Según el Banco Mundial, la deuda interna pública del conjunto de los PED pasó
de 1,3 billones de dólares en 1997 a 3,5 billones de dólares en septiembre de
2005 (1), es decir, 2,5 veces la deuda pública externa, que se elevaba a 1,415
billones de dólares en 2005. Además, el reembolso de la deuda pública interna en
2007, representaba alrededor del triple del de la deuda pública externa, es
decir, 600.000 millones de dólares. Por lo tanto, la deuda pública total
(externa e interna) sobrepasa la suma astronómica de 800.000 millones de dólares
reembolsados cada año por los poderes públicos de los PED.
Ahora bien, bastarían 80.000 millones de dólares al año durante 10 años, es
decir, 800.000 millones de dólares en total, para asegurar a la totalidad de la
población los servicios sociales esenciales, como el acceso a los cuidados
sanitarios básicos, al agua potable y a la educación primaria (2). Sería un
progreso fundamental para una gran mayoría de los habitantes de la tierra.
Deuda pública de Colombia: una bomba retardada
Tomemos un ejemplo concreto. Colombia, que padeció como los demás países de
América Latina la crisis de la deuda de los años 80, después se «benefició» de
una masiva y efímera entrada de capitales a principios de los 90. El modelo
neoliberal pareció triunfar de 1991 a 1994 mientras que, en realidad, llevó a
Colombia a un callejón sin salida: la «financiariación» y el
«sobreendeudamiento» público. La deuda pública interna ha crecido fuertemente.
Deuda pública interna y externa de Colombia
Año | Parte interna (% del PIB) | Parte externa (% del PIB) | Total (% del PIB) | Parte correspondiente a la deuda interna del total de la deuda pública (en | |
1990 | 1,90 | 12,87 | 14,76 | 12,9 | |
1991 | 1,55 | 12,48 | 14,03 | 11,0 | |
1992 | 2,93 | 12,06 | 14,99 | 19,5 | |
1993 | 4,47 | 10,08 | 14,55 | 30,7 | |
1994 | 4,58 | 8,08 | 12,66 | 36,2 | |
1995 | 5,75 | 8,14 | 13,89 | 41,4 | |
1996 | 6,62 | 7,81 | 14,43 | 45,9 | |
1997 | 8,83 | 8,93 | 17,76 | 49,7 | |
1998 | 10,60 | 11,51 | 22,11 | 47,9 | |
1999 | 14,45 | 15,07 | 29,52 | 48,9 | |
2000 | 18,65 | 18,25 | 36,90 | 50,5 | |
2001 | 22,02 | 22,14 | 44,16 | 49,9 | |
2002 | 24,97 | 25,35 | 50,32 | 49,6 | |
2003 | 25,63 | 25,09 | 50,72 | 50,5 | |
2004 | 25,73 | 20,70 | 46,43 | 55,4 | |
2005 | 29,90 | 16,68 | 46,57 | 64,2 | |
2006 | 28,48 | 16,38 | 44,85 | 63,5 |
Fuente: Banco de la República de Colombia y Ministerio de Hacienda y crédito
público
El peso de la deuda pública interna en el PIB de Colombia se ha multiplicado
por 15 entre 1990 y 2006, mientras que el de la deuda pública externa también
creció, pero en una proporción claramente inferior (se multiplicó por 1,5).
El mismo tipo de política se aplicó en Brasil, Argentina y México. En todas
partes, en los países en desarrollo, asistimos a un aumento muy importante de la
deuda pública, principalmente en forma de deuda interna. Las cifras publicadas
en abril de 2005 por el Banco Mundial hablan por sí mismas (3). Si tomamos todos
los países en desarrollo en conjunto, la deuda pública, interna y externa, que
representaba el 46% del PIB en 1990, ha aumentado hasta el 60% del PIB global en
2003. De hecho, la deuda pública externa en el porcentaje del PIB disminuyó un
poco entre 1990 y 2003, pasando del 31% al 26%. En cambio, el peso de la deuda
interna pública se multiplicó por 2, pasando del 15% al 34% del PIB.
