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MEDIOS: DE ’PALADINES DE LA LIBERTAD DE PRENSA’ A GUERREROS DEL SISTEMA

Caso 1.

El joven Presidente Rafael Correa ,
desde el principio de su mandato (enero 15/2007) comenzó a observar que
los medios de difusión tergiversaban, manipulaban, aumentaban u
omitían, informaciones y opiniones. Creyó oportuno “criticar a los críticos” y denunciarles como mediocres, mentirosos, faltos de ética y moral.

Fue suficiente: los medios se dieron por notificados (a pesar de que no puntualizaba a ninguno) y comenzaron a “advertir”
que el Presidente se proyectaba como “enemigo de la libertad de
prensa”, que para ellos es igual a libertad de expresión de la cual se
auto proclaman sus únicos e imprescriptibles poseedores.

La pregunta que nunca contestaron: ¿por
qué cualquier ciudadano o ciudadana, no digamos el Presidente de la
República, no tiene derecho a rechazar, a protestar, a criticar, a
exigir rectificaciones si el medio ha difundido –vía información u
opinión- contenidos que no solo le afectan sino que le acusan de
verdades a medias (mentiras incompletas) y hasta de infundios agresivos
o mal intencionados?



Caso 2.

El vespertino «La Hora», editorialmente, acusa al Presidente Correa de “vandalismo oficial”


En un titular de prensa, sostiene que “Correa asaltó la Junta Bancaria”
El Presidente –como cualquier ciudadano- se siente agraviado y decide,
a través de su abogado, plantear juicio penal contra el director del
periódico (que de paso y públicamente se ratifica en sus dichos)
acogiéndose a una disposición constante desde hace mucho tiempo en el
Código Penal ecuatoriano.

Correa no amenaza al autor o autores de
semejantes agravios, ni dispone su apresamiento (que pudo hacerlo,
aunque preventivamente) ni el cierre del diario o cualquier otra medida
cautelar. Confía en que el fiscal y el juez de lo penal resuelvan el
caso, de acuerdo a derecho.

Al siguiente día, 12 medios impresos (entre ellos, el propio acusado) publican un manifiesto titulado “AL PAIS” denunciando el caso como una “agresión a la libertad de prensa” que dicen representar, solidarizándose con la supuesta víctima y advirtiendo (ellos) que esa acusación podría conducir a una “autocensura de los medios”.

Desde luego, los restantes medios masivos de difusión (especialmente los canales televisivos) se adhieren sin más al periódico “amenazado” y declaran que en el Ecuador, el Presidente Correa está atentando contra la libertad de expresión.

La pregunta que no contestan: ¿por qué
es un agravio contra la libertad de expresión que el Presidente de la
República recurra a una clarísima disposición del Código Penal y pida
el enjuiciamiento penal del insultador por el uso de términos que, de
acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua, son injurias?



Caso 3.

El Presidente, desde que se posesionó
de su cargo, mantiene los sábados una cadena radial, a fin de informar
al país de sus actividades y logros, de sus puntos de vista sobre la
temática de la semana.

Para el sábado siguiente al anuncio del enjuiciamiento penal referido en el Caso 2 ,
invita a un diálogo en la casa presidencial a periodistas de distintos
medios, con el afán de conversar y hasta debatir sobre este y otros
temas. Pero un malcriado, que actuaba como editor de opinión de uno de
los diarios de mayor circulación, desde el comienzo, le dio por
impertinencias ante el propio Presidente, a quien pretendió “hacerle callar”
mientras le acosaba a preguntas, algunas francamente hirientes. El
episodio terminó con la orden de Correa de que saquen a ese individuo
de la sala donde se realizaba el diálogo. Y eso fue todo.

Mucha gente, que había escuchado el
incidente, no solo que justificaba que el Presidente haya ordenado que
el malcriado saliera de la Presidencia sino que decía que esa medida
debió tomarla antes y que debió por lo menos mandarle unas cuantas
noches detenido.

