“En América Latina les dimos un baile en cuanto a la
batalla política, diplomática e informativa. El gobierno colombiano
está muy desprestigiado, desacreditado”, afirmó el mandatario
ecuatoriano en su programa semanal de radio.
Por el contrario,
según Correa la imagen de su gobierno en Europa y Estados Unidos sufrió
mucho daño por la “maquinaria propagandística” que echó a andar Bogotá,
con el apoyo de “ciertas agencias de inteligencia”.
“Pero estamos
revirtiendo esa mala imagen que nos quiso dar Colombia, que nosotros
protegemos a las FARC, que Ecuador es santuario de las FARC”, añadió el
ecuatoriano, que mantiene rotas las relaciones con Colombia desde el 3
de marzo a raíz del ataque.
Correa consideró que las acusaciones
de que Ecuador ha sido “permisivo” con la mayor insurgencia del vecino
país se debieron a que Bogotá “se sintió ofendida por la acogida que
tuvo su reciente visita de Estado en México”, que le “hizo perder los
estribos y empezar con tonterías”.
En esa gira, el presidente
Felipe Calderón reiteró su solidaridad con Ecuador por la violación de
su soberanía y pidió justicia para las víctimas del bombardeo, en
referencia a cuatro estudiantes mexicanos que murieron y la también
estudiante mexicana que resultó herida, Lucía Morett.
No obstante
lo anterior, Correa reiteró su deseo de restablecer las relaciones con
Colombia siempre y cuando sea “con dignidad y justicia”, al advertir
que si su par colombiano, Álvaro Uribe, y su gobierno “siguen mintiendo
va a ser muy difícil reanudarlas”.
El mandatario, que también
reafirmó la disposición de su gobierno a colaborar en gestiones para la
liberación de rehenes de las FARC en la frontera ecuatoriana, refutó
que el presidente Hugo Chávez habría revelado que sí sabía de la
presencia del abatido líder rebelde Raúl Reyes en el campamento
bombardeado por Colombia.
Explicó que en conversación con Chávez,
previa a aquellos hechos, lo que su homólogo le manifestó fue que se
buscaba liberar a rehenes en la frontera con Ecuador porque del lado
colombiano que da a Venezuela la operación se había vuelto “muy
peligrosa”.
El secretario general de la Organización de Estados
Americanos, José Miguel Insulza, propuso en Quito una reunión de alto
nivel entre Ecuador y Colombia a fin de superar la crisis bilateral, ya
sea entre los presidentes Correa y Uribe o a nivel de sus cancilleres.
La
ex rehén colombiana Clara Rojas declaró por su parte que hay planes
para una pronta reunión entre los presidentes de Francia, Nicolas
Sarkozy, Chávez y el colombiano Uribe, con miras a buscar una
estrategia que les permita establecer contactos con las FARC para
negociar la liberación de los cautivos.
El ex marido de la rehén
colombo-francesa, Fabrice Delloye, llamó a poner fin a las
“especulaciones” sobre la salud de los rehenes de la guerrilla ya que
el objetivo principal es hacerlos salir de su cautiverio, al participar
en París en una manifestación en favor de un acuerdo humanitario.


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