Las crisis financieras que afectaron a los países en desarrollo entre 1994 y
2002 como consecuencia de la desregulación de los mercados de capitales y del
sector financiero privado recomendada por el Banco Mundial y el FMI, han
desembocado en un fuerte aumento de la deuda interna. En resumen, la aplicación
del consenso de Washington ha llevado a los gobiernos de los PED a renunciar al
control de los cambios y movimientos de capitales. Lo que se añade a la
desregulación del sector bancario en los diferentes países. Se empujó a los
bancos privados a asumir cada vez más riesgos, lo que desembocó en numerosas
crisis, empezando por la de 1994 en México. Los capitales salieron de México en
masa, lo que originó, especialmente, quiebras bancarias en cadena. El gobierno
mexicano, apoyado por el Banco Mundial y el FMI, transformó la deuda privada de
los bancos en deuda pública interna. Eso pasó exactamente de la misma forma en
países tan distintos como Indonesia, en 1998, o Ecuador, en 1999-2000.
Por otra parte, incluso en los países que se salvaron del hundimiento del
sector bancario, el Banco Mundial recomendó a los gobiernos de los PED que
recurrieran cada vez más al endeudamiento público interno. Sin que se le cayera
la cara de vergüenza, el Banco Mundial proclamó que esta evolución era positiva
y recomendaba a los inversores extranjeros que invirtieran en el mercado de la
deuda interna (llamada también doméstica), en plena expansión. El Banco
recomendaba a los gobiernos de los países endeudados que favorecieran el rescate
de los bancos locales por los grandes bancos extranjeros, un proceso ya bastante
avanzado en América Latina. Los grandes bancos españoles, sólidamente
introducidos en el sector bancario de América del sur, y los bancos
estadounidenses que dominaban el sector bancario en México (4). El Banco Mundial
apoyaba también el proceso de privatización de los sistemas de jubilación y
favorecía la utilización de los ahorros de los trabajadores (sus futuras
jubilaciones) para comprar bonos de la deuda pública interna. Los gobiernos de
Brasil, Chile y Argentina han aplicado esta política de privatización parcial de
los sistemas de jubilación y los fondos de pensiones se han convertido en
importantes compradores de bonos de la deuda interna.
Esta evolución no sólo afecta a América Latina. Asia es el continente donde
la deuda pública interna ha aumentado más en los últimos años, especialmente
como consecuencia de la crisis del sureste asiático de 1997-98 y de las
políticas que impusieron el Banco Mundial y el FMI.
El ahorro que aparece en el sector bancario ligado al servicio de la
inversión productiva, bien bajo la responsabilidad de poderes públicos o de
agentes privados, sistemáticamente se desvía hacia un comportamiento de renta
parasitaria. Los bancos prestan dinero a los poderes públicos que éstos deberán
reembolsar con intereses enormes, que rondan la usura. Efectivamente, para los
bancos es menos arriesgado prestar al Estado que conceder créditos a pequeños o
medianos productores. Un Estado casi nunca dejará de pagar en lo que concierne a
la deuda interna. Además, los bancos centrales de los PED, apoyados por el Banco
Mundial, a menudo aplican los tipos de interés más altos. Eso desemboca en el
comportamiento siguiente: los bancos locales piden préstamos en los mercados
financieros extranjeros (Estados Unidos, Japón, Europa) a corto plazo y a tipos
de interés bastante bajos y prestan ese dinero en sus países a largo plazo con
altos tipos de interés. Así consiguen jugosos beneficios hasta que los tipos de
interés vuelven a subir mucho en los países del norte, lo que puede entonces
originar su quiebra. Con el riesgo de que el Estado tenga que asumir, una vez
más, sus deudas privadas aumentando en otro tanto la deuda pública interna. Así
se origina el círculo vicioso de la deuda pública interna que completa el de la
deuda pública externa.
Brasil: La deuda pública interna creció un 40% en
dos años.
Brasil es un caso emblemático. Su deuda pública interna es 8 veces mayor que
la externa. En 2008, la deuda pública interna alcanza la cifra astronómica de
869.000 millones de dólares, es decir, 1,4 billones de reales (5), con un
incremento del 40% en apenas dos años. El reembolso de la deuda interna
brasileña es 12 veces mayor que el de la deuda externa. La parte del presupuesto
del Estado brasileño destinada al reembolso de la deuda pública interna y
externa es cuatro veces superior a la suma de los gastos en educación y sanidad
(6). En Guatemala, la deuda pública interna es cuatro veces más que la deuda
externa.