Al siguiente día, diarios, canales de
televisión, no pocas radios, volvieron a la carga y protestaron por el
atropello … del Presidente, por haber dispuesto que saliera el patán
disfrazado de periodista.

Desde luego, ratificaron que Correa era un peligro para la sagrada libertad de prensa y se solidarizaron con el periódico y su “culto” editor de opinión.



Caso 4.

El Presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, en uso de sus atribuciones, decide no renovar a la empresa
Radio Caracas Televisión (RCTV) la frecuencia que ha sido usada y
usufructuada por este canal, durante 53 años. La decisión no implica
una incautación de equipos y locales, ni la disolución de la empresa,
ni la prohibición de que continúe saliendo, vía Internet, TV cable o
cualquier otro medio de esta naturaleza. La decisión es absolutamente
legítima, legal; y así lo reconocen políticos, periodistas y
comentaristas, dentro y fuera de Venezuela.

Pero el caso RCTV fue tomado por prensa, radio y televisión, en el Ecuador, como si hubiese sido propio.

Los canales de televisión (igual que a
nivel internacional) le dedicaron espacios triple AAA, en sus
informativos, para protestar, denunciar “el cierre de este canal por el autócrata (otros hablaron del dictador) Chávez” ECUAVISA (Canal 8 – Quito o canal 2 – Guayaquil)
convirtió casi en un culebrón el suceso mediante entrevistas a sus
principales (de manera espacial a un periodista de apellido Rodríguez o
al propio presidente-director-propietario Marcel Granier). Dos días
antes de la fecha clave (junio 1, a partir de las 00:00 horas) envió a
uno de sus cronistas estrella, a fin de que reporte “desde el lugar de los hechos” el cierre de este canal. Se transmitieron (una y otra vez) imágenes “dramáticas” de los pobrecitos y pobrecitas periodistas que iban a quedar en la desocupación; y manifestaciones contra este “acto arbitrario” de Hugo Chávez. No pocas veces pasaron imágenes de “multitudinarias manifestaciones de respaldo al canal clausurado” y varios días pasaron y repasaron tomas de “universitarios de la (Universidad) Central de Caracas” que manifestaban su descontento por esta arbitrariedad.

Se comprende que los canales de televisión hayan tomado el caso como “muy significativo” por tratarse de un asunto “sensible”
en el Ecuador y en toda América Latina (excepto Cuba, desde luego)
Pero, por lo menos debieron ser consecuentes con las propias normas
éticas que dicen profesar, en lo informativo. La única versión que
difundieron fue la de los directivos de RCTV.

Ni siquiera por disimular,
entrevistaron a alguien del gobierno venezolano (el Ministro de
Información, que ofreció antes, durante y después, persistentes
declaraciones) o se refirieron a la versión oficial. Ignoraron por
completo las manifestaciones de respaldo a la decisión gubernamental,
que también se produjeron.

Ni de chiste recordaron que este canal fue promotor (junto a Globovisión, Venevisión
y otros medios, a los que si les renovaron la licencia) del ensayo de
golpe de estado de abril del 2002, ese si contra un presidente
legítimamente elegido en las urnas; y que, cuando el pueblo salió a las
calles y restituyó a Chávez en la casa de Gobierno, este canal ignoró
completamente el suceso y pasó durante dos días, dibujos animados y
enlatados. Que tampoco el Gobierno Chávez hizo nada en contra de RCTV,
a pesar de que siguió en una posición absolutamente contraria al
Gobierno Chávez y se prestó nuevamente para patrocinar el criminal paro
petrolero que en el 2004 afectó gravemente la economía venezolana. Y
hasta el 31 de mayo del 2007, junto a Globovisión, mantuvo una actitud ultrista contra la revolución bolivariana y su gobierno.



