Desde La Paz
“Atacar la pobreza e industrializar Bolivia” o la investigación de las fantásticas fortunas personales de varios de los candidatos de la oposición fueron algunos de los proyectos que adelantó Evo Morales ayer, pasadas las elecciones, en el Palacio Quemado. El presidente reelegido por el 63 por ciento se reunió con periodistas para comentar sus impresiones del domingo. Evo Morales delineó planes para impulsar a partir del 22 de enero, cuando asuman los 110 legisladores que el Movimiento Al Socialismo (MAS) tendrá en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Son más de dos tercios sobre el total de 166. Relajado y de buen humor, Morales contó que durmió mal por un dolor de estómago arrastrado de hace días. No aclaró si fueron los nervios de las elecciones. También deslizó la posibilidad de presentarse a una tercera presidencia, que sería de 2015 a 2020.
Morales fue hasta cierto punto cauteloso, en contraste con la alegría desatada por sus simpatizantes que festejaron toda la noche, pese a la prohibicion de consumir alcohol. El contraste entre su aplastante victoria y el pobrísimo papel de la oposición era evidente. “Creo que ganamos en siete de los nueve departamentos del país”, afirmó exultante el mandatario, que recordaba de alguna manera la oposición dura y violenta que los medios mostraron además como mayoritaria en los cuatro departamentos de la media luna. Apenas el año pasado, su gobierno parecía acorralado por el movimiento opositor autonomista.
“Estoy muy alentado, quiero decir gracias al pueblo boliviano, a los distintos movimientos sociales, a los intelectuales, artistas, transportistas, gremialistas, a todos y a todas. Y mi especial respeto a las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, que se movilizaron en todo el país. Realmente ha sido un esfuerzo de todo un pueblo. Ese esfuerzo no será en vano, lo he aprendido durante los casi cuatro años de presidente”, comentó con tono pausado.
–Aunque usted ganó con el 63 por ciento de los votos, Manfred Reyes Villa, que salió segundo con el 27 por ciento, aún habla de “polarización” en el país.
–Mira, para hacer frente a Evo Morales y a los movimientos sociales intentaron recolectar quizá para ellos a los mejores hombres de la derecha. Eso ya habían hecho para 2005, pero ADN (Acción Democrática Nacionalista, partido fundado por el ex dictador Hugo Banzer) ha desaparecido. Muchos partidos de la derecha han desaparecido y se han juntado en Podemos (Poder Democrático Social). Para estas elecciones nacionales crearon el Plan Progreso Bolivia (PPB) y fueron como un basurero a recolectar alguna gente de esos partidos, pues hay un desbande interno en lo que era Podemos. Yo no sé en qué sigla vamos a creer de la derecha. La actual sigla de Manfred Reyes Villa es un basurero de todos los partidos de derecha. ¿De qué oposición podemos hablar? Cuando Manfred dice que hay polarización, lamentablemente piensa en él, en la derecha, y no en el pueblo boliviano. Yo estoy seguro de que no ganamos sólo en seis departamentos de los nueve, sino en siete. Se sabe que el voto del campo es decisivo.
“Una de las ventajas que tuve para estas elecciones nacionales es que la derecha no sabe elegir a sus autoridades. El candidato a la presidencia del PPB usó la campaña como una gran palestra para no ir a la cárcel. Su candidato a vicepresidente (Leopoldo Fernández) intenta victimizarse, dice que es un preso político. ¿Qué preso político? Si todos los informes de la comunidades internacional, de Unasur, de todas las instituciones de derechos humanos hablan de masacre en Porvenir, Pando. Es un delito de lesa humanidad. Fernández usó la candidatura a la vicepresidencia para salir de la cárcel. Uno para no entrar a la cárcel, otro para salir de la cárcel. Cuando escuché que ellos eran los candidatos ¡uta! ¡Yo me alegré!”, dijo el presidente.
Morales recordó los pasados del binomio de PPB, ambos ligados a dictaduras y gobiernos neoliberales. Ahora que la oposición tiene menos de un tercio de la Asamblea, cuando antes controlaba en Senado, podría volver a manifestarse violentamente, evaluó el presidente. “Cuando estos grupos dicen que la población se va a polarizar, seguramente están pensando en cómo hacer nuevamente lo de septiembre del año pasado, cuando montaron un intento de golpe de Estado”, consideró el aymara.
