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Por una Reforma Agraria genuina, integral y participativa

Después de dos décadas de la última conferencia en 1979,
la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en
inglés), en coordinación con el gobierno de Brasil, se
plantean impulsar esta conferencia, en consecuencia
reconocemos que su aporte nos indica que la Reforma
Agraria viene de regreso, que es una de las más
importantes tareas que deben promover los gobiernos,
agencias internacionales y el movimientos social para
erradicar el hambre y la pobreza.


¿Que Reforma Agraria exigimos?


Una Reforma Agraria genuina e integral, que incorpore una
cosmovisión entre el espacio, el territorio, el agua y la
biodiversidad, una Reforma Agraria que empiece por un
amplio proceso de distribución de la propiedad de la
tierra.  La posesión y uso de la tierra deben estar
subordinados al principio de que sólo tiene derecho a la
tierra, quien en ella trabaja, depende de ella y en ella
reside con su familia.

Una Reforma Agraria que ayude a la reinserción de los
campesinos a su tierra y que regule la migración campo –
ciudad y a terceros países.

La Reforma Agraria no es sólo reparto de tierras, su
aplicación implica el desarrollo humano, la generación de
empleos, la producción campesina de alimentos para
abastecer el mercado local.

Defendemos el principio de la propiedad social de la
tierra.  No puede haber especulación, y se debe impedir
que las empresas capitalistas (industriales, comerciales,
financieras) se apoderen de grandes extensiones de tierra.

Toda reforma agraria genuina e integral se caracteriza
por democratizar la estructura agraria, lo que presupone
transformar las relaciones de poder económico y político,
causantes de la reproducción de la concentración agraria.

Esta reforma agraria, debe prohibir la mercantilización
del derecho a producir y a realizar un control de la
producción que limite la producción especializada para la
exportación y que garantice la soberanía alimentaria de
sus respectivos pueblos.

Mientras la política redistributiva implica, antes que
todo, la desapropiación obligatoria de tierras privadas
que no cumplen su función social.  Redistribuir tierra y
poder, alterando las relaciones de fuerza en la sociedad
en favor del campesinado y de las coaliciones que la
apoyan, nada tiene que ver con las transacciones
patrimoniales privadas financiadas por el Estado.

Un proceso que no excluye a pescadores, indígenas,
campesinos sin tierra, pastores, pequeños y medianos
productores, una Reforma Agraria que garantice el acceso
total sobre la tierra y sus recursos.

Una Reforma Agraria que dé garantías legales a los y las
campesinos que han recurrido a la toma de tierras para
sobrevivir, una reforma agraria que garantice la
propiedad real sobre la tierra y aleje el fantasma de la
contrarreforma agraria.


¿Por qué nos oponemos a la Reforma Agraria que promueve
el Banco Mundial?



Consideramos inaceptable la ingerencia que promueve el
Banco Mundial para ejercer programas de política agraria
en nuestros países, cuyas consecuencias son una política
de liberalizar los mercados agrarios, una extensión de
los planes de ajuste estructural que tiene a nuestros
países en la extrema pobreza, aumentando la brecha entre
pobres y ricos.  Lleva a la mercantilización de los
servicios básicos y de la tierra, el agua y la
biodiversidad, disminuyendo el papel del Estado dejan ese
control en manos de la oligarquía financiera, promoviendo
paliativos focalizados de “alivio” de la pobreza.

La visión de una nueva política de Reforma Agraria y
desarrollo rural pro-pobre que ha aparecido en una
declaración anticipada de la conferencia mundial de Porto
Alegre, nos parece un concepto lleno de trampas, una
polisemia que su propósito es disfrazar ante la sociedad
la injerencia del Banco Mundial.

No podemos aceptar una declaración, enmascarada entre la
injerencia y la aparente ingenuidad de que si estamos
hablando de una verdadera Reforma Agraria.

Es inaceptable que un organismo de la calidad de la FAO y
el gobierno de Brasil hagan apología del fracaso, ya
estudiosos del tema y la práxis misma reflejan que las
Reformas Agrarias de mercado experimentada en Sudáfrica,
Colombia, Brasil y en Guatemala quedaron muy por debajo
de las expectativas; indicar que este modelo es exitoso
es negar la Reforma Agraria.


¿Qué esperamos de esta Conferencia Internacional sobre la
Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD)?


Que sea un espacio de interlocución entre los movimientos
sociales, los gobiernos y agencias multilaterales para
poner en perspectiva el tema de la Reforma Agraria en
beneficio de los actores principales: los campesinos (as),
pescadores, indígenas, trabajadores rurales, etc.