Yo pregunto, acaso cualquier gobierno
democráticamente elegido, frente a una agresión tan bestial y
persistente ¿no hubiese por lo menos enjuiciado a los directivos y
principales de este canal? Pero el “autoritario Chávez”
resistió las ganas que habrá tenido por cerrar este canal golpista (y
otros, especialmente los del magnate Gustavo Cisneros, que también) y
se contentó con esperar que venciera el contrato de concesión de la
frecuencia para no renovarla.

LAS OREJAS DEL LOBO

No hay que ser un politicólogo, ni
siquiera un analista de la difusión de masas, para advertir, en primer
lugar, que en el Ecuador, la gran prensa está desatando un complot en
contra del gobierno de Rafael Correa. Las críticas de éste contra la
prensa mediocre y corrompida, su decisión de enjuiciar a los
insultadores de La Hora y otras actitudes muy
francas y directas, han configurado para los mass media ecuatorianos,
la imagen de un mandatario con tendencia al autoritarismo (al estilo
Chávez, desde luego) y a la violación de la para ellos “sagrada libertad de prensa”, que según la Declaración de Chapultepec (1994) de la SIP, “debe ser absoluta e intangible”.


Para ello, necesitaban crear o provocar situaciones que pudieran “concretar” esta tendencia:

A una insinuación del Gobierno para que el diario La Hora
se disculpe por los términos agraviantes utilizados, el director de
este vespertino, no solo que no lo hizo sino que se ratificó en sus
dichos, en rueda de prensa a la que concurrieron solícitos informadores
de casi todos los medios de difusión.

El malcriado que, a título de editor de
opinión de uno de los principales diarios del país concurrió al diálogo
en la casa presidencial, actuó como tal, premeditadamente. Fue un
provocador que quiso sacar de casillas al Presidente Correa a ver si
era detenido y ojalá que agredido.

La “acción solidaria”
con los golpistas de la TV Venezolana, de los canales de televisión en
el Ecuador, tenía doble propósito: curarse en salud respecto de la
remota posibilidad de que la sociedad civil demande una investigación
de cómo y a quienes se han otorgado frecuencias en radio y televisión y
la de evitar que vayan a cuestionarles respecto de la televisión basura
(yo diría que más que basura, estiércol) que caracteriza la
programación diaria, a toda hora, de los canales abiertos.

Por supuesto, esta actitud, sin lugar a
dudas concertada y programada, responde además a redes internacionales
montadas desde el imperio: la SIP para medios impresos; y las enormes
transnacionales que manejan desde USA el prolífico al mismo tiempo que
narcotizante negocio de la televisión.

Para la SIP, por
ejemplo, es mucho más importante montar todo un show por la no
renovación de la licencia al canal golpista venezolano que los crímenes
de periodistas en Colombia o Méjico o la liberación en Estados Unidos
de un terrorista infame y descomunal, como Luis Posada Carriles.

Para los medios locales, la presencia en Quito de John Perkins, autor de un libro que se titula «Confesiones de un Terrorista Económico»
pasó casi desapercibida a pesar de que este agente arrepentido del
Fondo Monetario y el Banco Mundial confiesa que estuvo en Ecuador, en
los años 80, promoviendo préstamos para inversiones por cientos de
millones de dólares, ya que Ecuador era un cliente apetecido por los
inversionistas gringos, por el petróleo.

Era mucho más interesante y dramático el caso del “cierre” (que nunca se dio) de RCTV que una denuncia semejante.

La infame historia de la SIP y sus “orientaciones”
a nivel continental no son ni nuevas ni escasas. Solo baste mencionar
que el Mercurio de Santiago, que durante 17 años fue vocero cuasi
oficial de la dictadura pinochetista y sus crímenes y persecuciones; o
que los diarios Clarín y La Nación,
de Buenos Aires, que justificaron y apoyaron, junto con el cardenal
primado de esa capital, la genocida y cruel dictadura militar, son los
principales exponentes de medios impresos de la comunicación social que
“defienden a capa y espada la sagrada libertad de prensa”.