En la última semana de la campaña, Morales había levantado su secreto bancario. Desafió a la oposición, pero nadie se atrevió a seguirlo. Con el Congreso en poder del MAS, el presidente dijo que se aprobarán leyes para la investigación de fortunas sospechosas, proyecto hasta ahora trabado en el Senado. En la conferencia, el reelecto contestó a la oposición que lo acusa de “narcotraficante” por su defensa del uso de la hoja de coca. “Como si fueran sanos hablan de narcotráfico, cuando ellos están implicados en narcotráfico. Si se investigaran sus fortunas, se demostraría que cuando no es corrupción es narcotráfico. Si Reyes Villa tiene tantos bienes en EE.UU. a nombre de su hermano, de su hermana, de su sobrino, pues ¿por qué no se investiga eso? ¿De dónde saca plata para tener tantos departamentos en Estados Unidos? ¿Por qué el Departamento de Estado no ayuda a investigar? ¿O son protectores de corruptos y delincuentes?”, preguntó.
Ayer, el presidente se reunió con su gabinete, con ejecutivos de empresas del Estado, con candidatos electos y futuros candidatos a alcalde y prefecto, elecciones que serán en abril de 2010. “Yo me doy cuenta de que el que no vive para servir no sirve para vivir”, dijo Morales. Casualmente, la tumba de Hugo Banzer, en Santa Cruz, tiene esa frase como epitafio. “Hablaré con los parlamentarios electos y los candidatos a alcalde. Les diré que quien de verdad entra a este juego democrático no lo hace para mejorar su economía. Tiene que empobrecerse, ésa es la verdadera autoridad”, sostuvo.
–El domingo, cuando votó en El Chapare, dijo que era su primera elección con la nueva Constitución. Muchos interpretaron que quiere postularse nuevamente en 2015.
–Si hacemos la interpretación de la nueva Constitución Política del Estado, permite una elección y una reelección. Sin embargo, yo nunca he pensado en la reelección, ni pensaba en ser presidente. ¿Quién soñaba ser presidente? Nadie. Por eso he empezado a pensar en cuando nuestros abuelos, abuelas, dicen “es el destino”. Uno por naturaleza está destinado para algo. ¿Y quién iba a pensar que se presentaría esta nueva elección? No me permitieron acabar mi gestión, que constitucionalmente era por cinco años. Si el domingo no ganaba, me cambiaban a los cuatro años. Entonces esta gestión que se termina en enero es la gestión con la anterior Constitución. Y empieza la nueva gestión desde enero. No es interés de Evo Morales por ratificarse, nunca lo he pensado. El año pasado decía al compañero Alvaro (García Linera, el vicepresidente) que acabada esta gestión yo me iría a El Chapare con mi cato de coca, feliz, contento porque calculábamos que habíamos hecho una buena gestión.
“He sido premiado para estas fiestas de fin de año con una ratificación del 63, 64 por ciento. Yo estoy seguro de que con el voto extranjero vamos a ser reelegidos con casi el 67 por ciento, que es último record del referéndum ratificatorio. Los votos del campo no han llegado, los votos del extranjero no están contabilizados. Pero este voto finalmente no es para Evo, es para el pueblo”, dijo el presidente.
A fines de 2008, el oficialismo y la oposición habían acordado hacer un referéndum por la nueva Constitución, que fue aprobada en enero de este año con el 63 por ciento de votos. Entre las condiciones que había puesto la oposición para permitirlo había dos centrales: el límite de cinco mil hectáreas para las propiedades no sería retroactivo, por lo tanto no se tocarían los latifundios ya constituidos. La segunda implicaba que Morales no intentaría postularse a la reelección en 2015, posibilidad abierta en la actual Constitución. Si lo hiciera, Morales rompería uno de los pactos con los partidos de derecha. Difícilmente la oposición podrá reclamárselo, disminuida a un rincón (56 legisladores) de la Asamblea Plurinacional.
