¿Como caracterizas el escenario actual en América Latina?
BdeSS: Los cambios en el mundo son rápidos, y muestran muchas
contradicciones, debido a la asociación de eventos políticos que nos han
impactado mucho en los años recientes. Ejemplos de ellos, son los
cambios en Ecuador y Bolivia, y recientemente en Paraguay. En estos
países han ganado un economista progresista, un campesino indígena y un
sacerdote de la teología de liberación, materializando la resistencia
contra las políticas neoliberales de las últimas décadas.
Por otro lado, América Latina es una pieza clave en las estrategias
económicas actuales de las empresas transnacionales y los gobiernos del
Norte global. Hay que entender que el sistema capitalista siempre
necesita nuevos espacios para generar ganancia económica. De esta
manera, la expansión del mercado ha llegado a convertir el agua, los
servicios de salud, y la educación en mercancía. Algo que anteriormente
era impensable. En este momento, la mercantilización de los recursos
naturales es la estrategia fundamental para la acumulación de capital al
mediano plazo, poniendo la biodiversidad enorme de América Latina en el
centro de la atención.
Este proceso, de re-enfocar América Latina, ha sido acelerado por el
fracaso de la guerra en Irak. Los Estados Unidos encontraron que durante
su relativa ausencia en su backyard, se habían gestionado cambios en
América Latina, que presentaron dos problemas a su agenda. En primer
lugar, los procesos sociales habían avanzado fuera de su control, y más
allá de sus planes, resultando en gobiernos progresistas, y en
movimientos sociales fuertes. En segundo lugar, estos movimientos habían
llegado al poder a través de la democracia, en una época en la cual los
EE UU están usando el discurso de la lucha por la democracia para
justificar sus intervenciones alrededor del planeta.
En este escenario se desarrolla una nueva estrategia de
contra-insurgencia, que consiste de una mezcla entre las estrategias de
la Alianza por el Progreso con una política conciente de división de los
movimientos, y específicamente del movimiento indígena. Por otro lado,
se intensificó en los últimos años, de manera brutal, la criminalización
de la protesta, como también se profundizó la militarización.
En el escenario que usted ha descrito, se puedan dar cuenta de algunos cambios en el paradigma neoliberal. ¿Cree usted que podemos hablar de una modificación de este a un paradigma de seguridad?
BdeSS: Sí, me parece que esto es la perversión final del proceso de
re-estructuración neoliberal. Efectivamente, el neoliberalismo intenta
sustituir todos los conceptos existentes, como los de desarrollo y de la
democracia, por los conceptos de control y de seguridad, tras su
incapacidad de generar un apoyo popular sólido.
Esto es consecuencia de la profundización de la exclusión social, de la
miseria y de la desigualdad creciente bajo el capitalismo neoliberal,
que implica la emergencia de un fenómeno que quiero llamar el “fascismo
social”. Este no es un régimen político, pero una forma de sociabilidad
de desigualdades tan fuertes, que unos tienen capacidad de veto sobre la
vida de otros. Corremos el riesgo de vivir en sociedades que son
políticamente democráticas pero socialmente fascistas.
El mejor ejemplo de esta lógica es el doloroso incremento del hambre en
el mundo, que muestra la contradicción entre la vida (la producción de
alimentos accesibles para la población mundial), y la ganancia (la
producción de los rentables bio-combustibles). La emergencia del
“fascismo social” muestra que la modernidad como proyecto está roto,
porque no ha cumplido sus promesas de libertad, igualdad y solidaridad,
y ya sabemos que no va a cumplirlas tampoco.
En este escenario, se presenta entonces la contradicción entre el
paradigma de la seguridad, y de la lucha contra el terrorismo a un lado,
y al otro los Estados que reivindican su soberanía, los movimientos
sociales, y específicamente las luchas de los pueblos indígenas. Es en
los territorios indígenas donde se encuentra el ochenta por ciento de la
biodiversidad latinoamericana. Las organizaciones como la Coordinadora
Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), la Confederación Nacional de
Comunidades Afectadas por la Minería del Perú (Conacami), y la
Coordinadora Nacional de Ayllus y Marqas (Conamaq), son en este sentido
un peligro para el status quo.
