Cuando asuma en agosto, el obispo prometió que abrirá “todo el país a cualquier tipo de investigación, a periodistas, a investigadores, para que realmente se pueda desmitificar esa afirmación de que en Paraguay hay bases militares norteamericanas”. Comentó que en su país el ejército de EE.UU. sólo realiza “acciones humanitarias y ejercicios militares”. Agregó: “Nosotros como paraguayos lo negamos y queremos abrir todas nuestras fronteras para quien desee. Que vaya a Mariscal Estigarribia (donde se dice que está la base), que vea qué hay y posiblemente se quede con la sorpresa de que no existe ninguna base militar norteamericana”. Y adelantó que sus relaciones con la potencia serán “respetuosas, equitativas y justas”.
Sobre la recién nacida Unasur, Lugo (“Lujo”, según Morales), consideró que es “una alternativa a la que hay que fortalecer. Pero en términos militares, por los menos en Paraguay, no mantenemos ni afirmamos ninguna hipótesis de conflicto bélico en la región”.
El Consejo de defensa gira en la cabeza de varios estados latinos, con dudas pero no sin ganas. “¿Por qué Europa tendría que integrar sus fuerzas armadas y no América latina?”, preguntó Duarte ante la prensa boliviana. Un vendedor del proyecto es el ministro de Defensa, Walker San Miguel. Dijo que el consejo “es una idea que recién está germinando”. Y remarcó que “no será una OTAN pequeña”.
Unasur está integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. El ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, comentó hace días en La Paz que el consejo se concentraría en la amazonia, Los Andes, el Caribe y la cuenca del Río de la Plata. Prevé la realización de ejercicios conjuntos, el intercambio de personal militar y de armamentos.
Para el gobierno boliviano, antes que los militares y sus armas hay mecanismos más sutiles para golpear a los estados. El senador del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), Ricardo Díaz, denunció que la Agencia Internacional de Desarrollo de EE.UU. (Usaid) impulsa el separatismo en el Oriente de Bolivia, donde se concentra la mayor parte de sus recursos naturales. “Hemos detectado que Usaid, desde el 2006, enfocó sus planes de asistencia a los comités cívicos opositores en su política de buscar el separatismo”, dijo. El acto por la guerra del Chaco se iba a hacer en Villamontes, Tarija, departamento que concentra el 85 por ciento del gas boliviano. Pero desde el sábado, grupos autonomistas tarijeños y llegados de Santa Cruz hicieron su fiesta en la plaza central con altoparlantes y consignas contra el gobierno nacional, a favor de la autonomía. El referéndum por el Estatuto Autonómico chapaco –el cuarto y último del Oriente– será el 22 de junio.
Por Sebastián Ochoa
Desde Santa Cruz


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