Saludos del mundo
Las felicitaciones a Evo Morales por su reelección como presidente de Bolivia llegaron ayer al país andino desde diversas capitales del mundo. Por el hemisferio americano, Argentina, Venezuela e incluso Estados Unidos, país con el que La Paz no mantiene relaciones diplomáticas, se anotaron ayer en la lista. “Las elecciones bolivianas fueron un ejemplo de participación”, destacó el canciller argentino, Jorge Taiana. “Ganamos en Bolivia. Hay júbilo en el continente”, celebró el mandatario Hugo Chávez desde Caracas. “Felicitamos a Evo Morales por su reelección y elogiamos al pueblo boliviano por un proceso electoral pacífico y ordenado”, señaló, desde Washington, Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado. Por Europa, a su vez, los gobiernos de Madrid y París emitieron sendos comunicados. “España felicita a su candidato, Evo Morales Ayma, y le desea el mayor de los éxitos en su próximo mandato presidencial”, precisó un comunicado de la Cancillería española. “Francia felicita al presidente Evo Morales por su reelección al frente del Estado boliviano desde la primera vuelta”, expresó Bernard Valero, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores francés.
MAS votos del exterior
Si hay votos del exterior, los gana Evo. Tras las primeras elecciones bolivianas en las que los residentes fuera del país andino pudieron votar, los números indican que el mandatario Evo Morales obtuvo una mayoría aplastante de votos entre la comunidad boliviana residente en Argentina. Según los primeros resultados, el presidente reelecto y candidato del Movimiento al Socialismo (MAS) no sólo ganó en la totalidad de las 395 mesas instaladas en todo el país (foto), sino que incluso superó el 90 por ciento de los votos. “Se replican los resultados de Bolivia, aunque seguramente los índices son más altos en Argentina. No hay datos definitivos, pero se estima que entre el 91 y el 94 por ciento de los votantes apoyó a Evo Morales”, precisó la embajadora de Bolivia en Argentina, Leonor Arauco Lemaitre, quien aclaró que las cifras finales las dará la sala plena del órgano electoral boliviano. “Los bolivianos en Argentina resolvieron apoyar masivamente el proceso de cambio”, sintetizó la diplomática.
Arauco Lemaitre explicó que de los 90 mil bolivianos inscriptos en el padrón en Argentina –el más numeroso en el exterior, representando el 52 por ciento del total– se registró una afluencia de casi el ciento por ciento de los votantes en las provincias de Jujuy y Mendoza, con cinco mil electores en cada una, mientras que en Buenos Aires la participación se situó entre el 75 y el 80 por ciento del padrón. “En Buenos Aires, donde estaban empadronadas unas 80 mil personas, hubo dificultades por problemas organizativos. Hubo una absoluta falta de información por parte de la Corte federal electoral”, protestó la embajadora. “En las 135 mesas instaladas en el estadio del club San Lorenzo, en el barrio de Flores, donde se concentra una numerosa colectividad boliviana, había, según la policía, 18 cuadras de cola para votar. Mucha gente había llegado a las tres de la madrugada”, agregó la embajadora.
Como en Argentina, Morales también triunfó entre la comunidad de bolivianos residentes en Brasil y en España. El único país en donde los residentes le fueron adversos fue Estados Unidos. Allí, de los 300 mil residentes, según una fuente diplomática, sólo se habrían inscripto para votar unos diez mil. Sobre esa cifra, finalmente, habrían sufragado efectivamente unas cinco mil personas, la mayoría de ellas residentes en Miami.
Para lograr aprobar la ley actual que garantiza el derecho al voto a los bolivianos en el exterior, el gobierno del MAS, frente a la resistencia de la oposición, se vio obligado a conceder que sólo podrían votar tantos bolivianos como el equivalente al 6 por ciento del padrón nacional. Este derecho, actualmente, ya se encuentra garantizado por la nueva Constitución política del Estado plurinacional boliviano. Tras los comicios de ayer, en los que Morales obtuvo mayoría parlamentaria tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, es probable que el actual texto sea modificado. De reformarse la ley, todos los bolivianos en el exterior quedarían habilitados para votar. MAS para Evo.
Por Sebastián Ochoa
¿Por qué ganó Evo?