Que analice las causas que generan la pobreza en el campo
y la imperante necesidad de construir verdaderos procesos
de Reforma Agraria, base fundamental sobre la que se
construye la Soberanía Alimentaria.  No debemos aceptar
paliativos, porque sus propósitos son promover el alivio
a la pobreza, mientras los gobiernos ejecutan las recetas
de las agencias internacionales.

Si bien es cierto aceptamos que hay desequilibrios en los
procesos de desarrollo y un aumento en el hambre y la
pobreza rural, es también cierto que el denominado
desarrollo sostenible pasa por desencadenar procesos de
Reforma Agraria; donde ya están en ejecución, luchar por
mantenerlos y donde aún están vigente promoverlos sin
someterse a condiciones mercantilistas.

Aceptamos el interés por garantizar la equidad de género
en el acceso, tenencia, control y manejo de la tierra, el
agua y otros recursos naturales, esto es crucial para la
economía rural y el empoderamiento de la mujer, pero
debemos empezar por reconocer en las legislaciones de los
países signatarios de la FAO los mismos derechos a
hombres y mujeres.

Esperamos postular una Reforma Agraria que camine de la
mano con los Derechos Humanos, como elemento importante
en la lucha por la tierra.  Sí creemos en el rol
importante de la justicia social, el estado de derecho y
de los marcos legales adecuados para la reforma agraria y
el desarrollo rural.

Creemos que tiene mucha importancia la agricultura
familiar, siempre y cuando esté basada en la producción
sustentable, con recursos locales y en armonía con la
cultura y las tradiciones locales.  Los productores
usamos la experiencia acumulada y el conocimiento de
nuestros recursos locales, y obtenemos óptima cantidad y
la mejor calidad de los alimentos con muy pocos insumos
externos.  Nuestra producción es principalmente para
consumo familiar y para la venta en los mercados locales.


¿Hacia donde vamos luego de Porto Alegre?



Primero fortalecer nuestra Campaña Global por la Reforma
Agraria, como la principal iniciativa para apoyar y
reforzar conjuntamente la lucha por una reforma agraria
integral y genuina, por el acceso a la tierra, como una
condición previa para cumplir el derecho a una
alimentación adecuada de los campesinos sin tierra.

Lograr que nuestra Campaña sea la mayor red del
movimiento social con el objetivo de convertir la reforma
agraria en una prioridad de las agendas de los
movimientos sociales, ONGs, agencias gubernamentales y
gobiernos.

Después de Porto Alegre debe haber un compromiso por
respaldar las iniciativas y los movimientos nacionales
que luchan por la reforma agraria, el derecho al mar, al
trabajo decente y a regularizar las formas pastoriles de
crianza de ganado menor.

Luchar contra el avance de las ciudades y mega proyectos
(represas) sobre tierras agrícolas.

Garantizar que se respete el derecho ancestral de las
tierras de los pueblos indígenas, incluyendo el subsuelo
y las selvas, promoviendo la recuperación de las tierras
que le fueron arrebatados.

Denunciar los efectos de los programas del Banco Mundial
en el campo, cuya estrategia es contraria a los intereses
agricultores familiares, como por ejemplo el crédito
fundiario, banco de tierras y cédula de la tierra

Estamos de acuerdo con acompañar una Plataforma de Acción
del ICARRD siempre y cuando:

– Se garantice el rol del Estado para desarrollar e
implementar políticas y programas más centrados en la
construcción de una real y genuina Reforma Agraria,
conforme a los conceptos antes señalados.

– Se promueva el apoyo a los procesos de reforma agraria
a través de colaboraciones nacionales, regionales y
globales, y la solidaridad internacional, para proveer
asistencia y asesoría técnicas, inversión promoción de
intercambios y monitoreo y evaluación del impulso de la
Reforma Agraria y el desarrollo rural.

– Se fortalezca el papel del Comité Internacional de
Planeación de ONG/OSC para la Soberanía Alimentaria (CIP)
en el seguimiento de los acuerdos adoptados en esta
conferencia.

– Se condene y se haga justicia para quienes criminalizan
el pleno acceso a la tierra, el agua, el territorio y la
biodiversidad.

Una plataforma para facilitar el proceso de la Reforma
Agraria, con campesinos, que democratice la tierra y
mejore las condiciones de vida en el campo, el mar y el
territorio.

¡Globalicemos la lucha…  Globalicemos la esperanza!


Por Fausto Tórrez es dirigente de la Campaña Global por la
Reforma Agraria Vía Campesina

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