internacionales de paz de Canadá.

Foley hizo el anuncio de la presencia de los efectivos estadunidenses a las 17 horas (local), unas cinco horas antes de que el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobara el envío de una “fuerza internacional” a restaurar el orden en Haití.

El embajador Foley aseguró que “ya hay disposiciones adoptadas para mantener la seguridad de la capital. Soy muy optimista sobre el futuro, con la salida de Aristide se da una vuelta de página”.

Previamente, Foley participó en la cereomia de la toma de protesta del nuevo presidente Alexandre, la cual tuvo lugar en la residencia del primer ministro Yvon Neptune, político cercano a Aristide.

El relevo

A las 9:30 horas (local), tres horas después de la salida de Aristide, Alexandre dijo en conferencia de prensa que asumiría la presidencia del país.

“El presidente acaba de presentar su renuncia y de acuerdo con lo que la Constitución prescribe, el interinato debe ser asumido por el presidente de la Corte”, dijo el máximo juez del país.

Sin embargo, el nombramiento tiene que ser sancionado por el Parlamento, el cual no existe, ya que el pasado 13 expiró el mandato de la última Legislatura, y no se organizaron elecciones legislativas debido a la falta de garantías por parte de Aristide.

Durante la ceremonia de asunción de Alexandre, Neptune declaró que la renuncia de Aristide se daba para “evitar un baño de sangre” en el país.

Alexandre, tras asumir la presidencia en la oficina de Neptune, ante la presencia de Foley y de su par francés Thierry Bukard, pidió telefónicamente al secretario general de la ONU, Kofi Annan, el despliegue de una fuerza internacional que garantice el orden en el convulsionado país caribeño. El nuevo presidente, quien hizo un llamado a la calma, fue escoltado desde la mañana por efectivos estadunidenses.

Tras conocerse la renuncia de Aristide, miles de sus partidarios armados salieron a la calle lanzando proclamas en su favor y amenazando con “cortar las cabezas” de sus enemigos.

Los chimeres recorrían la ciudad en camionetas y automóviles mientras hacían disparos al aire o quemaban locales y comercios de personas identificadas como opositores a Aristide.

Los chimeres controlaban algunos barrios, donde realizaban incursiones en casas de opositores, aunque no se ha aclarado el número de víctimas de estos hechos.

Grupos armados con rifles M-16 realizaron disparos contra vehículos, lo que aumentó el caos. La ciudad se llenó de barricadas incendiarias, particularmente en las cercanías del palacio presidencial, y numerosos comercios fueron saqueados. Imágenes televisivas tomadas desde puntos altos mostraban las columnas de humo provocadas por las barricadas y algunos comercios incendiados.

La penitenciaría nacional, principal centro carcelario del país, fue asaltado y fueron liberados unos 2 mil presos, entre ellos el ex general Prosper Avril, ex presidente de 1988 a 1990, detenido sin que se le haya sometido a juicio.

Otros edificios oficiales céntricos también fueron saqueados por la muchedumbre. Una gasolinera fue incendiada y una mansión situada en la misma calle del Palacio Nacional fue saqueada por partidarios de Aristide.

En el suburbio de Petionville fue avistado un grupo armado integrado por unos 20 efectivos que llegó al hotel Rancho. Los paramilitares ofrecieron su apoyo a la policía para restaurar el orden, sin embargo, se marcharon al barrio de Delmas 33, donde ocurrían numerosos saqueos por parte de chimeres.

Tras la partida de los paramilitares, la comisaría fue saqueada por segunda vez en la semana. Los reportes de periodistas en ese lugar dan cuenta de cómo la gente se llevó uniformes, gorras, cascos y mobiliario, entre otros objetos.

Luego del asalto de la estación policial, la muchedumbre saqueó bodegas de alimentos y comercios, los cuales fueron defendidos por sus dueños, armados con pistolas y machetes.

Hasta el cierre de esta edición se habían contabilizado 10 muertos en diferentes sectores capitalinos. En el céntrico barrio de Lalue había cuatro cadáveres, mientras que otros seis fueron encontrados en el barrio de Carrefour.

Con estas nuevas víctimas, hasta ahora han muerto poco más de un centenar de personas desde el 5 de febrero, cuando inició la revuelta armada contra Aristide.

Se ignora si se trataba de saqueadores muertos por la policía o de vecinos, o si fueron ultimados por partidarios de Aristide, por opositores armados o en enfrentamientos entre bandas criminales armadas.

Llamado de Evans Paul

La oposición civil lanzó llamados a los chimeres para poner fin a la violencia. Evans Paul, líder opositor, en mensajes de radio transmitidos en el transcurso de la tarde les dijo: “Chimeres, el país está en sus manos. Aristide se ha ido, es un día de alivio para el país. Los queremos ayudar. Detengan la violencia, depongan las armas si no quieren que ocurran desgracias”.

El toque de queda fue ordenado ante la caótica situación imperante en Puerto Príncipe desde las 18 horas (local) del domingo y estará vigente hasta las 6:00 horas de este lunes, anunció el jefe policial Rudy Berthomieux.

El líder paramilitar Guy Philippe reconoció “incondicionalmente” a Alexandre como nuevo jefe de Estado interino y anunció que los líderes del Frente de Resistencia Nacional “no tenemos la intención de seguir luchando”; ofreció su apoyo también a la oposición civil y a la comunidad internacional.

Philippe, ex jefe de la policía acusado de narcotráfico y de numerosas violaciones a los derechos humanos, abogó por una solución política. “Ahora será necesario sentarse alrededor de una mesa para dialogar. No es más la dialéctica de las armas, sino el arma de la dialéctica la que debe prevalecer”, agregó el jefe paramilitar.

Philippe también aclaró que sus fuerzas están a una hora de la capital. “Si nos necesitan, si la oposición política y la comunidad internacional nos piden ayuda, iremos a Puerto Príncipe”, agregó.

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