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Brasil: Cambios a favor del pueblo

Todos nosotros estamos acompañando con atención la gravedad de la crisis política instalada en el país, que se produjo luego de las denuncias de corrupción. Defendemos vehementemente la necesidad de
investigación y castigo para los responsables e involucrados,
inclusive para los empresarios corruptos, porque al final
usualmente la gran prensa olvida decir quien dio el dinero y porque
dio el dinero a los políticos.

Pero esta crisis es también reflejo de otros factores: del método de
hacer campañas de los partidos políticos, de la naturaleza del
Estado brasileño, que siempre funcionó al servicio de grupos de
las élites, y del mantenimiento de una política económica
neoliberal, que sólo atiende los intereses de los banqueros, de las
grandes empresas y del sector exportador.

En el último mensaje, planteamos que la sociedad brasileña y
todos sus sectores organizados deberían aprovechar la situación
de crisis para sacar lecciones y debatir propuestas concretas
sobre la reforma política, los cambios económicos y la forma de
garantizar los derechos sociales de nuestro pueblo. Debatir, en
fin, un nuevo proyecto de desarrollo para el país. En aquella
ocasión, divulgamos un texto del diputado provincial Fray Sérgio
Görgen (PT-RS) con una serie de propuestas para que pudiéramos
construir una sociedad más democrática.

Ahora, queremos compartir con vosotros diez puntos elaborados
por economistas sobre cambios emergentes que el gobierno
debería hacer, si quiere, de hecho, alterar la política económica
neoliberal, poniendo en el centro de las prioridades la atención a
las necesidades de la población, la generación de empleo, la
distribución de renta, el mercado interno y la soberanía nacional.

Propuestas de cambios en la política económica, a FAVOR del
pueblo brasileño y de la soberanía nacional.

Contra las actuales políticas que consolidan el modelo neoliberal.

1. Bajar los tipos de interés real (Selic) en el nivel practicado en
Estados Unidos y en países vecinos de América del Sur, como
Venezuela y Argentina, o sea, alrededor del 2,5% al año, y no el
actual 19,75%. Controlar las tasas de interés cobradas por los
bancos a los comerciantes y consumidores, que llegan a más del
100% al año.

2. Cambiar la actual política de superávit primario en el
presupuesto de la Unión, que destina voluminosos recursos
públicos sólo para pagar intereses. Destinar los 80 mil millones de
reales recogidos por el gobierno este año a inversiones que
generen empleo, en educación, agricultura familiar, Reforma
Agraria, salud y vivienda.

3. Duplicar el valor del salario mínimo y de las jubilaciones para
llegar a 454 reales mensuales en 2005. En mayo de 2006, ampliar
ese valor a 566 reales, apuntando a distribuir la renta y mejorar las
condiciones de vida de los más pobres, honrando así los
compromisos asumidos por el gobierno Lula en la campaña
electoral.

4. Recuperar el control gubernamental y público sobre el Banco
Central y sobre la política monetaria. Impedir la autonomía del
Banco Central, que ya está siendo adoptada por sus directores en
contubernio con los intereses de los banqueros y del capital
financiero internacional.

5. No suscribir el acuerdo del ALCA (Area de Libre Comercio de
Américas) y no aceptar reglas de la OMC (Organización Mundial
del Comercio) que afecten la economía brasileña y los intereses
del pueblo.

6. Realizar una auditoría pública de la deuda externa, como
determina la Constitución, y renegociar su valor, ya pagado varias
veces. Usar los recursos enviados al exterior para su pago para
invertir en educación y derechos sociales.

7. Cambiar las actuales reglas de reajuste de las tarifas de
servicios públicos fundamentales como energía eléctrica, agua,
teléfono y transporte público. Revisar y reducir las actuales tarifas
que alcanzaron valores prohibitivos y de despojo de todo el pueblo
brasileño, en provecho de grupos oligopólicos que pasaron a
dominar estos sectores después de la privatización.

8. Paralizar de inmediato las rondas de subastas de explotación
de las áreas petroleras. Cambiar la ley 9478/97 y garantizar la
nacionalización del petróleo con la exclusividad de la explotación
por la Petrobrás.

9. Garantizar la participación de representantes de la sociedad
brasileña y de los propios trabajadores en todos los consejos de
administración de las empresas públicas y autarquías, en todos
los niveles: federal, provinciales y municipales.

10. Adoptar una política que proteja la riqueza nacional,
combatiendo la remesa de dólares hacia el exterior, en forma de
transferencias, sobrefacturación de las transacciones, utilidades,
royalties, etc., garantizando su inversión en Brasil. Promover la
repatriación de los recursos enviados de forma legal, sin embargo
ilegítima. Adoptar medidas que protejan nuestra economía de la
vulnerabilidad externa. (Traducción ALAI)

MST Informa, Año IV – nº 94,
Lunes, 18 de julio de 2005.

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