En definitiva, en este tinglado, se ve
a las claras que los grandes medios de difusión en el Ecuador han
salido a dar la cara por los sectores reales de poder político y
económico a los que se pertenecen, en vista de que sus partidos y
líderes han colapsado, en las últimas contiendas electorales, y han
dado paso a un “agresivo Correa” que no solo les
está enfrentando y descuerándoles, sino que está llevando a la práctica
su campaña electoral: comenzar una transformación a fondo del Estado
ecuatoriano, a favor de los más pobres, que en este país, son la gran
mayoría.

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA…

Históricamente, las crisis, las
tragedias, el terrorismo de Estado, los grandes engaños, generan a la
corta o a la larga una reacción que impulsa a nuevas generaciones hacia
etapas de vida mucho más aceptables, mucho más concretas. Cierto es que
a veces, la sociedad de a pie, debe pagar precios muy altos, como en
Chile y Argentina; como lo está pagando desde hace 50 años, Colombia y
su política para-narco-militar-terrorista. Por algo, nuestros mayores
aseguraban que “no hay mal que por bien no venga”.

El Ecuador, con gran suerte, ha
escapado a la tragedia que han vivido otros países latinoamericanos. La
pobreza, la miseria, la desocupación (tiene la más alta cuota de
migrantes en el mundo) la insalubridad, el analfabetismo, los salarios
de miseria, el abandono, la terrible situación de miseria de sus
campesinos, especialmente indígenas, ha determinado que no haya
necesidad de genocidas y espacios de genocidio, en los últimos tiempos.
Apenas si el gobierno constitucional y retrógrado de León Febres
Cordero (1984 – 1988) ensayó una suerte de represión criminal contra
grupos revolucionarios (Alfaro Vive) La propia gran prensa guardaba,
hasta hace poco, algún decoro en sus informaciones, para aparecer
democrática e independiente, como gusta definirse.

Pero los últimos episodios políticos y
económicos han servido para que, por entre la piel de oveja, comiencen
a brotar las orejas del lobo. Abiertamente, unos medios; tratando de
guardar las apariencias a pesar del abultado estado de gravidez, otros;
pero han salido a defender cualquier intento de que el Ecuador con
Correa y su gobierno vayan siquiera a intentar cambios que no solo les
perjudique sino que signifique pérdidas importantes para el sector.

Y a paso acelerado, esos medios de
difusión, han comenzado a perder, como en cañería rota, la credibilidad
que decían tener y de la estaban muy orgullosos. La elección de Correa
(noviembre 28/2007) ya fue un primer síntoma, ya que los grandes medios
apoyaron decididamente al multimillonario bananero Álvaro Noboa. El
contundente 83% a favor del SI, en la consulta popular de abril
15/2007, contra un escuálido 11% a favor del NO, fue una bofetada
contra los grandes medios de difusión, ya que estos tomaron partido
abiertamente en contra de la convocatoria a Asamblea Constituyente.

Hoy en día, a través de contadas
estaciones de radio (La Luna de Quito, especialmente) se escuchan a
ciudadanos y ciudadanas, que libre y voluntariamente participan de una
tribuna abierta, recomendar a sus compatriotas que cambien de canal o
dejen de comprar los productos que publicitan tales y cuales canales de
televisión o estaciones de radio “vendidas”. Y en los ambientes
ciudadanos (universidades, oficinas públicas y privadas, tertulias
familiares, mercados) el cuestionamiento a los “sinvergüenzas de los
medios” es comidilla de todos los días. Poco a poco, la gente del
estado llano, va dándose cuenta que en realidad estos medios
representan los intereses, muchas veces bastardos, de los verdaderos
dueños del poder, de esos que obedecen y son voceros de los peores
intereses del imperio.


Altercom

Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.


Por: Alberto Maldonado S.
Periodista
ecuatoriano. Fue Decano de Comunicación de la U. Central. Ha dirigido
varios medios de comunicación y organizaciones gremiales de periodistas.

 

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