No sorprende, por ende, que la criminalización de la disidencia que
existe en toda América Latina, es aún más fuerte en contra de los
indígenas, como vemos en el Perú y en Chile. Queda claro que existe la
intención de transformar a los indígenas en los terroristas del siglo
XXI, como muestran los documentos de la CIA. En Global Trends 2020, se
puede ver que sus grandes preocupaciones son la radicalización del
movimiento indígena y el control de los recursos naturales. De hecho,
Alan García (el presidente del Perú) toma esto como inspiración cuando
habla de las redes de terroristas que iban a atacar la Cumbre entre
Europa y América Latina.
El llamado consenso post-Washington entonces es post, porque los
neoliberales ya no confían solamente en la economía, y por lo tanto,
aplican la guerra y la lucha contra el terrorismo, para mantener el
sistema de desigualdad a nivel global.
En América Latina, Perú y Colombia representan a esta agenda neoliberal,
y a los planes de los Estados Unidos para la región. Me da la impresión
que además actúan desde una complementariedad. Colombia, representa la
lógica militar, que busca la creación de conflictos y tensiones que
crean condiciones para la creciente militarización e intervención en la
región.
En el Perú se esta impulsando una lógica similar, con la fuerte
criminalización de las organizaciones sociales. Además, el Perú juega un
papel central en la división mundial de trabajo, como exportador de sus
enormes reservas de hidrocarburos, minerales y metales preciosos. Las
elites peruanas han sacado ventajas de esto, pero las grandes mayorías
no han ganado nada en los últimos años de crecimiento económico
espectacular, y lógicamente buscarán alternativas al gobierno actual.
¿En este mundo tan confuso, como ve usted el futuro?
BdeSS: Esta clarísimo que estamos entrando en una fase histórica de
polarización. A un lado, las políticas de mercantilización buscarán el
libre acceso a los recursos naturales, y la continuidad de los
privilegios económicos de las élites. Al otro, existe un imaginario
radicalizado en las fuerzas progresistas del continente, que han
desarrollado concepciones distintas de la democracia, del desarrollo, de
los derechos y de la sustentabilidad, que son compartidas por cada vez
más personas y organizaciones. Me da la impresión de que las fuerzas
dominantes ya no pueden cooptar este imaginario radical, con sus
propuestas de protección social. Y por esto la represión. Entonces vemos
la confrontación entre la represión y la imaginación utópica. Es difícil
de decir, a dónde vamos. Como sociólogos prevemos bien el pasado, no
tanto el futuro.
Para mí el horizonte sigue siendo la democracia y el socialismo, pero un
socialismo nuevo. Afirmo que debemos cambiar las lógicas del poder, y
para ello las luchas democráticas son cruciales. Estas luchas son
radicales, porque están fuera de las lógicas tradicionales de la
democracia. Sostengo que debemos profundizar la democracia en todas las
dimensiones de la vida. Desde la cama hasta el Estado, como dicen las
feministas. Pero también con las generaciones futuras y con la
naturaleza, lo cual nos urge a parar la destrucción del planeta que
actualmente se está desarrollando.
Nuestro objetivo es salir de una democracia tutelada, restringida, de
baja intensidad, para llegar a una democracia de alta intensidad que
realmente haga que el mundo cada vez sea menos confortable para el
neoliberalismo. El nuevo nombre del socialismo, es por lo tanto
“democracia sin fin”. Pero la realidad no cambia espontáneamente. En
política para hacer algo hay que tener siempre dos condiciones: hay que
tener razón a tiempo, en el momento oportuno; y hay que tener fuerza
para poder imponer la razón.”
– Boaventura de Sousa Santos es Director del Centro de Estudios Sociales
de la Universidad de Coimbra en Portugal, donde también es catedrático
de Sociología. Trabaja como Distinguished Legal Acholar en la
Universidad de Wisconsin, Madison, e integra al Concejo Consultivo del
Programa Democracia y Transformación Global en Lima. Además está
involucrado profundamente en los procesos del Foro Social Mundial y la
Universidad Popular de Movimientos Sociales.
Por: Raphael Hoetmer, Programa Democracia y Transformación Global


Leave a Reply