En víspera de la votación en el Senado francés de la reforma de las pensiones del Gobierno -que incluye el retraso a 62 años de la edad de jubilación-, las acciones de los huelguistas continúan. Unos 500 trabajadores de una refinería, acompañados de trabajadores de otros sectores, han bloqueado esta mañana los accesos al aeropuerto internacional de Marsella durante cinco horas. Los problemas de combustible en los aeropuertos y las gasolineras -un 26% están secas- se mantienen mientras Nicolas Sarkozy se mantiene firme en su intención de llevar la reforma hasta el final. Los sindicatos, por su parte, deben debatir hoy si continúan con las acciones de protesta.
A primera hora de la mañana, unos 500 trabajadores de la refinería l’Etang-de-Beurre, junto con empleados del sector aéreo, de los servicios postales y de otros sectores, han bloqueado el acceso al aeropuerto internacional de Marsella, situado en Marignane (Bouches-du-Rhône), según han confirmado fuentes del sindicato CGT y del propio aeropuerto. Unas cinco horas después, los propios manifestantes han levantado el bloqueo cuando han llegado las fuerzas del orden. El bloqueo ha obligado a los usuarios a acceder a pie, dejando sus vehículos fuera del recinto, aunque no se ha informado de cancelaciones de vuelos.
En Toulon, varias decenas de manifestantes impiden la entrada al arsenal de la localidad, impidiendo al personal no militar penetrar en la instalación, informa Le Monde.
Mientras, siguen los problemas derivados de la falta de combustible ocasionada por las huelgas en las refinerías -las 12 del país han estado paradas varios días y hoy siguen paralizadas- y los bloqueos en los depósitos de combustible y en el puerto de Marsella -donde medio centenar de petroleros siguen anclados a la espera de poder descargar. Así, el 26% de las 13.000 gasolineras del país están sin combustible, mientras que otra buena parte están siendo abastecidas sólo en parte, según ha detallado el ministro francés del Interior, Brice Hortefeux.
Además de las refinerías, varios depósitos de combustible siguen bloqueados, pese a que el presidente, Nicolas Sarkozy, dio orden a la policía de que desmontara todos los bloqueos. La paralización de refinerías y depósitos se ha convertido en la mayor herramienta de presión de los huelguistas contra la reforma de las pensiones. A ellos se unen los camioneros, con sus marchas lentas por las carreteras. El propio Hortefeux reconoce que, aunque sólo 14 de los 219 depósitos están en huelga, “el verdadero problema es cómo asegurar la distribución en las estaciones de servicio”. En cualquier caso, mantiene que “hay varias semanas de reservas de carburante en los depósitos”.
Reunión de los sindicatos
Los sindicatos tienen previsto reunirse hoy para decidir si continúan o no con las movilizaciones o los próximos pasos que dar. En declaraciones a la radio RMC, Bernard Thibault, líder de la poderosa CGT, ha llamado a mantener las protestas, dado que “no hay razón” para aflojar. “El Gobierno se mantiene intransigente. Necesitamos continuar con las acciones masivas al menos hasta la próxima semana. Pediremos a los [demás] sindicatos que sigan con las acciones que permitan a la gente parar en su trabajo y salir a la calle”. El dirigente pronostica que la semana que viene será también caliente.
Mientras, el Senado sigue con el trámite de la ley de reformas, que debía haberse votado ayer -tras ser aprobada en la Asamblea hace semanas-. Finalmente, tras las obstrucciones de los senadores de la oposición, que han presentado cientos de enmiendas, ha retrasado la votación.
AGENCIAS / EL PAIS – París – 21/10/2010


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