Fuerte subida de la deuda pública interna
argentina.
En Argentina, mientras que el gobierno consiguió en 2005 una reducción de la
deuda pública externa gracias a tres años de suspensión de los reembolsos a los
acreedores privados, la deuda pública interna creció. Al final, la deuda pública
argentina retomó su ascenso (7).
Deuda pública argentina (en miles de millones de
dólares)
Período | Deuda total | Deuda externa | Deuda interna |
dic-94 | 80,7 | 60,9 | 19,8 |
dic-95 | 87,1 | 66,4 | 20,7 |
dic-96 | 97,1 | 72,9 | 24,2 |
dic-97 | 101,1 | 72,9 | 28,2 |
dic-98 | 112,4 | 81,2 | 31,2 |
dic-99 | 121,9 | 82,5 | 39,4 |
dic-00 | 128,0 | 81,4 | 46,6 |
dic-01 | 144,5 | 84,6 | 59,9 |
dic-02 | 137,3 | 87,6 | 49,7 |
dic-03 | 178,8 | 102,0 | 76,8 |
dic-04 | 191,3 | 111,6 | 79,7 |
dic-05 | 128,6 | 60,9 | 67,7 |
dic-06 | 136,7 | 56,2 | 80,5 |
dic-07 | 144,7 | 62,1 | 82,6 |
Fuente: Ministerio de Economía y Producción, Subsecretaría de
financiamiento,
Deuda Pública (www.mecon.gov.ar/finanzas/sfinan).
En China, la acumulación de reservas de cambio
desemboca en la subida de la deuda pública interna.
Otro fenómeno que provoca el aumento de la deuda pública interna es la
acumulación de grandes reservas de cambio por los países en desarrollo
exportadores de petróleo, gas, minerales y ciertos productos agrícolas cuyos
precios están al alza desde 2004. El fenómeno también afecta a China, que
acumula una gran cantidad de reservas de cambio gracias a que inunda el mercado
mundial de productos manufacturados, lo que le proporciona un superávit
comercial permanente. Los bancos centrales de esos países colocan una gran parte
de sus reservas en forma de bonos del Tesoro de Estados Unidos (o bonos de otros
Tesoros, especialmente europeos), es decir, que prestan dinero al gobierno de
Estados Unidos para paliar sus enormes déficits.
Paradójicamente, mientras que ciertos PED rebosan liquidez, esta política,
generalmente, exige como contrapartida nuevos endeudamientos. Por sorprendente y
absurdo que parezca, mientras las reservas en divisas se colocan, en parte, en
bonos del Tesoro de países industrializados, lo que recomiendan, por otra parte,
el Banco Mundial y el FMI, los poderes públicos piden préstamos para reembolsar
la deuda pública. En todos los casos, la remuneración de las reservas colocadas
en bonos de los Tesoros extranjeros es inferior al interés que pagan por los
préstamos. Así, una parte va para el Tesoro del país correspondiente.
Además, la existencia de un importe excesivo de divisas extranjeras en el
país, a menudo induce al banco central al endeudamiento. En efecto, las entradas
masivas de capitales extranjeros en forma de divisas se encuentran en manos de
agentes residentes que las cambian en sus bancos por la moneda nacional, cuyo
aumento es potencialmente fuente de inflación. Para evitar esto, las autoridades
monetarias se ven obligados a aplicar operaciones de «saneamiento» de dichas
reservas, bien aumentando los índices de las reservas obligatorias ( reserve
assets ) del sistema bancario (entonces la subida de los tipos de interés de
los créditos bancarios encarece el crédito, lo que ralentiza la creación
monetaria que representa un préstamo), o emitiendo títulos de la deuda pública
(la venta previa de dichos títulos permite al banco central recuperar la moneda
nacional que sale, por lo tanto, de la circulación monetaria (8).
Una aplastante mayoría de los gobiernos da prioridad a esta política
neoliberal y así asistimos a una subida de las deudas pública internas como
contrapeso de un alto nivel de las reservas de cambio (9). Esto ocurre tanto en
China como en los países de América Latina, Asia y África.