Atilio A. Boron
Rebelión
Una semana atrás celebrábamos el triunfo de Pepe Mujica en Uruguay. Hoy tenemos renovadas -y también más profundas razones- para festejar la extraordinaria victoria de Evo Morales. Tal como lo señalara hace ya un tiempo el analista político boliviano Hugo Moldiz Mercado, el rotundo veredicto de las urnas marca al menos tres hitos importantísimos en la historia de Bolivia: (a) es el primer presidente democráticamente reelecto en dos términos sucesivos; (b) es el primero, además, en mejorar el porcentaje de votos con que fue electo la primera vez: 53.7 % contra el actual 63.3 %; y, (c) es el primero en obtener una abrumadora representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Además, pese a que aún no se dispone de los escrutinios definitivos es casi seguro que Evo obtendrá los dos tercios en el Senado y en la Cámara de Diputados, lo que le permitiría nombrar autoridades judiciales y aplicar la nueva Constitución sin oposición. Todo esto lo convierte, desde el punto de vista institucional, en el presidente más poderoso en la convulsionada historia de Bolivia. Y un presidente comprometido en la construcción de un futuro socialista para su país.
Obviamente, estos logros no le impedirán Washington reiterar sus conocidas críticas acerca de la “defectuosa calidad institucional” de la democracia boliviana, el “populismo” de Evo y la necesidad de mejorar el funcionamiento político del país para garantizar la voluntad popular, como por ejemplo se hace en Colombia. En este país, sin ir más lejos, unos 70 parlamentarios del uribismo han sido investigados por la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía por sus supuestos vínculos con los paramilitares, y 30 de ellos enviados a la cárcel con sentencia firme por ese motivo. Cuatro millones de desplazados por el conflicto armado, auge del narcotráfico y el paramilitarismo bajo amparo oficial y la aquiescencia de Washington, violación sistemática de los derechos humanos, entrega de la soberanía nacional a Estados Unidos mediante un tratado negociado en secreto y que concedió la instalación de siete bases militares estadounidenses en territorio colombiano y la fraudulenta manipulación procesal para lograr la re-reelección del presidente Álvaro Uribe son todos rasgos que caracterizan una democracia de alta “calidad institucional” que no motiva la menor preocupación de los sedicentes custodios de la democracia en Estados Unidos.
El desempeño electoral del líder boliviano es impresionante: obtuvo un triunfo arrollador en la convocatoria de la Asamblea Constituyente, Julio del 2006, que sentaría las bases institucionales del futuro Estado Plurinacional; otra aplastante victoria en Agosto del 2008 (67 %) en el Referendo Revocatorio forzado por el Senado, controlado por la oposición, con el abierto propósito de derrocarlo; en Enero de 2009 el 62 % de los votantes aprobó la nueva Constitución Política del Estado y apenas unas pocas horas atrás, otra plebiscitaria ratificación de casi los dos tercios del electorado. ¿Qué hay detrás de esta impresionante máquina de ganar elecciones, indestructible pese al desgaste de cuatro años de gestión, los obstáculos interpuestos por la Corte Nacional Electoral, la hostilidad de Estados Unidos, numerosas campañas de desabastecimiento, intentonas de golpes de estado, amenazas separatistas y planes de magnicidio?
Lo que hay es un gobierno que cumplió con sus promesas electorales y que, por eso mismo, desarrolló una activa política social que le ganó la indeleble gratitud de su pueblo: Bono Juancito Pinto, que llega a más de un millón de niños, Renta Dignidad, un programa universal para todos los bolivianos mayores de 60 años que carezcan de otra fuente de ingresos; Bono Juana Azurduy para las mujeres embarazadas. Un gobierno que erradicó el analfabetismo aplicando la metodología cubana del programa “Yo Sí Puedo”, lo que permitió alfabetizar a más de un millón y medio de personas en unos dos años, razón por la cual el 20 de diciembre de 2008 la UNESCO (no los partidarios de Evo) declaró a Bolivia territorio libre de analfabetismo. Se trata de un logro extraordinario para un país que padeció una secular historia de opresión y explotación, sumido en una desgarradora pobreza por sus clases dominantes y sus amos imperiales pese a la enorme riqueza que guarda en sus entrañas y que recién ahora, con el gobierno de Evo, es recuperada y puesta al servicio del pueblo. Por otra parte, el solidario internacionalismo de Cuba y Venezuela también permitió la construcción de numerosos hospitales y centros médicos, a la vez que miles de personas recuperaron la vista gracias a la Operación Milagro. Importantes avances se registraron también en materia de reforma agraria: cerca de medio millón de hectáreas fueron transferidas a manos de los campesinos y en la anunciada recuperación de las riquezas básicas (petróleo y gas), lo que en su momento provocó el nerviosismo de sus vecinos, especialmente Brasil, más preocupado por garantizar la rentabilidad de Petrobrás que por cooperar con el proyecto político de Evo. Por último, el cuidadoso manejo de la macroeconomía le ha permitido a Bolivia, por primera vez en su historia, contar con importantes reservas estimadas en 10.000 millones de dólares y una situación de bonanza fiscal que, unida a la colaboración de Venezuela en el marco del ALBA, le permitió a Morales realizar numerosas obras de infraestructura en los municipios y financiar su ambiciosa agenda social.