Cambiar de rumbo
En vez de acumular montañas de reservas de cambio y aumentar, al mismo
tiempo, su deuda pública interna, los gobiernos de los PED, harían mejor tomando
las siguientes medidas: 1) Hacer una auditoría de la deuda pública interna y
externa con el fin de anular las deudas ilegales. 2) Adoptar las medidas de
control de los movimientos de capitales y cambios (eficaces para protegerse
contra los ataques especulativos y para luchar contra la fuga de capitales). 3)
Utilizar una parte importante de las reservas para la inversión productiva en la
industria y la agricultura (reforma agraria y desarrollo de la soberanía
alimentaria), en infraestructuras, protección del medio ambiente, renovación
urbana (reformas urbanas y construcción y renovación de viviendas…), servicios
sanitarios, de educación, cultura, investigación, seguridad social… 4) Poner en
común una parte de las reservas de cambio para constituir uno o más organismos
financieros comunes (Banco del Sur, Fondo Monetario del Sur). 5) Constituir un
frente de los países endeudados para rechazar el pago de la deuda. 6) Fortalecer
y constituir agrupaciones de países productores de productos básicos para
estabilizar sus precios al alza. 7) Desarrollar acuerdos de trueque como los que
se llevan a cabo entre Venezuela y Cuba (10) ampliados posteriormente a Bolivia
y Nicaragua.
Notas
World Bank, Global Development Finanzas 2006 , p. 44.
(2) Cálculo realizado conjuntamente por las agencias especializadas de las
Naciones Unidas, a saber: Banco Mundial, OMS, PNUD, UNESCO, UNFPA y UNICEF y
publicado en Implementing the 20/20 Initiative. Achieving universal access to
basic social services, 1998, www.unicef.org/ceecis/pub_implement2020_en.pdf
. Los organismos mencionados estiman en 80.000 millones de dólares al
año la suma suplementaria que hay que dedicar anualmente a los gastos relativos
a los servicios sociales básicos, que ahora suponen alrededor de 136.000
millones de dólares. El importe anual total que se debe garantizar oscila entre
206.000 y 216.000 millones de dólares.
3.- Wolrd Bank, Global Development Finance 2005, Washington DC, Abril
2005, p.70.
4.- Banco Mundial, Global Development Finance, 2008 . Capítulo
3.
5.- 1 dólar estadounidense = 1,61 reales brasileños a 10 de agosto de 2008.
(6) Rodrigo Vieira de Ávila, «Brésil: La dette publique est toujours bien
là»,
www.cadtm.org/spip.php?article3155
, www.cadtm.org/imprimer.php3?id_article=3605
(7) Si añadimos que el gobierno en el año 2005, erróneamente, se comprometió,
a cambio de la reducción de la deuda externa, a aumentar los intereses pagados
en función de la inflación y del crecimiento del PIB, la situación de Argentina
se está volviendo otra vez insostenible. Eduardo Lucita, «Otra vez la deuda
argentina»,
www.cadtm.org/spip.php?article3517
.
(8) Para una explicación de este tipo de operación, ver Eric Toussaint,
Banque du Sud et nouvelle crise internationale, CADTM-Syllepse, 2008,
capítulo 1.
(9) Banco Mundial, Global Development Finance 2006, p. 154.
(10) ALBA, acuerdo firmado conjuntamente por Venezuela, Cuba, Bolivia y
Nicaragua que funciona, en parte, en forma de trueque: por ejemplo, 20.000
médicos cubanos prestan servicios sanitarios gratuitos a la población venezolana
y han realizado 50.000 operaciones oftalmológicas sin gastos para los pacientes
venezolanos, a cambio de petróleo.
Éric Toussaint, es Doctor en Ciencias Políticas, presidente del CADTM
Bélgica, miembro de la Comisión presidencial de la auditoría integral de la
deuda de Ecuador en 2007-2008, autor de: Banco del Sur y nueva crisis
internacional (Abya-Yala, Quito, 2008; El Viejo Topo,
Barcelona, 2008), Banco mundial: El golpe de estado permanente
(Abya-Yala, Quito, 2007; El Viejo Topo, Barcelona, 2007; CIM, Caracas,
2007), Las finanzas contra los pueblos (CLACSO, Buenos
Aires, 2004) y coautor de numerosas obras. Su último libro, que aparecerá en
2009 es: 60 Preguntas y 60 Respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco
mundial (Icaria, Barcelona, 2009) escrito en colaboración
con Damien Millet.
Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y
Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar
su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.


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