Por supuesto, quedan muchas asignaturas pendientes y no todo lo hecho está más allá de la crítica. En una nota reciente Pablo Stefanoni, editor de Le Monde Diplomatique en Bolivia, advertía acerca de la inestable convivencia entre “un discurso eco-comunitarista en los foros internacionales y una prédica desarrollista sin muchos matices en el ámbito interno.” Si bien la tensión existe, es preciso reconocer que la vocación eco-comunitarista de Evo trasciende con creces el plano de sus alegatos en los foros internacionales: su compromiso con la Madre Tierra, la Pachamama, y los pueblos originarios es sincero y efectivo y ha marcado un hito en la historia de Nuestra América. Por supuesto, el extractivismo de su patrón de desarrollo es innegable, pero a la vez inevitable dadas las características brutalmente predatorias que la acumulación capitalista asumió en Bolivia. Pensar que de la noche a la mañana el gobierno popular podría sustentar un modelo de desarrollo alternativo dejando de lado la explotación de las inmensas riquezas mineras y energéticas de ese país es completamente irreal. Bolivia no tiene a su alcance, al menos por ahora, una opción como la que en su momento tuvieron Irlanda o Finlandia. Pero sería injusto desconocer que la orientación de su modelo económico y su fuerte contenido distribucionista lo separan claramente de otras experiencias en marcha en el Cono Sur. Para ni hablar de la declarada intención de Evo de avanzar en la escabrosa -y, por eso mismo, lenta y erizada de acechanzas- construcción de un renovado socialismo, algo que nada tiene que ver con el nebuloso “capitalismo andino-amazónico” que algunos persisten en presentar como una tan inexorable como inverosímil antesala del socialismo.
Todos estos logros, sumados a su absoluta integridad personal y a una espartana cotidianeidad (que contrasta muy favorablemente con las abultadas fortunas o los elevados patrones de consumo que exhiben otros líderes y políticos “progresistas” de la región) han hecho de Evo un líder dotado de un formidable carisma personal que le permite vapulear a cualquier rival que se atreva a desafiarlo en la arena electoral. Pero además, su permanente preocupación por concientizar, movilizar, organizar a su base social -haciendo a un lado los desprestigiados aparatos burocráticos que, al igual que en la Argentina, Brasil y Chile no movilizan ni concientizan a nadie- no sólo satisface la impostergable necesidad de construir una subjetividad apropiada para las luchas por el socialismo sino que, al mismo tiempo, se constituye en una carta decisiva a la hora de prevalecer en la arena electoral. Las fuerzas de la atribulada “centroizquierda” del Cono Sur, que avizoran un futuro político poco promisorio habida cuenta del crecimiento de la derecha alimentado por su resignado posibilismo, harían bien en tomar nota de la luminosa lección que ofrece el triunfo de Evo en las elecciones del domingo pasado. Una lección que demuestra que ante el peligro de la restauración del dominio de la derecha la única alternativa posible es la radicalización de los procesos de transformación en curso. Derrotada en el terreno electoral la derecha redoblará su ofensiva en los múltiples escenarios de la lucha de clases. Sería suicida suponer que se inclinará sin dar batalla ante un revés electoral. Ojalá se aprenda también esta lección.
* una versión reducida de este artículo fue publicada en Página/12 el 7 de Diciembre de 2009


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